¿Por qué no veo polinizadores en mis plantas?

Chalepogenus visitando Calceolaria

Por Anahí Espíndola

Una de las acciones más usadas para apoyar a los polinizadores y otros organismos beneficiosos es la plantación de plantas (autóctonas) con flores. La razón detrás de esta idea es que si ofrecemos comida a los polinizadores, éstos terminarán viniendo. Sin embargo, a veces plantamos las plantas, pero los polinizadores siguen sin llegar. ¿Qué podría estar pasando? En esta publicación, abordaré algunas razones biológicas por las que esto podría estar ocurriendo y algunas posibles soluciones.

No todas las flores son iguales

Para el ojo de un polinizador, no todas las flores son iguales. Como mencionamos en otras publicaciones, cada grupo de polinizadores (por ejemplo, mariposas, aves, abejas, moscas…) tiene una forma diferente y distintas capacidades sensoriales y físicas. Mientras que una mariposa puede alcanzar el néctar en la base de una flor muy tubular y larga, una mosca no puede hacerlo. Del mismo modo, un polinizador grande que es físicamente más fuerte que uno pequeño es capaz de entrar más fácilmente a una flor muy cerrada. Además, un polinizador nocturno puede obtener néctar de plantas que lo ofrecen durante la noche, mientras que no recibirá nada de quienes sólo lo ofrecen durante el día…. Me imagino que va viendo mi punto. Básicamente, cada polinizador tiene preferencias asociadas a las flores que les es más fácil encontrar y de las cuales puede obtener lo que busca (por ejemplo, néctar, polen). Estas diferencias significan que, a menos que esas flores estén presentes en un espacio verde, ciertos grupos de polinizadores pueden no verse en absoluto.

Las diferentes formas y colores florales hacen que las flores y sus recompensas sean más accesibles para distintos tipos de polinizadores. Fotos: J. de Pollination Ecology.

No todas las flores ofrecen necesariamente lo que busca cualquier polinizador

Los polinizadores visitan las flores para obtener algo que necesitan. Ese algo puede ser alimento (por ejemplo, néctar, polen, partes de la flor), materiales para la reproducción (por ejemplo, perfumes), materiales para construir nidos (por ejemplo, resinas, aceites florales) o simplemente un lugar para pasar la noche, mantenerse caliente y/o aparearse. De hecho, no todas las flores cubren todas esas necesidades, lo que hace que los polinizadores acaban visitando sólo entre las plantas que les ofrecen lo que necesitan.

Una abeja del género Chalepogenus visitando una flor de topa-topa (Calceolaria dentata)para recoger aceites florales y polen. Foto: A. Espíndola.

Déjeme darle un ejemplo. En mi vida como investigadora, trabajo en un sistema de polinización especializado que consiste en flores que no producen néctar, sino que en su lugar ofrecen aceites florales (y polen) a cambio de la polinización (puedes leer más sobre esto en este otro posteo). Estas flores se llaman topa-topa o zapatitos y pertenecen al género panamericano de plantas Calceolaria. Cuando observamos qué polinizadores visitan las flores, vemos que son casi exclusivamente abejas especializadas en colectar aceites florales (en nuestro caso, son abejas de los géneros Centris y Chalepogenus). Pensando en nuestros espacios verdes, si plantáramos sólo estas flores en nuestros jardines, puede que no veamos mucha diversidad o actividad de polinizadores. ¿Por qué? Porque las únicas abejas que veríamos serían las abejas colectoras de aceites. Espero que este ejemplo aclare mi mensaje: si las plantas que hemos seleccionado para nuestros espacios ofrecen recompensas que sólo interesan a un determinado grupo de polinizadores, esos son los grupos que podremos ver y no otros. En cuanto a la forma floral de la que hablaba antes, plantar plantas que ofrezcan diferentes tipos de recompensas es una muy buena manera de aumentar la cantidad y los tipos de polinizadores que vemos en nuestros patios y jardines.

Las flores no necesariamente quieren compartir demasiado

Las plantas atraen a los polinizadores porque sus visitas las ayudan a ser polinizadas, lo que permite que la planta se reproduzca. Desde un punto de vista biológico, un polinizador será bueno si transporta polen de los estambres de una flor al estigma, para que éste pueda germinar y luego fertilizar los óvulos. El problema, sin embargo, es que muchos polinizadores utilizan el polen como alimento. Esto crea un conflicto entre los intereses de la planta y los del polinizador: una planta necesita que el polen (que contiene su esperma) no sea consumido, sino que fertilice a sus óvulos, pero muchos polinizadores sólo quieren comer el polen (¡y tienen buenas razones para ello, ya que un grano de polen es extremadamente rico en nutrientes!).

Los granos de polen tienen diferentes estructuras y formas. Foto: Instalación de microscopio electrónico del Dartmouth College.

Como respuesta a este conflicto, han evolucionado algunas estrategias que en cierto modo «controlan» el consumo de polen por parte de los polinizadores. De hecho, las plantas protegen su polen con estructuras físicas que dificultan que los polinizadores lo rompan. Algunas de estas estructuras son especies de espinas y el engrosamiento de las paredes del polen, que requieren que el polinizador tenga herramientas adecuadas para poder romperlo. Junto con este «escudo» físico, los granos de polen suelen contener lo que se llama metabolitos secundarios. Estos son compuestos químicos que hacen que el polen sea indigerible o tóxico, a menos que el organismo que intenta comerlo haya desarrollado formas de tolerar esos compuestos por sí mismos. La naturaleza de estos compuestos está algo estructurada según la familia vegetal (las plantas de la misma familia tienden a producir tipos similares de compuestos) y puede acabar restringiendo qué polinizador puede digerir el polen, lo que lleva a diferentes niveles de especialización floral por parte de los polinizadores. Los polinizadores sólo intentarán visitar plantas que ofrezcan polen que puedan digerir, lo que de nuevo limita las flores que visitan. Como en los puntos anteriores, aumentar los diferentes tipos de plantas teniendo representantes de distintas familias vegetales puede incrementar la variedad en la calidad química del polen ofrecido, atrayendo y apoyando diferentes tipos de polinizadores más o menos especializados.


Dra. Anahí Espíndola – Profesora Asociada en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Anahí.


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