Gusanos de bolsa: Orugas que construyen nidos de seda

Por Mariana Abarca

Hay especies de mariposas nocturnas o polillas que durante la etapa larvaria, es decir, cuando son orugas, construyen nidos de seda en las ramas de los árboles; se les conoce como gusanos de bolsa. Estas orugas viven en grupos de centenares de individuos, que generalmente son hermanos. La construcción de las bolsas es un proyecto grupal; cada bolsa empieza como una pequeña estructura de seda apenas visible en las ramas de los árboles y se va expandiendo conforme las orugas crecen, hasta formar estructuras de aproximadamente 30 cm de longitud. En el Este de los Estados Unidos hay dos especies de gusanos de bolsa que son muy abundantes: el gusano de bolsa del Este (Malacosoma americanum) y el gusano de bolsa de otoño (Hyphantria cunea). A pesar de construir estructuras de seda parecidas, estas especies son muy distintas físicamente y en su forma de vida. El gusano de bolsa del Este está activo durante la primavera y tiene una dieta restringida, mientras que el gusano de bolsa de otoño está activo durante el verano y tiene una dieta muy variada.

Los gusanos de bolsa del Este se distribuyen únicamente en el Este de Norteamérica, incluyendo los Estados Unidos desde el norte de Florida y hasta el sur de Canadá. Estas orugas se alimentan de las hojas tiernas de árboles en la familia de las Rosáceas y en algunas ocasiones pueden atacar árboles frutales u ornamentales en huertos y jardines. A pesar de alimentarse de árboles de importancia económica, no se consideran una plaga importante, ya que son fáciles de controlar.

Por otro lado, los gusanos de bolsa de otoño se alimentan de más de 400 especies de árboles, incluyendo coníferas y árboles deciduos. Esta especie es también originaria de Norteamérica, pero se ha extendido también a otras partes del mundo. A diferencia de los gusanos de bolsa del Este, los gusanos de bolsa de otoño son una plaga importante en Europa y Asia, donde atacan bosques y huertos. Es importante recalcar que ninguna de estas especies de gusanos de bolsa representa una amenaza para bosques o cultivos en Norteamérica, a pesar de que algunas personas consideran que las bolsas son desagradables a la vista.

Hembra y masa de huevos del gusano de bolsa del Este, Malacosoma americanum. Foto: J. Gallagher.

Gusano de bolsa del Este

Las palomillas o polillas del gusano de bolsa del Este tienen una sola generación al año. Los adultos, o palomillas/polillas, vuelan, se aparean y ponen huevos durante el verano. Las hembras son más grandes que los machos y ambos son de color café con un par de líneas café claro en las alas. Las hembras se aparean una sola vez, ponen huevos al día siguiente y mueren. Las palomillas del Este no se alimentan durante la etapa adulta y viven muy pocos días, sólo el tiempo suficiente para aparearse y poner huevos.

Masa de huevos del gusano de bolsa del este a) con espumalina. Fotos: M. Abarca.

Las hembras son muy selectivas y solamente ponen huevos en las ramas de los árboles que les sirven de alimento. El árbol hospedero más común es el cerezo negro (Prunus serotina), sin embargo, los huevecillos pueden encontrarse en otras especies de la misma familia (Rosáceas) como cerezos, manzanos y ciruelos. Los huevos forman un anillo alrededor de la rama que los porta y están recubiertos por espumalina, una cubierta protectora que regula la humedad y brinda protección parcial en contra de avispas parasitoides (las hembras de estas avispas ponen sus huevos dentro de los huevos de oruga y sus larvas se alimentan de los mismos). Cada masa de huevos tiene alrededor de 200 individuos y una pequeña fracción (~8%) típicamente muere a causa de parasitismo.

Orugas pequeñas y grandes. Las orugas cambian de color conforme crecen. Fotos: M. Abarca.

Los huevos pasan varios meses en las ramas de los árboles, desde el verano hasta la siguiente primavera. Las orugas eclosionan cuando los árboles hospederos están produciendo sus primeros brotes; estas orugas sólo pueden alimentarse de hojas tiernas, así que es importante que se sincronicen con la producción de hojas nuevas. Las orugas de bolsa del Este son de las primeras orugas en estar activas durante la primavera y están expuestas a temperaturas bajas y heladas. Los nidos de seda les ayudan a protegerse del mal tiempo y les dan un lugar dónde posarse a tomar el sol. Las orugas más pequeñas son negras, lo que les permite absorber más energía al asolearse.

Bolsas típicas de los gusanos del Este (Malacosoma americanum). Foto: M. Abarca.

Los gusanos de bolsa del Este construyen sus nidos en las junturas de las ramas. Estos nidos están formados por capas de seda y típicamente tienen una forma piramidal. Las orugas tienen que salir de los nidos para alimentarse y dejan rastros de feromonas en las ramas. Estos rastros indican la disponibilidad de hojas en las distintas ramas y les permiten a las demás orugas evitar las zonas donde ya se acabó el follaje. A principios del verano, las orugas terminan su desarrollo y dejan la bolsa para pupar en la corteza de los árboles o entre la hojarasca. Las palomillas/polillas emergen un par de semanas después y el ciclo comienza de nuevo.

Palomilla/polilla del gusano de bolsa de Otoño. Foto: K. Schulz.

Gusano de bolsa de Otoño

Las palomillas/polillas del gusano de bolsa de otoño también ponen huevos durante el verano, pero a diferencia de las del Este, pasan el invierno en forma de pupa y pueden tener más de una generación al año. Hay dos tipos de gusano de bolsa de otoño y se distinguen por su coloración, preferencias alimenticias y ciclo de vida. Se trata de la misma especie, Hypantria cunea, pero que está compuesta por dos grupos diferentes: negros (orugas de cabeza negra) y rojos (orugas de cabeza roja).

Bolsas típica del gusano de bolsa de otoño en a) acezintle (Acer negundo) y b) morera (Morus). Fotos: M. Abarca.

Las orugas de los gusanos de bolsa negros pueden tener una o dos generaciones al año y se alimentan de una gran variedad de árboles, incluyendo amor de Canadá (Cercis canadensis), cerezo negro (Prunus serotina) y acezintle o arce negundo (Acer negundo). Los gusanos de bolsa rojos tienen únicamente una generación al año y se alimentan de una menor cantidad de especies de árboles, en la zona de Maryland es común encontrarlos en nogales (Juglans nigra), pérsimo (Dyospiros virginiana) y cerezo negro (Prunus serotina). A diferencia de los gusanos de bolsa del Este, los gusanos de bolsa de otoño ponen huevos en las hojas de los árboles y las orugas eclosionan después de unas cuantas semanas. Estas orugas construyen bolsas alargadas que incluyen a las hojas que les sirven de alimento, así que pueden alimentarse sin tener que salir de la bolsa. Esto es importante porque las bolsas proveen protección en contra de depredadores como las avispas.

Avispa depredadora cazando orugas dentro de la bolsa. Foto: M. Abarca.

Muy pocas veces se recomienda controlar las poblaciones de gusanos de bolsa

Los gusanos de bolsa son una fuente importante de alimento para aves, mamíferos y artrópodos. Dada la crisis de biodiversidad que estamos viviendo, en Norteamérica no se recomienda usar insecticidas ni otros métodos para el control de estas orugas, ya que en general no son nocivas.

Sin embargo, existen dos casos en los que el control de estas orugas podría recomendarse. Hay veces que las poblaciones de gusanos de bolsa son tan abundantes que pueden defoliar árboles enteros. Los árboles se recuperan y producen nuevas hojas sin sufrir daño permanente, a menos de que sean defoliados completamente durante varios años consecutivos. Por lo tanto, en huertos frutales y jardines se recomienda impedir que el mismo árbol pierda todas sus hojas durante varios años consecutivos. Otra situación en la que se recomienda controlar el crecimiento de los gusanos de bolsa del Este es en los corrales donde hay yeguas gestantes. Esto es porque la ingesta de orugas del Este (Malacosoma americanum) y su excremento se ha asociado a casos de abortos espontáneos en yeguas.

Si es necesario controlarlos, la mejor manera de hacerlo es localizando las masas de huevos durante el otoño o el invierno, antes de que las orugas eclosionen. De esta manera las masas de huevos se pueden desechar sin dañar al árbol y sin el uso de pesticidas.


Dra. Mariana Abarca – Profesora Asistente, Biological Sciences, Smith College, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Mariana.

Polinizadores – un especial de Halloween 🎃🍂

Por Anahí Espíndola

El otoño llegó a Maryland y junto con las calabazas y las hojas amarillas hay una cosa que se ve en todas partes: ¡Halloween! Y como no puedo decorar físicamente este posteo, mi decoración de Halloween será más bien “conceptual”. En el posteo de hoy vamos a hablar de un tema que puede parecer espeluznante para muchos, pero que para mí refleja lo impresionante que es la diversidad biológica (de los polinizadores). Hoy hablaremos de algunas abejas polinizadoras “especiales”: ¡las abejas parásitas! Únanse a mí y maravillémonos juntos con estos animales increíbles que viven aquí mismo, en Maryland.

¿Abejas parásitas? ¿¡Lo qué!?

Sí, leyeron bien. Aunque la mayoría de las abejas son solitarias y construyen y aprovisionan sus nidos, varios grupos han tomado un camino evolutivo un poco diferente al de sus parientas. Estas abejas han desarrollado comportamientos parásitos, explotando los nidos y la comida de otras especies de abejas, y en el proceso matando a la cría huésped. Debido a que muestran comportamientos similares a los pájaros cucú, quienes ponen huevos en nidos de otras aves para que esas especies los críen (aquí hay un muy buen video sobre el tema), estas abejas también se conocen como abejas cucú.

Las abejas parásitas (derecha) y no-parásitas (izquierda) se ven muy diferentes. Una de las principales diferencias es el hecho de que las abejas parásitas no tienen estructuras para recolectar polen (como patas peludas), como podemos ver en estas fotos. Fotos: J. Gallagher.

Las abejas cucú son distintas de las abejas no-parásitas. Debido a que han evolucionado hacia la no construcción de nidos ni su aprovisionamiento (los adultos sí comen néctar y polen), estas abejas carecen de todas las estructuras comúnmente presentes en las abejas que colectan polen (por ejemplo, pequeñas bolsas en sus patas, pelos) y que les permiten juntar materiales para la construcción de sus nidos. Por otro lado, a diferencia de las abejas no-parásitas, que a menudo pueden poner sólo un huevo por día, las abejas cucú pueden poner muchos huevos en el mismo día. Esta adaptación les permite aprovechar al máximo la oportunidad que representa un nido disponible. También, como uno se puede imaginar, las abejas hospederas no están muy contentas de que otras abejas vengan y exploten sus nidos, así que no dudan en defenderlos. Por esta razón, las abejas cucú están cubiertas de una fuerte “armadura” con estructuras gruesas y voluminosas que protegen a las hembras parásitas contra los probables ataques de las abejas huésped. Por último, algunas abejas cucú pueden camuflarse utilizando olores corporales que son similares a los del huésped, lo que les permite ingresar a los nidos sin ser “olidas”.

Pero, ¿cómo hacen?

Un rasgo común de estas abejas es que están muy especializadas en sus huéspedes, lo que significa que una especie parásita a menudo parasita a un grupo relativamente chico de abejas no-parásitas. Por esta razón, y dependiendo del grupo que parasiten, hay diferentes métodos que las abejas cucú usan para parasitar a los nidos.

Las larvas de muchas abejas cucú están equipadas con mandíbulas impresionantes, que usan para atacar y matar a las larvas que se están desarrollan en la misma celda del nido. Imagen: Rozen et al., 2019; American Museum Novitates.

Algunas abejas cucú parasitan las celdas que ya han sido selladas. Abejas de este grupo entran al nido, abren la(s) celda(s), matan al huevo del huésped con su aguijón o sus mandíbulas, y luego ponen un huevo en la celda (ahora vacía) y la vuelven a sellar. Hembras de otras especies que también parasitan celdas ya selladas, las abren, pero en lugar de matar al huevo huésped, simplemente ponen su huevo y la vuelven a sellar. En este caso, no es la hembra sino las larvas las que matan al huevo/larva huésped. Estas larvas parásitas tienen mandíbulas fuertes y grandes que les permiten atacar a las larvas residentes y matarlas, guardándose toda la comida de la celda para sí mismas. Finalmente, otras especies de abejas cucú no esperan hasta que las celdas huésped estén cerradas. Las hembras de estas especies entran en nidos con celdas abiertas y ponen sus pequeños huevos en las mismas. Sin darse cuenta, la hembra huésped cierra estas celdas, y cuando la larva parásita crece, ataca y mata con sus fuertes mandíbulas a la larva huésped.

¿Existen abejas parásitas en Maryland?

¡Sí! Aunque estas historias puedan parecer venidas de otro planeta, no necesitamos viajar a lugares exóticos para encontrarnos con estas especies. ¡También ocurren aquí mismo!

Una especie de Maryland muy interesante es la abeja cucú de Macropis (Epeoloides pilosula), que parasita los nidos de la abeja colectora de aceites del género Macropis. Debido a los altos niveles de especialización de, por un lado, Macropis en su planta hospedera (ver aquí para saber más) y, por otro lado, de la abeja cucú en , E. pilosula es extremadamente rara y está protegida en el este de América del Norte.

Las pequeñas abejas cucú de Macropis son muy raras en Maryland y están protegidas en casi todo su rango de distribución. Foto: M. Veit.

Otro ejemplo de abejas cucú locales son las parásitas de varias otras abejas mineras: las abejas parásitas del género Nomada. ¡La regla de la falta de pelos y estructuras para colectar provisiones es especialmente presente en estas especies! Se conocen alrededor de 30 especies de este género en nuestro estado, y muchas de ellas son raras. Mientras que la abeja cucú manchada Nomada maculata se encuentra con cierta regularidad en el estado, Nomada bethunei se ha observado sólo en un par de localidades. La mayoría de estas especies de Nomada son, sin embargo, raras y a menudo amenazas.

Se conocen varias especies de abejas cucú del género Nomada en Maryland. Éstas a menudo parasitan a los nidos de abejas mineras. Foto: M. Lucas.

¿Pueden las abejas parásitas conducir a la extinción de otras abejas?

Las abejas parásitas y no-parásitas han estado evolucionando juntas por millones de años y es muy poco probable que este tipo de interacción lleve a la extinción de las especies parasitadas. De hecho, estas últimas también han desarrollado formas de proteger a sus crías (material para otro posteo 😉). Curiosamente, debido a que las abejas parásitas están tan especializadas en sus huéspedes, ¡son ellas las que pueden estar aún más en riesgo de extinción que sus huéspedes! De hecho, las abejas cucú son raras, difíciles de encontrar y es probable que sus poblaciones se extingan rápidamente después de que su especie huésped desaparece de una localidad. Así, si queremos proteger a este increíble grupo de polinizadoras, proporcionarle recursos a ellas y sus anfitrionas es clave (ver este y este otro posteo para conocer algunas formas de ayudar a los polinizadores).


Dra. Anahí Espíndola – Profesora Asistente, Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Anahí.

Control de Plagas sin Insecticidas: las Chinches Asesinas

Por Darsy Smith

Entre los muchos insectos que nos ayudan a controlar plagas en nuestros espacios verdes, las chinches asesinas ocupan un lugar muy importante. Estos insectos pertenecen a la familia de los redúvidos, un grupo muy diverso de depredadores generalistas de áfidos, orugas, cochinillas y otras plagas. En este blog de nuestra serie de control de plagas sin insecticidas, aprenderemos más sobre quiénes son estos insectos, cómo identificarlos, y cómo así protegerlos para que sigan controlando insectos no deseados en nuestras huertas y espacios verdes.

¿Quiénes son los insectos asesinos?

Este grupo de chinches tiene una diversidad morfológica y de coloración muy amplia, con más de 160 especies conocidas en Norteamérica. Mientras algunos redúvidos son de color marrón o negro, otros poseen colores brillantes como rojo y amarillo, y muchas veces presentan patrones de colores especiales en sus cuerpos. Por lo general, sus cabezas son elongadas y los ojos pueden verse dorsalmente. Una característica importante de estos insectos es la forma de su aparato bucal (la “boca”), adaptado a succionar y que en general se puede ver debajo de la cabeza. Esta estructura bucal es fina, con forma de aguja y con la capacidad de funcionar como sorbete o popete. Los adultos tienen alas completas pero los juveniles no tienen alas completamente desarrolladas, lo que hace que la parte dorsal de su abdomen no esté cubierta del todo.

¿Cómo se desarrollan los redúvidos?

Es común clasificar a los insectos desde un punto de vista del desarrollo, ya que ésto refleja sus relaciones evolutivas. Así, los redúvidos o insectos asesinos son insectos que, a diferencia de otros controladores de plagas como las mariquitas y los sírfidos, presentan metamorfosis incompleta. Esto significa que estos insectos muestran cambios más progresivos y menos drásticos en su desarrollo que otros insectos.

El ciclo de vida de un redúvido mostrando las transiciones de huevo, a juveniles o ninfas y adulto. Foto: https://assassinbugfacts.weebly.com

Los redúvidos no pasan por el estado de pupa antes de convertirse en adulto, sino que el desarrollo del adulto es progresivo y requiere de transiciones a través de estadíos llamados “juveniles” o “ninfas”. Dado que la transformación no es drástica y es gradual, las ninfas pasan por cuatro o cinco estadíos antes de llegar al estado adulto. En cada uno de estos estadíos, el redúvido crece en tamaño y desarrolla nuevas estructuras. Por ejemplo, la formación completa de las alas ocurre entre la última transformación de ninfa a adulto.

Algunos redúvidos fáciles de identificar a simple vista

Chinche de emboscada
Estas chinches tienen patas delanteras grandes y parecen que tienen guantes de boxeo, siendo esta una característica específica del grupo. Estas patas son centrales para su función como depredadoras, ya que es gracias a ellas que pueden ser grandes cazadoras. Se las conoce como chinches de emboscada ya que, gracias a su coloración de camuflaje, se pueden esconder fácilmente entre las flores o plantas para sorprender a sus presas (abejas, moscas, áfidos, trípidos y otros insectos pequeños).

Las chinches de emboscada tienen coloración que permite que se puedan camuflar en las plantas. ¡Sus patas delanteras son muy impresionantes como se ve en esta imagen de una chinche del género Phymata. Foto: M. Ellis.

Chinche patas de hilo
Estas chinches se pueden confundir fácilmente con insectos-palo. Para poder diferenciarlos, es útil observar el primer par de patas delanteras. En las chinches patas de hilo este primer par es diferente a los otros pares, y es de tipo rapaz (parecido a las de una mantis religiosa o mamboretá). En el insecto-palo, todas las patas son iguales y no se ven estas estructuras en el primer par de patas.

La chinche patas de hilo (izquierda) se puede diferenciar del insecto-palo (derecha) por sus patas delanteras adaptadas a la caza. Fotos: E. Concari, B. Dupont.

Insecto rueda
Su nombre viene de la “cresta” presente detrás de su cabeza. Esta característica es tan especial que este es el único insecto con una estructura tal en Estados Unidos. Estos insectos son por lo general de color oscuro y se alimentan mayormente de escarabajos y orugas.

Los insectos rueda son fáciles de reconocer porque tienen una cresta en su parte dorsal, que recuerda a una rueda. Aquí vemos un espécimen de insecto rueda nativo de Maryland (Arilus cristatus). Foto: V. DeLoach.

A pesar de que cubrimos una parte de la diversidad de este grupo, y ahora tendría que ser capaz de identificar a varios de estos insectos, recuerde que la diversidad de colores y formas en este grupo de insecto es muy amplia. Si no puede identificarlos con estas características, ¡no dude en sacarles una foto y subirlas a las aplicaciones seek o inaturalist para recibir asistencia directa y en vivo para su identificación! De esta forma podrá también empezar a reconocer y valoran más a estos controladores de plagas importantísimos de nuestros espacios verdes.


Darsy Smith es estudiante de Doctorado en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, en College Park. Hacer click aquí para leer otros posteos de Darsy.

Pawpaw: la fruta tropical de nuestros bosques de Maryland

Por Anahí Espíndola

Sobre todo desde que cultivo mis propias verduras y frutas, he desarrollado esta capacidad inconsciente de alegrarme por adelantado de los productos de cada estación. Y ahora que estamos llegando al final del verano, una de mis obsesiones son unas frutas nativas deliciosas que me transportan de forma gustativa a Sudamérica. En el posteo de hoy hablaremos de una planta nativa del este de Estados Unidos, cuyas frutas, hojas, madera y corteza son utilizadas por los nativos de América del Norte: ¡las pawpaws!

Las pawpaws (izquierda) y las chirimoyas o guanábanas (derecha) pertenecen a la misma familia de plantas, pero las pawpaws son la única especie adaptada a climas templados.

¿Qué son las pawpaws?

Las pawpaws son árboles que pertenecen a la misma familia de plantas que las chirimoyas y las guanábanas (Annonáceas). Desde una perspectiva botánica, las pawpaws son muy especiales porque son la única especie de la familia adaptada a crecer fuera de los trópicos y capaces de sobrevivir en climas templados como los de Maryland. Todas las pawpaws crecen en el este de América del Norte, pero la especie más común es la pawpaw común Asimina triloba,muy abundante en nuestra región. La pawpaw común está adaptada a crecer en hábitats bien drenados y fértiles, como los que se encuentran en nuestros bosques. Son tan comunes que en cualquier caminata por los bosques de la zona será casi imposible no encontrarse con varios de estos árboles creciendo juntos.

Las pawpaws crecen en suelos fértiles bien drenados, y son comunes en nuestros bosques, donde a menudo crecen en pequeñas arboledas. Foto: K. Schulz.

Las frutas de pawpaw son deliciosas

Además de ser árboles nativos que crecen bien en nuestra región, las pawpaws tienen una de las frutas nativas más deliciosas y grandes de los Estados Unidos continentales. Los frutos son grandes y se parecen de afuera a un mango verde, pero son blancos/amarillos y carnosos por dentro. Su sabor es tan delicioso que siempre lo relaciono con frutas tropicales. Personas más técnicas que yo en cuanto a descripción de sabor dicen que tienen una textura parecida a natillas o flan, y un gusto similar al de plátanos, piñas y mangos. En cualquier caso, créame cuando le digo que estas frutas son absolutamente increíbles y se pueden comer frescas, en yogures, en pasteles, como mermeladas, congeladas, ¡en helados!

Los frutos de pawpaw son verdes por fuera y amarillentos y carnosos por dentro. Nótese las semillas muy grandes. Foto: A. Espíndola.

¡¿Cómo no me enteré antes?!

¡Esa fue mi pregunta la primera vez que las probé! Resulta que producir pawpaws para la venta no es muy simple, ya que las frutas son frágiles y no se pueden transportar largas distancias. Esto significa que las pawpaws generalmente se producen y consumen localmente, y que es difícil encontrarlas si uno no conoce a alguien que tenga algunos árboles. Además, la temporada de fruta de pawpaws es relativamente corta (final del verano), lo que significa que uno tiene que estar en el lugar y momento correctos para comerlas. Por suerte, en temporada, las pawpaws se pueden conseguir en algunas ferias de productores locales o en granjas (vea esta lista de ferias de Maryland). También se puede intentar encontrarlas en los bosques de la zona, dejándose guiar por el aroma dulce de las frutas maduras.

Las pawpaws también alimentan a otros animales

Los frutos de pawpaws no son sólo consumidos por humanos, sinot también por otros animales, como mapaches, ardillas y osos. Además, la planta no sólo alimenta a otros con sus frutas; sus hojas son hospederas de algunas mariposas llamativas de nuestra región. Las hojas de pawpaws son la comida preferida de las larvas de mariposa cebrada cola de golondrina, y es común observar a las hembras de estas mariposas visitar y poner huevos sobre sus hojas.

Las hojas de pawpaw son el alimento preferido de las larvas de mariposa cebrada cola de golondrina. Fotos: L. Meade, M. McCarty.

¿Cómo cultivar pawpaws?

Como las pawpaws están bien adaptadas a nuestras condiciones climáticas y de suelo, es una muy buena idea elegir esta planta para nuestros espacios verdes, ya que son fáciles de cultivar. Las pawpaws se pueden hacer crecer a partir de semillas, pero lo más simple es conseguirlas en un vivero. Varios viveros en el área venden árboles de pawpaws adaptados a nuestras condiciones locales. Además, algunos condados y ciudades proporcionan apoyo financiero para plantar estos árboles nativos (vea, por ejemplo, este enlace; seleccionar “español”).

Los árboles de pawpaws comienzan a producir frutos un par de años después de la siembra. Sin embargo, la producción de frutas requiere de una forma de polinización particular. De hecho, las frutas se formarán sólo si hay polinización cruzada, ya que una flor de pawpaw no puede polinizarse a sí misma. Esto significa que las pawpaws necesitan polinizadores para producir frutos.

Las pawpaws son polinizadas principalmente por moscas, que las flores atraen en primavera con sus flores oscuras y sus aromas de “levadura”. Se sabe que estos aromas atraen y “engañan” a los polinizadores, imitando el olor de frutas maduras, donde estos insectos ponen sus huevos o prefieren alimentarse. Las flores atraen a estos dispersores de polen, quienes, mientras visitan las flores, las polinizan contra su voluntad. Por esta razón, puede imaginar que tener más de una pawpaw en los alrededores de su casa aumentará la producción de frutos, ya que será más probable que los polinizadores engañados ya hayan visitado otra planta y por lo tanto ya lleven polen cuando visiten su árbol.

Las flores de pawpaw han evolucionado para atraer y engañar a moscas y escarabajos, luciendo colores oscuros y oliendo a frutas maduras. Así, la planta poliniza sus flores sin ofrecer ninguna recompensa a los polinizadores. Foto: J. Gallagher.

Si desea estar absolutamente seguro de obtener una buena cosecha de pawpaws a fines del verano, también puede polinizarlas a mano. Para hacerlo, usando un pincel fino, recoja el polen de las anteras de una flor, transfiriéndolo luego al estigma de otra. Además de estar seguro de obtener frutas a fines del verano, usted podrá también experimentar en carne propia lo que siente un polinizador haciendo su trabajo. 😊


Dra. Anahí Espíndola – Profesora Asistente, Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Anahí.

Colibríes – Quiénes son, cómo polinizan, y cómo ayudarlos

Por Anahí Espíndola

El verano está aquí, y una de sus ventajas es que atrae a muchos nuevos visitantes a nuestra región, entre los cuales están los colibríes. En el posteo de hoy hablaremos sobre estas hermosas aves, sobre por qué comen tanto y qué podemos hacer para asistirlas mientras nos visitan.

Colibríes o picaflores

Los colibríes son un grupo de aves que se especializan en alimentarse exclusivamente de néctar, aunque también complementan sus dietas con algunos insectos que pueden encontrar en las flores que visitan. Los colibríes están restringidos al continente americano, lo que significa que sólo se los puede encontrar en el hemisferio occidental. Debido a que visitan las flores, actúan como muy buenos polinizadores de muchas plantas, al punto de ser considerados el grupo más grande de vertebrados polinizadores.

Las especies de colibríes en los Estados Unidos son migratorias, viajando miles de millas entre sus “residencias” de verano y de invierno. Entre todas las especies de colibríes que están presentes en el país, al menos siete han sido observadas en Maryland. De estas siete, una no sólo visita sino que también se reproduce en nuestra región: el colibrí garganta rubí.

El colibrí garganta rubí (aquí un macho) se reproduce en Maryland y puede ser observado durante el verano. Foto: M. L. Reynolds.

¿Por qué los colibríes comen tanto?

¿Conocen la historia de la oruga hambrienta? ¡A veces me parece que la historia debería ser más bien sobre el colibrí hambriento! De hecho, los colibríes rompen récords ya que son los animales con la tasa metabólica más alta de todo el reino animal. A pesar de ser tan chiquito, ¡este pequeño animal utiliza alrededor de 100 veces más calorías por gramo de cuerpo que los elefantes! Por esta razón, los colibríes necesitan mucha energía para sobrevivir y siempre tienen hambre, necesitando consumir diariamente alrededor del equivalente de su peso corporal (¡imagínense cómo sería si nosotros necesitáramos comer tanto!).

¿Qué comen los colibríes?

Los colibríes se alimentan principalmente de néctar que recogen en las flores que visitan. El néctar que producen estas flores es relativamente diluido (alrededor de 25% de azúcar), lo cual es perfecto para los colibríes. De hecho, los colibríes colectan néctar mientras vuelan, lo que consume mucha energía. Este néctar diluido no es demasiado viscoso y por esa razón puede ser recogido rápidamente por los colibríes mientras vuelan, ayudándolos a ahorrar más energía.

La punta de la lengua de un colibrí está dividida, lo que lo ayuda a aumentar el volumen de néctar que puede obtener con cada lamida. Foto: L. M. Stephen.

Y hablando de colectar néctar… es posible que se hayan dado cuenta de que los colibríes tienen picos muy largos. Lo que quizás no sepan es que sus picos y lenguas han evolucionado y están increíblemente adaptadas para hacer de la colección de néctar un proceso muy eficiente. Por ejemplo, un colibrí tiene un fuerte grupo de músculos que le permite realizar hasta 20 lamidas por segundo. Además, los bordes de sus picos se superponen parcialmente, lo que crea una estructura apretada desde la que el néctar puede no gotear cuando se está ingiriendo. Y si esto no fuera suficientemente impresionante, tal vez les sorprenderá saber que las lenguas de los colibríes tienen crestas longitudinales y sus bordes están doblados hacia el centro, creando ‘canales’ que actúan como pajitas o tubos y que les permiten aspirar fácilmente el néctar. Por último, la punta de sus lenguas está dividida longitudinalmente y cubierta de pequeños “pelos”, lo que les permite absorber la mayor cantidad de néctar posible en cada lamida. Si quieren ver todo esto en acción, aquí les comparto este impresionante video (en inglés).

¿Qué flores visitan los colibríes?

Los colibríes tienen una visión excepcional, capaces de ver los mismos colores que nosotros, pero también el espectro ultravioleta (UV). Sin embargo, los colibríes visitan principalmente flores rojas, rosadas y a veces blanquecinas. ¿Por qué? ¿Hay algún signo especial en las flores rojas y que ellos prefieren? En realidad, su preferencia por ese color no es innata, y los colibríes aprenden a reconocer el color de flores que ofrecen el mejor néctar. Debido a que la mayoría de las flores rojas no son atractivas para otros polinizadores, éstas tienen la mayor cantidad de néctar disponible para los colibríes. Por esa razón, cuando se les da la opción, los colibríes tienden a elegir flores rojas o rosadas, no porque sean las únicas que pueden ver, sino porque son las más propensas a ofrecer más comida.

Algunas de las flores que se pueden plantar para atraer a los colibríes en nuestra región tienen flores rojas y elongadas, como las cardenalas encarnadas (Lobelia cardinalis; izquierda), las aguileñas (género Aquilegia; centro) y las bálsamo de abeja (Monarda didyma; derecha). Fotos: B. Buchanan/USFWS, G. Smith/USFWS, J. Schneid.

Del punto de vista de la flor, ser polinizada por un colibrí requiere de estructuras especiales para proteger los órganos reproductivos de la visita de un polinizador tan grande y móvil como un colibrí. Por esta razón, las flores preferidas por los colibríes suelen ser alargadas y rígidas, al menos en su base, donde están los ovarios. Estas flores también han evolucionado para posicionar sus anteras de una manera muy específica, lo que permite una polinización óptima: estas flores generalmente depositan polen en el pico o la frente del colibrí…  ¡Los colibríes son excepcionalmente buenos dispersores de polen!

Los flores visitadas por colibríes depositan polen en sus cabezas y picos. Foto: Kpts44.

¿Cómo ayudar a los colibríes?

Hay varias acciones que se pueden tomar si se desea atraer a colibríes a nuestros espacios verdes. La más sencilla es plantar flores preferidas por los colibríes. En nuestra región, éstas pueden ser las balsaminas (género Impatiens), las cardenalas encarnadas (Lobelia cardinalis), las bálsamo de abeja (Monarda didyma), las aguileñas (género Aquilegia), o las madreselvas trompeta (Lonicera sempervirens).

Otra forma de atraerlos (idealmente en combinación con el cultivo de sus plantas preferidas) es estableciendo comederos de colibríes. Estos se pueden obtener en muchas tiendas, y deben ser llenados con una solución 1:4 de azúcar en agua hervida (ver receta en este enlace). La única condición para que la solución sea nutritiva y saludable es que tiene que ser cambiada regularmente, porque comenzará a fermentar después de 3-4 días. Si mantiene la solución fresca, no hay ningún inconveniente en tenerla siempre disponible en su patio. Tomando estas dos acciones, es posible ayudar a los colibríes y al mismo tiempo apreciar su belleza desde la comodidad de nuestras ventanas.


Dra. Anahí Espíndola – Profesora Asistente, Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Anahí.

Control de plagas sin insecticidas – Los sírfidos

Por Darsy Smith

Nuestras huertas y jardines son pequeños ecosistemas que, si están balanceados, pueden mantener a raya muchas plagas… ahorrándonos el uso de pesticidas. Siguiendo en nuestra serie de control biológico de plagas, en el posteo de hoy hablaremos de un grupo de insectos que no sólo ayudan a controlar plagas, sino que también son importantes polinizadores: los sírfidos.

¿Qué es un sírfido?

Los sírfidos son un grupo de moscas muy abundante en regiones templadas como Maryland. Son considerados moscas ya que poseen dos pares de alas -al igual que la mayoría de los insectos-, uno de los cuales está reducido a pequeñitas alas llamadas halterios o balancines (ver las flechas en la foto). Los sírfidos son enemigos naturales de plagas también conocidos como moscas de las flores, pues los adultos suelen visitarlas para alimentarse de polen y néctar. Dado a ésto, los sírfidos son también considerados importantes polinizadores (para saber más, ver este otro posteo).

Sírfidos copulando. Los balancines (indicados con flechas azules) pueden ser observados en la parte dorsal de los sírfidos. Foto: D. White.

Al igual que las mariquitas (ver nuestro blog anterior de mariquitas), los sírfidos se experimentan metamorfosis completa, lo cual significa que de los huevos emergen larvas, que se transforman en pupas, de las cuales después emergen los adultos.

¿Cómo controlan plagas los sírfidos?

Los sírfidos son depredadores generalistas de plagas y son usados mayormente para prevenir o disminuir brotes de infestaciones de áfidos en varios vegetales. A pesar de ser polinizadores en su estado adulto, las larvas de algunas especies de sírfidos, se alimentan de áfidos/pulgones y otros insectos de cuerpo blando como los ácaros, queresas, trípidos y orugas nuestros jardines y huertas. Los sírfidos pueden consumir cientos de áfidos en menos de 24 horas (!). Pero, ¿qué estrategia utilizan para ser tan exitosos?Los sírfidos adultos ponen sus huevos cerca o en el centro de la colonia de áfidos, o cerca de otras presas para que, tan pronto eclosionen las larvas, tengan su comida lista. ¡Es decir que las larvas pueden comenzar a comer de inmediato sin tener que gastar energía en encontrar su presa!

Intercalar flores y cultivos (en esta foto, lechuga y Alyssum) atrae mas sírfidos a los cultivos, ayudando a controlar áfidos. Foto: S. Ausmus.

Agricultores e investigadores han aprovechado este comportamiento de los sírfidos, adoptando la intercalación de cultivos con flores que atraen a los adultos. Esto se basa en el hecho de que las hembras necesitan consumir polen para producir sus huevos. Por esta razón, por más de una década, agricultores han estado cultivando lechuga intercalada con flores de Alyssum (Lobularia marítima). Como la lechuga sufre regularmente de infestaciones de áfidos, esto ayuda a controlarlos. Al visitar los sembrados atraídas por las flores, las hembras ponen sus huevos en las colonias de áfidos de las hojas de lechuga, y las larvas se alimentan y controlan la plaga. Para atraer sírfidos a nuestros espacios verdes, es importante aumentar la presencia de recursos florales, especialmente con especies nativas (ver este otro posteo y esta lista bilingüe de algunas especies fáciles de cultivar en Maryland).

¿Cómo reconocer a los sírfidos?

Huevos

Los huevos de sírfidos son muy pequeños (generalmente menos de 1mm) y de color blanco o crema. Los sírfidos ovipositan sus huevos separados unos de los otros a diferencia de los huevos de mariquitas que son ovipositados en conglomerado. Los puedes encontrar cerca de colonias de áfidos, en las hojas y/o tallo.

Foto: Universidad del Estado de Washington.


Larva

Las larvas son de apariencia blanda o babosa y no poseen patas ni una cabeza con ojos visibles. El color de la larva varia de verde claro a anaranjado, dependiendo mayormente de lo que estuvo alimentándose.

Dado que las larvas son muy voraces, pueden acabar con una colonia de áfidos en tan sólo un día. Es muy común encontrar larvas de sírfidos en hojas o tallos que tengan colonias de áfidos.

Foto: Larva alimentándose de un áfido. D. Enrique.


Pupa

La pupa es el estadío que le sigue a la larva. Por tanto, las larvas se convertirán en pupa para luego convertirse en adulto. La pupa es pequeña, de color verde o marrón y al igual que la pupa de las mariquitas no es móvil. Puede encontrase en las hojas o tallos.

Foto: Wikimedia.


Adultos

Los adultos son relativamente chicos, de 3 a 13 mm de largo. Muchos de los adultos tienen cuerpos de color negro con bandas amarillas como las especies en Toxomerus sp. y Allograpata sp. Estos colores comunes en sírfidos causan que muchas veces sean confundidos con avispas y abejas. Para complicar más las cosas, también hay especies con cuerpos robustos como el de los abejorros. Para poder reconocerlos sin error, recordemos que al ser moscas tienen sólo un par de alas grandes visibles, mientras las abejas y avispas tienen dos pares de alas grandes. Otra forma relativamente fácil de reconocerlos es observar el tamaño de sus ojos y la forma de sus antenas. Los sírfidos poseen enormes ojos y pequeñas antenas. Los ojos de los sírfidos cubren la mayoría de su cara mientras que en las abejas los ojos son más pequeños.

Los sírfidos (izquierda y centro) pueden ser confundidos con avispas o abejas (derecha). Para conocer las diferencias, note las antenas muy cortas y los ojos que cubren toda la cara en los sírfidos (izquierda y centro), mientras que las abejas, abejorros y avispas (derecha) tiene antenas largas y ojos que no cubren toda cara, así como dos pares de alas grandes. Fotos: W. van Niekerk, bee__happy, dctphoto.

Como los adultos se alimentan principalmente de néctar y polen, es común encontrarlos sobre o cerca de flores volando o manteniendo su posición en el aire como se muestra en este video.

Es importante enfatizar que no todos los sírfidos tienen bandas amarillas fácilmente visibles. ¡La diversidad de colores en sírfidos es extensa! Existen especies que poseen bandas en su abdomen, pero al verlas sin utilizar equipo especial de magnificación parecen ser completamente negras como la especies en el género Eristalis sp.

Los sírfidos no son siempre amarillos y negros. Muchos tienen otras coloraciones, como Eristalis dimidiata, que es casi completamente negro. Foto: G. Gonthier.

Los sírfidos nos proveen dos servicios ecológicos: polinización y control biológico. Para ayudarlas a sobrevivir y seguir ayudándonos, debemos proveer un hábitat diverso para que la presencia de presa también sea diversa. Recordemos que son depredadores generalistas, y al igual que las mariquitas, se benefician de una dieta diversa. Finalmente, la próxima vez que vea un “gusano” en las hojas de una de sus plantas, fíjese si es un sírfido o una plaga antes de considerar matarlo. ¡Sería una pena matar animales que nos ayudan a mantener nuestros espacios verdes libres de plagas!


Darsy Smith es estudiante de Doctorado en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, en College Park. Hacer click aquí para leer otros posteos de Darsy.

Mariposas de Maryland

Por Anahí Espíndola

En regiones estacionales como Maryland, la naturaleza pasa por ciclos. Algunas estaciones están reservadas para crecer y reproducirse, y otras para descansar y esperar a que las condiciones mejoren. Uno de los grupos de organismos que en mi opinión representan claramente esos cambios en las estaciones son las mariposas, que pasan por modificaciones extremas en sus cuerpos y ecologías para adaptarse estrechamente a las estaciones cambiantes. En el posteo de hoy vamos a hablar sobre dos especies de mariposas que podemos encontrar aquí mismo en Maryland: la cola de golondrina negra y la hermosa mariposa Damero de Baltimore.

El ciclo de vida de las mariposas es fascinante y complejo, y en nuestra región suele estar estrechamente relacionado con los cambios de estación. Imagen: Cyanocorax.

Empecemos por el principio

Antes de entrar en detalles sobre estas mariposas, creo que es importante explicar en breve cómo se desarrollan estos organismos, porque, como dije antes, sus ciclos de vida suelen estar estrechamente relacionados con nuestras estaciones. Las orugas tienen ciclos de vida bastante especiales y fascinantes.

En estos insectos, la hembra pone huevos en su planta hospedera de preferencia. De esta manera, la primera larva (una pequeña oruga) que emerge de ese huevo no necesitará moverse lejos para alimentarse de su planta favorita y más nutritiva. Una vez que las larvas eclosionan, comienzan a alimentarse de material vegetal, volviéndose más grandes a medida que comen. Debido a que los insectos como las mariposas están cubiertos de una “piel” dura especial llamada exoesqueleto (¡un esqueleto externo!) que les da soporte y estructura, cada vez que la oruga se hace demasiado grande, el exoesqueleto se vuelve demasiado apretado (imagíne a la ropa chica de un niño en crecimiento). En ese momento, la oruga rompe el exoesqueleto viejo y crece uno nuevo más grande en el que pueda caber. Mientras pasa por estos cambios de esqueleto (llamados mudas), la oruga es capaz de crecer hasta que es lo suficientemente grande como para hacer su último cambio: la pupación.

En esta etapa, la oruga muy grande está lista para convertirse en un adulto. Para ello, la oruga muda por última vez y se convierte en una pupa, que es la forma que construye el capullo en el que ocurren los últimos cambios corporales antes de que emerja la mariposa adulta. Ahora que tenemos una mejor idea de cómo va este ciclo de vida, echemos un vistazo a lo que hacen nuestras dos especies y cómo difieren en sus preferencias alimentarias, ciclos de vida y cómo eso afecta la forma en que podemos promover su presencia en nuestro entorno.

Mariposas Cola de Golondrina Negra

Aunque a algunos les pueda parecer obvio, permítanme comenzar diciendo que esta especie recibe su nombre por la forma de sus alas traseras, lo que recuerda a las colas puntiagudas de las golondrinas. Las colas de golondrina negra (Papilio polyxenes) son mariposas comunes en nuestra región, y están presentes en todo el este de los Estados Unidos. En Maryland, esta especie tiene entre dos y tres generaciones por año, con la(s) primera(s) generación(es) de la temporada llegando a la edad adulta dentro de la temporada, y la última pasando el invierno como pupa y emergiendo como adulto la primavera siguiente.

Las colas de golondrina negra pueden tener varias generaciones por año, alimentándose de plantas de la familia del perejil, y finalmente emergiendo como hermosos adultos, ya sea en la misma temporada o en la siguiente. Fotos: eggs (wikiCommons), larva (PINKE), pupa (Woodleywonderworld), adult (J. Flanery).

Como todas las mariposas, las colas de golondrina negra están especializadas en su alimentación (ver aquí para más detalles). Lo que define que una planta sea deliciosa o no para las orugas es la composición química de la planta. De hecho, las plantas han evolucionado para producir diferentes compuestos químicos que las protegen contra la multitud de herbívoros que existen. Las colas de golondrina negra en particular han evolucionado para tolerar los compuestos químicos presentes en las plantas de la familia del perejil (Apiáceas). Es por esta razón, que estas orugas se pueden encontrar en su jardín alimentándose de hojas de perejil, zanahoria, o eneldo. Los adultos (mariposas) generalmente se ven colectando néctar en flores como el trébol, el algodoncillo y los cardos.

Actualmente se considera que las colas de golondrina negra no están particularmente en riesgo de extinción. Sin embargo, para mantener sus poblaciones se recomienda que estén presentes pastizales abiertos con plantas que sirven como hospederos de orugas. Curiosamente, debido a que son tan comunes en nuestra área, se pueden criar fácilmente en las casas, algo que es muy divertido y que puede ser una actividad de verano para niños (¡y adultos!).

Mariposas Damero de Baltimore

Si Maryland tiene un postre estatal, ¡también hay derecho a tener un insecto estatal!

El insecto del estado de Maryland es la hermosa y delicada mariposa Damero de Baltimore (Euphydryas phaeton), que fue elegida como el insecto del estado porque sus colores recuerdan a los de la bandera de Maryland. En nuestra área, los Dameros de Baltimore no son tan comunes como las colas de golondrina negra, y, a diferencia de los éstas, sólo tienen una generación por año.

Los Dameros de Baltimore pasan por diferentes etapas de desarrollo, eclosionando sobre su huésped preferido, y alimentándose de éste como orugas, antes de entrar en la fase de pupa y finalmente emerger como adultos. Fotos: eggs (NABA.org), larva (wikiCommons), pupa (4.bp.blogspot.com), adult (S. Snyder).

Sus dietas también son significativamente más especializadas que las de las colas de golondrina negra: las orugas jóvenes se alimentan exclusivamente de hojas de cabeza de tortuga blanca (Chelone glabra), en las que las hembras ponen huevos. Mientras que más adelante en su desarrollo son capaces de alimentarse al menos parcialmente de plantas alternativas, su hospedero principal en necesario para sobrevivir las primeras etapas de desarrollo. Finalmente, a diferencia de la mayoría de las mariposas de nuestra región que pasan el invierno como pupas, esta especie pasa el invierno como oruga, y se transforma en pupa sólo en la primavera. Las orugas de esta especie son muy lindas y siempre me recuerdan a los Duendes de Polvo de la película “Mi vecino Totoro”. Los adultos de esta especie se alimentan de flores de algodoncillo y mora silvestre.

Desafortunadamente, a pesar de que estas bellezas son nuestro insecto estatal, actualmente están en peligro de extinción en nuestro estado. Las razones tienen que ver con los cambios en el uso del terreno, lo que llevó a que menos cabezas de tortuga blanca estén disponibles para el desarrollo de la oruga, tanto porque hay menos hábitats naturales como porque las poblaciones de ciervos son tan grandes que comen la mayoría de las plantas huésped. Si desea tratar de contribuir a las poblaciones de estas mariposas, puede plantar cabezas de tortuga blancas en su patio, pero en particular apoyar las acciones de conservación que ya están teniendo lugar en nuestra región.


Dra. Anahí Espíndola – Profesora Asistente, Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Anahí.

Control de plagas con enemigos naturales. Las mariquitas.

Por Darsy Smith

Los enemigos naturales son organismos que se alimentan de otros organismos como parte de su dieta, la cual puede variar día a día por la disponibilidad de presa y condiciones del ecosistema donde éstos viven. En el mundo de los insectos los enemigos naturales son principalmente clasificados en dos grupos: los que comen de todo y los que son un poco más selectivos con su dieta. Es decir, los depredadores y los parasitoides.

Si pensamos en estos organismos en nuestras granjas y jardines, nos damos cuenta rápidamente de que la presencia de estos insectos puede ser de gran ayuda para nosotros. Como estos insectos se alimentan usualmente de plagas, si los ayudamos a establecerse en nuestros espacios verdes, estamos permitiéndoles ayudarnos a controlar insectos indeseables en nuestros jardines… lo cual nos permite reducir la necesidad de controlar las plagas usando métodos más nocivos para nosotros y el medio ambiente (por ejemplo, insecticidas) y muchas veces ahorrar dinero.

En esta primera nota de una serie de artículos sobre control biológico de plagas, hablaremos de algunos depredadores que son de gran ayuda en nuestros jardines, y de algunas acciones simples que podemos tomar para ayudarlos a establecerse.

¿Qué es un depredador?

Los depredadores son insectos que se alimentan directamente de presas, especialmente usando distintos métodos de caza. La mayoría de los depredadores son visibles a nuestro ojo y no se necesita equipo especial para verlos en nuestro jardín. ¡Es en realidad muy probable que usted ya haya visto algunos de éstos! Algunos depredadores conocidos incluyen a las famosas mariquitas, los sírfidos (que también son polinizadores), antocóridos, geocóridos, y redúvidos.

¿Cómo promover la presencia de depredadores en nuestros espacios verdes?

En general, los depredadores son generalistas, es decir que se alimentan de diferentes grupos de presas. Por esta razón, es menos probable que se queden sin comer estando en un hábitat diverso. Y por esto mismo, si queremos ayudar a estos depredadores, es ideal proveer de condiciones diversas en nuestros espacios verdes. Aumentar la diversidad de plantas (ver aquí para algunas ideas) y reducir el uso de insecticidas son algunas de las estrategias para llegar a este fin.

Las mariquitas son depredadores voraces de áfidos. Foto: I. Marsman.

La reina de los depredadores: la mariquita

Las mariquitas (o vaquitas de San Antonio) tienen cuerpo ovalado y son de colores brillantes como rojo y amarillo. Las mariquitas son depredadores voraces, y por esta razón son considerados agentes extremadamente importantes de control de plagas. Entre las muchas presas de las mariquitas, se encuentran los áfidos, lo cual hace que se las pueda encontrar en cualquier lugar donde haya un conglomerado de estas pequeñas plagas. Para hacerse una idea del potencial impacto de estos depredadores en el control de áfidos puede ser interesante pensar en la cantidad de presas que cada mariquita consume.

Por ejemplo, la mariquita coloquialmente conocida como la mariquita de siete puntos (Coccinella septempunctata) puede consumir de cientos a miles de áfidos en un día según un estudio realizado en la India. Como dato curioso la cantidad de áfidos que una mariquita consume al día varía entre las distintas especies de mariquitas y hasta de la especie de áfidos del cual se estén alimentando. Además de controlar plagas, algunas mariquitas también se alimentan de polen y pueden actuar a veces como polinizadores, siendo este un servicio ecológico que también proveen en nuestros espacios verdes.

¿Cómo reconocer a las mariquitas?

Como otros insectos, las mariquitas pasan por varias etapas de desarrollo, y en casi todas actúan como depredadores. Como estas etapas de desarrollo se presentan en distintas formas, veamos cómo reconocer a las distintas formas de desarrollo de estos depredadores.

Como las mariposas, las mariquitas completan su ciclo de vida pasando por cambios morfológicos drásticos, llamado metamorfosis completa. La metamorfosis completa incluye la transformación del huevo de mariquita en larva, pupa y adulto. Todos estos estadios de desarrollo se pueden observar en nuestros espacios verdes. Veamos cómo reconocerlos.


Huevos

Los huevos son usualmente de color amarillo o anaranjado con forma ovalada. Se pueden encontrar en pequeños grupos (o sea muchos huevos conglomerados, en vez de un solo huevo aislado) en el envés y/o haz de las hojas.
Foto: Maggie.


Larva

La larva de la mariquita tiene 6 patas y su cabeza es fácilmente distinguible dorsalmente. El color de la larva varia entre especies de mariquita. Dado a que la larva es activa, se la puede encontrar en las hojas, tallo, flores, y hasta en el suelo.
Foto: Jean and Fred.


Pupa

La pupa es muy sedentaria, y es considerada no móvil. Su color varía entre especies de mariquita. Se las puede encontrar en tallos y hojas.
Foto: G. San Martin.


Adulto

Los adultos son muy móviles y pueden moverse de las partes bajas de la planta a las flores o viceversa, al igual que la larva. Además, al igual que la larva y la pupa el color de el adulto varía entre especies de mariquitas.

Puede ser sorprendente saber que no todas las mariquitas son rojas con puntitos negros. ¡Existe una diversidad de colores increíble en este grupo de insectos!
Fotos: M. Talbot, abumadsen, M. Schultz, I. M. Wolfe.

Ahora que ya sabe identificar todos los estadios de uno de los depredadores más comunes (si no el más común) en las áreas verdes incluyendo tu jardín. Pendiente a el siguiente artículo de esta serie de Control Biológico de Plagas para que aprendas sobre otros grupos de insectos que nos ayudan día a día a controlar las plagas en nuestras áreas verdes.


Darsy Smith es estudiante de Doctorado en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, en College Park. Hacer click aquí para leer otros posteos de Darsy.

El escándalo de las cigarras periódicas

Por Mariana Abarca
Ilustración: Zoe Getman-Pickering (CC)

Este año en el este de los Estados Unidos vamos a ser testigos de un fenómeno natural poco común. Miles de millones de cigarras van a salir a cantar a coro, aparearse y poner huevos. Han estado en el subsuelo, bebiendo savia de las raíces de los árboles durante los últimos 17 años y finalmente van a emerger esta primavera. Muchas de ellas serán devoradas por animales, ya que son una rica fuente de proteína y además son fáciles de atrapar. Hay quien dice que se avecina una invasión de insectos, una plaga molesta o incluso peligrosa. La verdad es que las cigarras no son una plaga, ni van a acabar con los cultivos o las plantas de nuestros jardines. Las cigarras periódicas son insectos nativos interesantísimos que además de inofensivos constituyen una fuente nutritiva de alimento para aves, peces, zarigüeyas, mapaches, y hasta humanos.

¿Qué es la nidada X (Brood X)?

Las cigarras periódicas se llaman así porque aparecen después de intervalos de tiempo regulares. Estos insectos pasan la mayor parte de su vida bajo tierra y emergen cada 13 ó 17 años, cuando completan su desarrollo y salen a aparearse y poner huevos. Los grupos de cigarras periódicas que emergen el mismo año se llaman nidadas y se les nombra usando números romanos. En Norteamérica, hay doce nidadas que emergen cada 17 años y tres que emergen cada 13 años. Este año emergerá la nidada X (diez), que es especial porque es la más grande, en términos de número de cigarras que van a emerger y también de extensión geográfica. Se espera que la nidada X emerja en 15 estados del noreste de EUA, incluyendo Maryland, Virginia y la zona metropolitana de Washington DC.

La nidada X está compuesta por tres especies diferentes de cigarras que se distinguen por la coloración del abdomen y por sus cantos. Cada especie entona una “canción” o llamada de apareamiento diferente y las hembras identifican a los machos a través de sus canciones. A simple vista es difícil distinguir a las distintas especies, ya que son muy parecidas:

A) Magicicada septendecim es la especie más común, la más grande y se distingue de las demás porque tiene el abdomen anaranjado. B) Magicicada cassinii es de tamaño intermedio y se distingue porque tiene el abdomen negro. C) Magicicada septendecula es la más pequeña y se distingue porque tiene franjas anaranjadas y negras en el abdomen. Foto: C. Simon, trabajo original: DOI:10.1371/journal.pone.0000892
 (licencia: https://creativecommons.org/licenses/by/2.5/).

Además de las cigarras periódicas existen las cigarras anuales, que emergen cada año. Las cigarras anuales también pasan mucho tiempo bajo tierra, de 3 a 5 años, sin embargo, todos los años hay algunas que terminan su desarrollo y salen de la tierra, así que podemos verlas todos los veranos.

¿Cuándo van a salir y cómo miden el tiempo?

Se espera que la mayor parte de las cigarras de la nidada X emerjan cuando la temperatura del suelo alcance los 18 °C (64 °F), típicamente esto sucede en la tercera semana de mayo. Todavía no se sabe exactamente cómo miden el tiempo, pero sabemos que las cigarras pueden detectar cambios estacionales en los flujos de savia. La composición de la savia cambia cada primavera durante la producción de hojas nuevas, lo que probablemente permite a las cigarras estimar el paso del tiempo. Hay veces que algunas cigarras se adelantan o se atrasan. Aún no sabemos la causa de este comportamiento, pero es común que algunas cigarras periódicas emerjan cuatro años antes o cuatro años después de lo esperado.Por ejemplo, muchas cigarras de la nidada X emergieron en 2017.

Foto: James St. John.

¿Por qué salen tantas cigarras al mismo tiempo?

Las cigarras periódicas emergen en grandes cantidades, hasta más de un millón de cigarras por acre. La presencia de tantas cigarras al mismo tiempo puede ser una experiencia abrumadora -para nosotros y también para sus depredadores-. Abrumar a los depredadores es precisamente una estrategia que les permite sobrevivir. Al haber tantas cigarras al mismo tiempo, los depredadores pueden comer hasta saciarse y no se las acaban. Muchas cigarras son devoradas antes de que puedan reproducirse, pero son tantas, que la mayor parte sobrevive y logra dejar descendencia. La forma de vida de las cigarras periódicas las convierte en una fuente de alimento poco confiable para los depredadores: son muy abundantes durante periodos muy cortos que, además, están separados por largos intervalos de tiempo.

¿Cómo cantan y cómo ponen huevos las cigarras?

Las cigarras tienen dos comportamientos que son particularmente interesantes: los machos cantan y las hembras hacen cortes en las ramas de los árboles para poner sus huevos. Estos comportamientos son posibles gracias a estructuras anatómicas especiales. Como todos los insectos, las cigarras tienen cabeza, tórax (del que salen seis patas) y abdomen. La cabeza es particular porque las mandíbulas tienen forma de popote, lo que les permiten succionar savia de las raíces de los árboles.

Los machos tienen órganos abdominales especiales que se llaman tímbalos y les permiten entonar sus canciones -como las perciben las hembras-, o producir ese ruido tan estridente -como lo percibimos los humanos-. Los tímbalos son membranas texturizadas que vibran de 300 a 400 veces por segundo; y como la mayor parte del abdomen de las cigarras es hueco, así que funciona como caja de resonancia. Gracias a estas estructuras, las canciones de las cigarras pueden sonar tan fuerte como una motocicleta o una motosierra (¡hasta 90 decibeles!).

Las hembras no cantan, ellas responden al llamado de los machos con sonidos menos ruidosos, que producen con sus alas. Ellas tienen un aparato para poner huevos muy poderoso que les permite hacer cortes o ranuras en las ramas de los árboles. Cada hembra puede producir varios cientos de huevos, que deposita en grupos de alrededor de 20, cada grupo en una rama diferente.

¿Qué peligro representan las cigarras? ¿Necesito proteger a mis árboles o a mis mascotas?

Las cigarras pueden ser molestas – en especial el ruido de los machos- pero no son peligrosas para las personas. Las hembras pueden dañar árboles y arbustos al hacer sus nidos. En el caso de árboles grandes, el daño es mínimo, pues sólo pierden unas cuantas hojas. En el caso de árboles pequeños el daño puede ser bastante severo, así que se recomienda no plantar árboles jóvenes durante esta primavera, y proteger a los árboles pequeños usando mallas de mosquitero (de .25 a 0.4 pulgadas o .6 a 1 cm). Si un árbol es demasiado grande como para cubrirlo con malla, entonces también es lo suficientemente robusto como para sobrevivir el daño y no necesita protección. El uso de insecticidas no se recomienda, ya que no es efectivo y puede dañar a otros insectos benéficos (como polinizadores y controladores de plagas).

A los perros y gatos les encanta comer cigarras, que además son medio torpes y muy fáciles de atrapar. Comer unas cuantas cigarras está bien, ya que son muy nutritivas, sin embargo, es importante no dejar que las mascotas coman demasiadas, ya que los exoesqueletos -esas cubiertas protectoras que tienen todos los insectos- son difíciles de digerir y pueden provocar bloqueos intestinales.

Daño por oviposición en un árbol grande. Foto: Dan Keck.

¿Quiere saber más?

Para ayudar a los científicos a registrar la aparición de cigarras, puede descargar la aplicación para teléfono celular Cicada Safari.

Para encontrar recursos y actividades educativas para niños en inglés y en español: https://friendtocicadas.org/

Para más información (incluyendo recetas, actividades, material multimedia!):
https://www.cicadamania.com/
https://cicadacrewumd.weebly.com/resources.html


Dra. Mariana Abarca – Profesora Investigadora Asistente, Departamento de Biología de la Universidad de Georgetown, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Mariana.

¿Cómo ayudar a las abejas?

Por Anahí Espíndola

Uno de mis objetivos este año es asegurarme de que mi patio y jardín se conviertan en paraísos para los polinizadores. Si usted es como yo, y quiere tratar de ayudar a las abejas, lo invito a seguir leyendo para ver cómo hacerlo.

Al igual que nosotros, los polinizadores necesitan comida y un lugar para vivir

Escuchamos mucho sobre los polinizadores y las plantas que podemos sembrar para ayudarlos. Es cierto que para vivir y reproducirse los polinizadores necesitan alimento, y éste generalmente proviene de las flores que plantamos. Sin embargo, a menudo olvidamos que los polinizadores (y en el caso de este posteo, las abejas) necesitan algo más: ¡un lugar para vivir!

Es común pensar en sólo abejas de miel cuando uno habla de abejas, pero para este posteo es importante darse cuenta de que la mayoría de las abejas no viven en panales sociales, sino que son solitarias. Estas abejas solitarias representan a la gran mayoría de las abejas, y, sólo en Maryland, tenemos alrededor de 400 especies diferentes (!) de ellas (para saber más sobre las abejas de Maryland, eche un vistazo a este impresionante libro gratuito en inglés).

A diferencia de las abejas de miel, cada una de estas especies de abejas silvestres tiene diferentes necesidades para anidar, y muchas de ellas lo hacen fácilmente cerca de nuestras casas si encuentran las condiciones adecuadas. En este posteo les daré algunos consejos sobre cómo crear esas condiciones para ayudar a estas abejas a vivir y establecerse cerca de su patio o jardín.

¿Cómo viven las abejas silvestres?

A diferencia de las abejas de miel, que ponen huevos durante toda la temporada, las abejas silvestres suelen hacerlo sólo en ciertas épocas del año (por ejemplo, sólo en la primavera, el verano o el otoño), lo que significa que su ciclo de vida es diferente al de las abejas de miel.

La mayoría de las abejas silvestres crean su nido, ponen huevos en ellos y dejan reservas de comida para su progenia. Cuando las larvas eclosionan encuentran la comida y pueden terminar su desarrollo en ausencia de la madre. Foto: USDA ARS.

Cuando están listas para poner huevos, las hembras comienzan a buscar un lugar para anidar, y es sólo durante este tiempo que construyen sus nidos. Una vez los huevos puestos, la madre abandona el nido, pero no sin antes dejar una reserva de comida (generalmente polen mezclado con néctar). Después de la eclosión, las larvas continúan su desarrollo, comiendo las reservas de alimento que dejó su madre, hasta estar listas para emerger como adultos, generalmente al año siguiente. Esto significa que la mayoría de las abejas silvestres no reciben mucho cuidado materno, y que la mayor parte del tiempo pasado en la vida de estas abejas es en forma de larva, creciendo y preparándose para el mundo “exterior”.

¿Dónde viven las abejas silvestres y cómo puedo ayudarlas a anidar?

Las abejas silvestres tienen variadas preferencias de anidado: cavando galerías en el suelo o en la madera, usando cavidades ya existentes, o parasitando y ocupando los nidos nuevos de otras abejas (!!). Entender estas necesidades es importante, porque los recursos que proporcionamos para anidar van a definir qué especies atraeremos a nuestros jardines.

Terreno inalterado – Abejas que anidan en el suelo

Los halíctidos son comunes en Maryland y se los puede ver a menudo cavando en el suelo y visitando flores. Fotos: J. Gallagher; Ilexin.

Si desea ayudar a estas abejas, asegúrese de dejar parte del suelo de su jardín sin trabajar. Después de no mucho tiempo, verá que estas abejas empezarán a visitar la zona, y si uno presta atención, se dará cuenta de que muchas están realmente entrando y saliendo del suelo… porque están anidando en él. 😊 En Maryland, estas abejas pertenecen al grupo llamado halíctidos; pequeñas abejas verde metalizado, comúnmente vistas visitando flores.

Madera – Abejas Carpinteras

Las grandes abejas carpinteras anidan en galerías poco profundas que excavan en madera blanda. Foto: Departamento de Conservación de Missouri.

En nuestra región, estas abejas están representadas por las abejas carpinteras del género Xylocopa. Estas abejas tienen mandíbulas fuertes usadas para excavar madera blanda y así construir sus nidos en ella. Si desea atraer a estas abejas a su jardín, asegúrese de dejar ramas y troncos relativamente grandes disponibles para que aniden. Además, de esta forma permitirá que no sólo las abejas carpinteras, sino también otros organismos beneficiosos, se establezcan en su jardín.

¡Hoteles de Abejas! – Abejas que anidan en cavidades

Las abejas que anidan en cavidades son fácilmente atraídas con “hoteles de abejas”. Fotos: M. Lankford; Piqsels.

A diferencia de las abejas carpinteras o aquéllas que anidan en el suelo, estas abejas no crean cavidades, sino que utilizan las que ya existen. Este es el grupo de abejas que es fácilmente atraído por esos curiosos “hoteles de abejas” que se pueden construir o comprar. Una opción natural (y económica) para ayudar a estas abejas es no cortar al ras los tallos huecos de algunas plantas al final de la temporada. Muchas abejas anidan dentro de estos tallos, y morirán si éstos son cortados durante el invierno. Las especies de este grupo de abejas anidan en primavera, verano u otoño. Por esta razón, si uno quiere utilizar hoteles de abejas, se recomiendo establecerlos a principios de la primavera.

Hay una gran variedad de hoteles de abejas: con pequeños tubos que se pueden quitar, con agujeros perforados en madera, con pequeñas ramas huecas de varios tamaños, con rollos de papel, etc. (para saber más sobre esto, eche un vistazo a este artículo). Independientemente del tipo de hotel de abejas que se quiera usar, algo importante es asegurarse de mantener las cavidades limpias para que las abejas se desarrollen en condiciones saludables. El no hacerlo puede hacer más mal que bien, ya que uno atraería a las abejas, pero también las llevaría a enfermarse y morir porque el lugar es insalubre.

¡Ahora nos toca a nosotros!

Me encanta ver a las abejas construir sus nidos, independientemente de qué tipo sean. Tal vez es que soy una metida, o tal vez esta es la razón por la que soy bióloga, pero el poder mirar la vida de estos pequeños animales me hace sentir conectada con ellos, y me hace darme cuenta de lo maravillosamente diversa y fascinante que puede ser la vida. Ahora que la primavera llegó y uno empieza a planear su jardín y su huerta, lo invito a considerar no sólo qué flores sino también qué lugares para anidar está planeando para sus polinizadores. Después, más tarde en la temporada, lo invito a visitar esos lugares; ¡estoy segura de que no se decepcionará de lo que encontrará!


Dra. Anahí Espíndola – Profesora Asistente, Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Anahí.