Control de Plagas sin Insecticidas: las Chinches Asesinas

Por Darsy Smith

Entre los muchos insectos que nos ayudan a controlar plagas en nuestros espacios verdes, las chinches asesinas ocupan un lugar muy importante. Estos insectos pertenecen a la familia de los redúvidos, un grupo muy diverso de depredadores generalistas de áfidos, orugas, cochinillas y otras plagas. En este blog de nuestra serie de control de plagas sin insecticidas, aprenderemos más sobre quiénes son estos insectos, cómo identificarlos, y cómo así protegerlos para que sigan controlando insectos no deseados en nuestras huertas y espacios verdes.

¿Quiénes son los insectos asesinos?

Este grupo de chinches tiene una diversidad morfológica y de coloración muy amplia, con más de 160 especies conocidas en Norteamérica. Mientras algunos redúvidos son de color marrón o negro, otros poseen colores brillantes como rojo y amarillo, y muchas veces presentan patrones de colores especiales en sus cuerpos. Por lo general, sus cabezas son elongadas y los ojos pueden verse dorsalmente. Una característica importante de estos insectos es la forma de su aparato bucal (la “boca”), adaptado a succionar y que en general se puede ver debajo de la cabeza. Esta estructura bucal es fina, con forma de aguja y con la capacidad de funcionar como sorbete o popete. Los adultos tienen alas completas pero los juveniles no tienen alas completamente desarrolladas, lo que hace que la parte dorsal de su abdomen no esté cubierta del todo.

¿Cómo se desarrollan los redúvidos?

Es común clasificar a los insectos desde un punto de vista del desarrollo, ya que ésto refleja sus relaciones evolutivas. Así, los redúvidos o insectos asesinos son insectos que, a diferencia de otros controladores de plagas como las mariquitas y los sírfidos, presentan metamorfosis incompleta. Esto significa que estos insectos muestran cambios más progresivos y menos drásticos en su desarrollo que otros insectos.

El ciclo de vida de un redúvido mostrando las transiciones de huevo, a juveniles o ninfas y adulto. Foto: https://assassinbugfacts.weebly.com

Los redúvidos no pasan por el estado de pupa antes de convertirse en adulto, sino que el desarrollo del adulto es progresivo y requiere de transiciones a través de estadíos llamados “juveniles” o “ninfas”. Dado que la transformación no es drástica y es gradual, las ninfas pasan por cuatro o cinco estadíos antes de llegar al estado adulto. En cada uno de estos estadíos, el redúvido crece en tamaño y desarrolla nuevas estructuras. Por ejemplo, la formación completa de las alas ocurre entre la última transformación de ninfa a adulto.

Algunos redúvidos fáciles de identificar a simple vista

Chinche de emboscada
Estas chinches tienen patas delanteras grandes y parecen que tienen guantes de boxeo, siendo esta una característica específica del grupo. Estas patas son centrales para su función como depredadoras, ya que es gracias a ellas que pueden ser grandes cazadoras. Se las conoce como chinches de emboscada ya que, gracias a su coloración de camuflaje, se pueden esconder fácilmente entre las flores o plantas para sorprender a sus presas (abejas, moscas, áfidos, trípidos y otros insectos pequeños).

Las chinches de emboscada tienen coloración que permite que se puedan camuflar en las plantas. ¡Sus patas delanteras son muy impresionantes como se ve en esta imagen de una chinche del género Phymata. Foto: M. Ellis.

Chinche patas de hilo
Estas chinches se pueden confundir fácilmente con insectos-palo. Para poder diferenciarlos, es útil observar el primer par de patas delanteras. En las chinches patas de hilo este primer par es diferente a los otros pares, y es de tipo rapaz (parecido a las de una mantis religiosa o mamboretá). En el insecto-palo, todas las patas son iguales y no se ven estas estructuras en el primer par de patas.

La chinche patas de hilo (izquierda) se puede diferenciar del insecto-palo (derecha) por sus patas delanteras adaptadas a la caza. Fotos: E. Concari, B. Dupont.

Insecto rueda
Su nombre viene de la “cresta” presente detrás de su cabeza. Esta característica es tan especial que este es el único insecto con una estructura tal en Estados Unidos. Estos insectos son por lo general de color oscuro y se alimentan mayormente de escarabajos y orugas.

Los insectos rueda son fáciles de reconocer porque tienen una cresta en su parte dorsal, que recuerda a una rueda. Aquí vemos un espécimen de insecto rueda nativo de Maryland (Arilus cristatus). Foto: V. DeLoach.

A pesar de que cubrimos una parte de la diversidad de este grupo, y ahora tendría que ser capaz de identificar a varios de estos insectos, recuerde que la diversidad de colores y formas en este grupo de insecto es muy amplia. Si no puede identificarlos con estas características, ¡no dude en sacarles una foto y subirlas a las aplicaciones seek o inaturalist para recibir asistencia directa y en vivo para su identificación! De esta forma podrá también empezar a reconocer y valoran más a estos controladores de plagas importantísimos de nuestros espacios verdes.


Darsy Smith es estudiante de Doctorado en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, en College Park. Hacer click aquí para leer otros posteos de Darsy.

Plagas y Enfermedades de la Col, el Repollo y asociados

Por Ángela Sáenz

Las crucíferas son un grupo de plantas comestibles de la familia Brassicaceae, distribuidas en todo el mundo. Esta familia incluye verduras como la col, el repollo, la coliflor, el brócoli, el rábano, entre otros. Debido a sus altos contenidos de vitaminas y minerales, son de gran importancia agrícola y nutricional. Sin embargo, si los cultivos no se monitorean de forma apropiada, enfermedades y plagas pueden dañar una gran parte de su producción. En el posteo de hoy trataremos algunas de las enfermedades y plagas presentes en crucíferas, presentando soluciones para su control.

La hernia de las crucíferas

Causada por un hongo de suelo (Plasmodiophora brassicae), las plantas susceptibles son infectadas a través de sus raíces. Los síntomas más comunes se observan en las raíces, que pueden deformarse, hincharse, resquebrajarse o incluso pudrirse. Una de las características visuales más importantes de esta enfermedad es la formación de agallas en la raíz.

La hernia de las crucíferas se puede detectar por la formación de agallas en las raíces de estas plantas. Fotos: A. Sáenz, Wikimedia.

Las raíces de las plantas son centrales para la misma, ya que ayudan a trasportar nutrientes y agua desde el suelo hacia las hojas. Al existir un daño en esta sección, las plantas retrasan su crecimiento, presentan amarillamiento en sus hojas, y aparecen marchitas durante las horas más caliente del día, recuperándose en la noche, cuando refresca.

Esta enfermedad es difícil de tratar ya que las esporas del hongo pueden mantenerse en el suelo por hasta cinco años. Sin embargo, se puede disminuir la severidad del ataque al incrementar el pH del suelo (>7.1), mejorar su drenaje, realizar rotación de cultivos y controlar malezas de la misma familia (crucíferas). Es importante notar que algunas plantas pueden mostrar síntomas leves, por lo que es de suma importancia monitorear las raíces frecuentemente.

Mancha foliar del repollo o mancha negra de las crucíferas

Esta enfermedad es causada por hongos del género Alternaria (A. brassicae, A. brassicicola). El patógeno ataca hojas, tallos y cabezas florales, dañando las partes comerciales de la planta. Inicialmente causa lesiones en forma de manchas concéntricas de color marrón oscuro a gris o negro, con borde amarillento en hojas viejas.

Este hongo puede sobrevivir en residuos de cosecha y malezas, así como en semillas de crucíferas, por lo cual se recomienda el uso de semilla certificada libre de enfermedades, o bien tratar las semillas con agua caliente antes de sembrarlas. También se recomienda el uso de variedades resistentes, la rotación con cultivos distintos a crucíferas al menos cada 2-4 años, y evitar el regado en exceso y la aspersión, ya que el agua puede dispersar y ayudar al crecimiento del hongo. Finalmente, para evitar la dispersión de esta enfermedad, se recomienda remover las plantas afectadas y la aplicación de fungicidas aprobados.

Mancha foliar del repollo. Fotos: Wikipedia, Cornell University.

Pudrición negra de las Brasicáceas

Otra enfermedad que puede afectar seriamente a plantas del grupo de las crucíferas es la pudrición negra, causada por la bacteria Xanthomonas campestris var. campestris. Este patógeno ingresa al tejido vascular de la planta por medio de las raíces o por heridas mecánicas. Al ser atacadas, las hojas muestran lesiones en el borde y marchitamiento en forma de “V” que se extiende hacia la vena central. Conforme la enfermedad avanza, el resto de las venas se ennegrecen, lo que termina matando a la hoja. Plantas enfermas pueden presentar enanismo y desprendimiento de hojas.

Los primeros síntomas de la pudrición negra de las brasicáceas incluyen lesiones en el borde de las hojas. Foto: G. Holmes (invasive.org).

El clima húmedo y lluvioso con temperaturas cálidas (~70°F/21°C) promueve la dispersión de la enfermedad, lo cual la hace más común durante los meses cálidos. Como la bacteria puede sobrevivir en las semillas, se recomienda el uso de semilla libre de enfermedad. Entre las medidas de control de esta bacteria, se recomienda la rotación de cultivos al menos cada tres años, control de malezas, riego por goteo, y buen drenaje del suelo o uso de camas elevadas.

Oruga de la col

Las larvas de las mariposas Pieris rapae se alimentan de crucíferas, realizando pequeños orificios en las hojas. Estas orugas son de color verde y se camuflan fácilmente al colocarse en la vena central de las hojas. A pesar de que la presencia de estas orugas afecta inicialmente sólo a la estética de las hojas, sin un control adecuado, pueden alimentarse de toda la hoja, dejando expuestas sólo las venas.

El primer paso para controlar esta plaga es el monitoreo. Controlando los adultos (las mariposas), se pueden mantener a raya las poblaciones de estas orugas. Los adultos son fácilmente identificables, siendo pequeñas mariposas blanco-amarillas, que colocan sus huevos en la base de las hojas. Tratar de reducir el acceso de los adultos a las plantas (por ejemplo, con una malla) es una buena estrategia de control preventivo.

La oruga de la col es la larva de pequeñas mariposas. Su control y monitoreo es esencial para evitar pérdidas. Fotos: J. Guynn, Pixabay.

Entre los métodos de control de esta plaga se encuentra el uso de insecticidas naturales como el Neem, el jabón potásico, piretroides, el uso de Bacillus thuringiensis (Bt) para el control de larvas en los primeros estadios, así como el uso de enemigos naturales como avispas parasitoides. Es también esencial remover los desechos de cosecha del campo para evitar sitios de hibernación para las pupas de esta mariposa, incluso recoger a mano las larvas que se encuentren y ahogarlas en agua jabonosa.

Gusano medidor falso

Esta larva de polilla Trichoplusia nies muy común en crucíferas y se dispersa fácilmente en el campo, completando múltiples generaciones en un mismo año, ya que las hembras pueden colocar entre 300 a 600 huevos. Esta oruga se alimenta inicialmente de las hojas bajeras, pero, conforme la larva crece, mastica orificios grandes evitando los márgenes de la hoja. Este daño puede ser tan grande que incluso puede barrenar la cabeza del repollo, haciendo que la parte comercial de este cultivo no pueda ser vendida.

Sin control, las orugas de estas pequeñas pollilas son capaces de hechar a perder las cabezas de repollo. Fotos: Pixabay, Wikimedia.

Estas orugas poseen múltiples enemigos naturales que pueden ayudar a disminuir su presencia en el campo. Entre ellos se encuentran las avispas del grupo Braconidae, las moscas del grupo Tachinidae, e incluso el virus nuclear de polyhedrosis (Trichoplusia ni NPV). Al igual que para las orugas de la col, Bt y Neem son usados comúnmente como insecticidas biológicos. Finalmente, y como para la mayoría de estas plagas, el monitoreo constante es esencial para su control.

Escarabajo pulga o Alticinos

Este pequeño escarabajo de la familia de los crisomélidos causa daño en las hojas de crucíferas y ataca principalmente a plántulas jóvenes. Las larvas pueden también atacar parte de las raíces, creando pequeños túneles y disminuyendo el rendimiento de cosecha. Los adultos pueden transmitir virus o enfermedades bacterianas, por lo que su temprano monitoreo y control es esencial.

Para evitar su establecimiento en el campo se recomienda remover desechos de cosecha donde las pupas puedan hibernar. También se recomienda el uso de herbicidas como Neem, piretrinas, o Spinosad.

Los escarabajos pulga atacan a las hojas y raíces de crucíferas, y pueden causar pérdida de rendimiento en la cosecha. En la foto se ve el daño en las hojas. Foto: UMD extensión.

Chinche arlequín

Murgantia histrionica o chinches arlequín son chinches olorosas, que al ser molestadas excretan una sustancia de olor fuerte y desagradable. Con sus partes bucales succionadoras, estas chinches se alimentan de hojas de crucíferas. Por esta razón, las hojas se marchitan y se vuelven marrón. Los adultos pueden reproducirse en restos de cultivo o material vegetal presente alrededor de los campos.

Las plantas bajo el ataque de esta plaga muestran pequeños puntos blancos causados por la penetración de las partes bucales de este insecto. Ante un ataque severo, estas plantas pueden también marchitarse o deformarse.

Los adultos colocan huevos en el envés de las hojas, por lo que un monitoreo constante ayuda a determinar su presencia. Los adultos y ninfas son muy coloridas por lo que son fáciles de observar en el campo. Para prevenir su ataque, se recomienda eliminar restos de cosecha, mientras que el monitoreo visual de las plantas y recolección de ninfas y adultos ayuda a disminuir sus poblaciones. También se recomienda el uso de insecticidas como el Neem, piretrina o jabón agrícola, o el cultivo de variedades resistentes.

Las chinches arlequín son muy llamativas y fáciles de observar e identificar. Los huevos son puestos en el envés de las hojas y son también muy característicos. Fotos: M. Raupp, K.-I. Ueda.


Para más información

Enfermedades del repollo: click aquí.
Ficha diagnóstica de Alternaria: click aquí.
Alternaria en el repollo: click aquí.


Ángela S. Sáenz es Ingeniera Agrónoma y estudiante de Maestría en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Ángela.

Problemas comunes en el cultivo de verduras de hoja

Por Ángela S. Sáenz

Cultivos como lechuga, apio, culantro, y otras verduras de hoja pueden verse seriamente afectadas por enfermedades y plagas (problemas bióticos), o problemas relacionados al suelo o clima (problemas abióticos). En el posteo de hoy vamos a abordar algunos de estos problemas, para poder reconocerlos y así actuar rápidamente para remediarlos.

Problemas Bióticos

Babosas o caracoles

Las babosas y caracoles pertenecen al mismo grupo de organismos (los gasterópodos) y son capaces de invernar en el suelo. Estos organismos son especialmente problemáticos en ambientes fríos y húmedos, y son mayoritariamente nocturnos. Hay principalmente tres especies de babosa y una de caracol que causan problemas en las huertas de Maryland.

Las especies de gasterópodos más comunes de Maryland. De izquierda a derecha, las babosas Gris Grande (Deroceras reticulatum), Amarilla (Limax flavus), Tigre (Limax maximus), y el caracol común de jardín (Helix aspersa). Fotos: Wikimedia Commons.

El principal problema de las babosas y caracoles en las huertas es que son capaces de masticar hojas, tallos e incluso el interior de verduras de hoja. Al hacerlo dejan orificios irregulares con bordes suaves. Es sencillo identificar si estos animales han atacado su cultivo, ya que usualmente dejan un rastro de baba con coloración plateada.

Existen distintas prácticas que permiten controlar babosas y caracoles. Una de ellas es remover piedras, troncos, basura o maleza que pueda ser utilizada como refugio y conserve humedad. Otra es remover manualmente cualquier individuo que se encuentre después del anochecer. También se recomienda aumentar la circulación de aire o rodear las plantas de materiales secos y porosos. Debido a que estos animales se ven atraídos a ambientes húmedos, el riego por goteo o el disminuir la frecuencia de riego puede ayudar a controlar sus poblaciones.

Otras prácticas, a pesar de controlar estos animales, no son recomendadas. Por ejemplo, aunque la sal puede matarlos, no se recomienda utilizarla ya que puede dañar a las plantas y al suelo. Por otra parte, las aves pueden ser muy eficientes controlando esta plaga, sin embargo, estos animales también pueden dañar el cultivo, por lo que se recomienda precaución y la utilización combinada de los métodos presentados anteriormente.

Orugas y gusanos

Muchas larvas de mariposas o polillas (orugas) pueden atacar verduras de hoja. Estas orugas poseen mandíbulas masticadoras y se alimentan de hojas, tallos, brotes y flores. A pesar de que una pequeña cantidad de estos organismos no tiene un gran impacto en el cultivo, es importante monitorear constantemente las plantas para prevenir daño excesivo. Algunos indicios del ataque de estas orugas son la presencia de orificios, excrementos, u hojas con seda o enrolladas.

Gusano soldado. Imagen: J. K. Clark (U. California).

Varios métodos pueden ayudar a prevenir o controlar estos insectos. Entre ellos se encuentran el control de malezas, la eliminación de restos de plantas poscosecha, la poda de hojas enrolladas o con seda, y la eliminación mecánica de larvas presentes en el cultivo.

Muchos insectos benéficos atacan larvas de mariposas y polillas, y son de gran utilidad para controlar poblaciones de estas plagas. Avispas y moscas parasitoides ponen huevos dentro o encima del cuerpo de la oruga y éstos se desarrollan en su cuerpo hasta matarla. También existen depredadores como escarabajos de tierra, arañas, chinches asesinas y aves que pueden ser de gran ayuda en su control.

Gusano del tabaco con huevos de avispa parasitoide de la familia Braconidae. Foto: M. Wahrhaftig; Wikimedia Commons.

En caso de que estas prácticas no sean suficiente, es posible utilizar métodos químicos para controlar estas plagas. Debido a que son masticadores, cualquier método químico u orgánico de control que sea ingerido es eficiente para su control. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas sustancias pueden también matar poblaciones de insectos benéficos (como polinizadores, mariquitas y sírfidos), y por esta razón su uso debe estar restringido a casos en los que otros métodos no son aplicables. También es de suma importancia leer bien la etiqueta de estos productos, para así asegurar una correcta aplicación del producto. Algunos insecticidas orgánicos útiles para el control de estas orugas son el extracto de ajo, aceite de neem u otros aceites agrícolas, el insecticida microbiano Bt (Bacillus thurigensis), o compuestos como piretrinas o Spinosad.

Enfermedades

Hongos y bacterias pueden causar enfermedades en verduras de hoja, ya que muchos (por ejemplo, el mildiú) se alimentan de tejido foliar. Estos organismos causan lesiones progresivas que empiezan como pequeñas manchas amarillentas o marrones, que se expanden y pueden matar la hoja e incluso la planta.

Mildiú velloso en albahaca. Foto: Extensión UMD.

Para evitar el establecimiento y dispersión de hongos como Cercospora, Fusarium, y mildiú velloso en el campo se recomienda sembrar variedades resistentes, asegurarse de que las zonas de siembra posean un drenaje eficiente, evitar el riego por aspersión, aumentar la circulación de aire manteniendo suficiente espacio entre las plantas, y eliminar hojas o plantas infectadas ya que pueden servir como repositorio de enfermedades y bacterias.

Daño por Fusarium en lechuga. Foto: Wikimedia Commons.

Estas enfermedades son difíciles de controlar, y aún con estas prácticas, pueden establecerse en el cultivo y causar pérdidas. En estos casos es posible utilizar fungicidas para controlar o incluso proteger el follaje. Como para los insecticidas, es central leer bien la etiqueta del producto para así evitar perjudicar a las plantas sobre las que se aplican. Algunas sustancias de uso común para el control de estas enfermedades son el sulfato de cobre, el aceite agrícola o fungicidas orgánicos como la canela, el bicarbonato de calcio y el ácido cítrico. Entre los fungicidas químicos comunes se encuentran Mancozeb, Mandipropamid, Azoxystrobina y fosfanatos.

Problemas Abióticos

Entre los problemas abióticos más comunes en cultivos de hoja se encuentran las deficiencias nutricionales y los problemas de riego y drenaje. Para evitar estos tipos de daños se recomienda mantener una fertilización constante de acuerdo a las necesidades nutricionales de cada cultivo, un acondicionamiento correcto del área de siembra por medio del arado del suelo, camas elevadas y canales de drenaje.

El riego por goteo es el ideal para cultivos de hoja, a pesar de que otros métodos pueden ser utilizados al tener en cuenta las condiciones ambientales del sitio. Por ejemplo, la cantidad de agua a aplicar debe ser suficiente para que penetre las primeras capas del suelo y llegue a las raíces más profundas. Además, el riego debe realizarse en horas de la mañana para así asegurar que el follaje pueda secarse al sol, evitando el establecimiento de enfermedades o plagas.


Para más información


Ángela S. Sáenz es Ingeniera Agrónoma y estudiante de Maestría en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Ángela.

Control de plagas sin insecticidas – Los sírfidos

Por Darsy Smith

Nuestras huertas y jardines son pequeños ecosistemas que, si están balanceados, pueden mantener a raya muchas plagas… ahorrándonos el uso de pesticidas. Siguiendo en nuestra serie de control biológico de plagas, en el posteo de hoy hablaremos de un grupo de insectos que no sólo ayudan a controlar plagas, sino que también son importantes polinizadores: los sírfidos.

¿Qué es un sírfido?

Los sírfidos son un grupo de moscas muy abundante en regiones templadas como Maryland. Son considerados moscas ya que poseen dos pares de alas -al igual que la mayoría de los insectos-, uno de los cuales está reducido a pequeñitas alas llamadas halterios o balancines (ver las flechas en la foto). Los sírfidos son enemigos naturales de plagas también conocidos como moscas de las flores, pues los adultos suelen visitarlas para alimentarse de polen y néctar. Dado a ésto, los sírfidos son también considerados importantes polinizadores (para saber más, ver este otro posteo).

Sírfidos copulando. Los balancines (indicados con flechas azules) pueden ser observados en la parte dorsal de los sírfidos. Foto: D. White.

Al igual que las mariquitas (ver nuestro blog anterior de mariquitas), los sírfidos se experimentan metamorfosis completa, lo cual significa que de los huevos emergen larvas, que se transforman en pupas, de las cuales después emergen los adultos.

¿Cómo controlan plagas los sírfidos?

Los sírfidos son depredadores generalistas de plagas y son usados mayormente para prevenir o disminuir brotes de infestaciones de áfidos en varios vegetales. A pesar de ser polinizadores en su estado adulto, las larvas de algunas especies de sírfidos, se alimentan de áfidos/pulgones y otros insectos de cuerpo blando como los ácaros, queresas, trípidos y orugas nuestros jardines y huertas. Los sírfidos pueden consumir cientos de áfidos en menos de 24 horas (!). Pero, ¿qué estrategia utilizan para ser tan exitosos?Los sírfidos adultos ponen sus huevos cerca o en el centro de la colonia de áfidos, o cerca de otras presas para que, tan pronto eclosionen las larvas, tengan su comida lista. ¡Es decir que las larvas pueden comenzar a comer de inmediato sin tener que gastar energía en encontrar su presa!

Intercalar flores y cultivos (en esta foto, lechuga y Alyssum) atrae mas sírfidos a los cultivos, ayudando a controlar áfidos. Foto: S. Ausmus.

Agricultores e investigadores han aprovechado este comportamiento de los sírfidos, adoptando la intercalación de cultivos con flores que atraen a los adultos. Esto se basa en el hecho de que las hembras necesitan consumir polen para producir sus huevos. Por esta razón, por más de una década, agricultores han estado cultivando lechuga intercalada con flores de Alyssum (Lobularia marítima). Como la lechuga sufre regularmente de infestaciones de áfidos, esto ayuda a controlarlos. Al visitar los sembrados atraídas por las flores, las hembras ponen sus huevos en las colonias de áfidos de las hojas de lechuga, y las larvas se alimentan y controlan la plaga. Para atraer sírfidos a nuestros espacios verdes, es importante aumentar la presencia de recursos florales, especialmente con especies nativas (ver este otro posteo y esta lista bilingüe de algunas especies fáciles de cultivar en Maryland).

¿Cómo reconocer a los sírfidos?

Huevos

Los huevos de sírfidos son muy pequeños (generalmente menos de 1mm) y de color blanco o crema. Los sírfidos ovipositan sus huevos separados unos de los otros a diferencia de los huevos de mariquitas que son ovipositados en conglomerado. Los puedes encontrar cerca de colonias de áfidos, en las hojas y/o tallo.

Foto: Universidad del Estado de Washington.


Larva

Las larvas son de apariencia blanda o babosa y no poseen patas ni una cabeza con ojos visibles. El color de la larva varia de verde claro a anaranjado, dependiendo mayormente de lo que estuvo alimentándose.

Dado que las larvas son muy voraces, pueden acabar con una colonia de áfidos en tan sólo un día. Es muy común encontrar larvas de sírfidos en hojas o tallos que tengan colonias de áfidos.

Foto: Larva alimentándose de un áfido. D. Enrique.


Pupa

La pupa es el estadío que le sigue a la larva. Por tanto, las larvas se convertirán en pupa para luego convertirse en adulto. La pupa es pequeña, de color verde o marrón y al igual que la pupa de las mariquitas no es móvil. Puede encontrase en las hojas o tallos.

Foto: Wikimedia.


Adultos

Los adultos son relativamente chicos, de 3 a 13 mm de largo. Muchos de los adultos tienen cuerpos de color negro con bandas amarillas como las especies en Toxomerus sp. y Allograpata sp. Estos colores comunes en sírfidos causan que muchas veces sean confundidos con avispas y abejas. Para complicar más las cosas, también hay especies con cuerpos robustos como el de los abejorros. Para poder reconocerlos sin error, recordemos que al ser moscas tienen sólo un par de alas grandes visibles, mientras las abejas y avispas tienen dos pares de alas grandes. Otra forma relativamente fácil de reconocerlos es observar el tamaño de sus ojos y la forma de sus antenas. Los sírfidos poseen enormes ojos y pequeñas antenas. Los ojos de los sírfidos cubren la mayoría de su cara mientras que en las abejas los ojos son más pequeños.

Los sírfidos (izquierda y centro) pueden ser confundidos con avispas o abejas (derecha). Para conocer las diferencias, note las antenas muy cortas y los ojos que cubren toda la cara en los sírfidos (izquierda y centro), mientras que las abejas, abejorros y avispas (derecha) tiene antenas largas y ojos que no cubren toda cara, así como dos pares de alas grandes. Fotos: W. van Niekerk, bee__happy, dctphoto.

Como los adultos se alimentan principalmente de néctar y polen, es común encontrarlos sobre o cerca de flores volando o manteniendo su posición en el aire como se muestra en este video.

Es importante enfatizar que no todos los sírfidos tienen bandas amarillas fácilmente visibles. ¡La diversidad de colores en sírfidos es extensa! Existen especies que poseen bandas en su abdomen, pero al verlas sin utilizar equipo especial de magnificación parecen ser completamente negras como la especies en el género Eristalis sp.

Los sírfidos no son siempre amarillos y negros. Muchos tienen otras coloraciones, como Eristalis dimidiata, que es casi completamente negro. Foto: G. Gonthier.

Los sírfidos nos proveen dos servicios ecológicos: polinización y control biológico. Para ayudarlas a sobrevivir y seguir ayudándonos, debemos proveer un hábitat diverso para que la presencia de presa también sea diversa. Recordemos que son depredadores generalistas, y al igual que las mariquitas, se benefician de una dieta diversa. Finalmente, la próxima vez que vea un “gusano” en las hojas de una de sus plantas, fíjese si es un sírfido o una plaga antes de considerar matarlo. ¡Sería una pena matar animales que nos ayudan a mantener nuestros espacios verdes libres de plagas!


Darsy Smith es estudiante de Doctorado en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, en College Park. Hacer click aquí para leer otros posteos de Darsy.

Enfermedades, plagas y malformaciones comunes del tomate

Por Ángela S. Sáenz

Cultivar tomate es una experiencia enriquecedora. No sólo se obtienen frutos deliciosos al final de la temporada, sino que además es una excelente planta para aprender sobre manejo de cultivos, ya que crece de manera vigorosa pero puede ser susceptible a enfermedades de suelo o del ambiente, al ataque de plagas, e incluso a deficiencias nutricionales o problemas de riego. Revisemos algunos de estos problemas y cómo solucionarlos.

Problemas abióticos

“Culo Negro” o necrosis apical del fruto

Esta pudrición se muestra en forma de lesiones secas que crecen desde la zona más distal (zona baja del fruto) hacia arriba. En presencia de esta pudrición otros hongos como mohos pueden desarrollarse y afectar el tejido interno del fruto.

Foto: J. Duarte.

Este daño se observa comúnmente en los primeros frutos en desarrollarse y es causado por deficiencia de calcio. Este mineral es sumamente importante en el desarrollo de frutos ya que brinda soporte a las paredes celulares. Este síntoma también puede aparecer debido a condiciones de deficiencia hídrica (poca agua) lo que impide el transporte de calcio a través de la planta hacia los frutos, por condiciones de pH de suelo muy básico, así como por el exceso de fertilizaciones nitrogenadas.

Para evitar este daño es importante realizar aplicaciones de fertilizante a base de calcio, incluso antes de la siembra, mantener una hidratación del cultivo constante y profunda, y evitar el uso excesivo de fertilizantes nitrogenados como nitrato de amonio. Es importante remover frutos con este síntoma inmediatamente para evitar la presencia de hongos oportunistas en su tomatal.

Agrietado del fruto

Este daño en el fruto puede presentarse como agrietamiento en las paredes del mismo, o como patrones circulares color café cerca del pedúnculo.

Foto: J. Duarte.

Este problema aparece por un desequilibrio hídrico durante el desarrollo del fruto. Al expandirse las paredes celulares, y en ausencia de agua, se da un desgarre en las capas externas del fruto, haciendo que su apariencia sea agrietada o con estrías. Puede ser causado también por un exceso de nitrógeno en plantas establecidas; fertilizantes nitrogenados muy ricos en nitrógeno como la urea (46% N) o el nitrato de amonio (33% N) pueden causar este daño de forma irreparable. Esta condición también puede suceder cuando hay cambios bruscos de temperatura entre el día y la noche.

Para evitar este daño es importante mantener un riego constante y profundo, y un suelo bien drenado. También puede aplicarse mulch o cubrir el suelo con material orgánico para retener la humedad. Incluso cosechar los frutos antes de que se encuentren completamente maduros en casos de lluvias fuertes constantes puede evitar la aparición de este síntoma.

Deformidades del fruto “Cara de gato”

Algunos frutos pueden presentar deformidades con cicatrices profundas u orificios. Este desorden ocurre al final de la floración de variedades con frutos grandes y se debe a la exposición a temperaturas por debajo de los 10°C (50°F).

Para evitar esta malformación se debe evitar trasplantar antes de la última helada. Otra práctica recomendada es cubrir el suelo con plástico negro para mantener el calor.

Foto: UMD Extension.


Problemas Bióticos

Tizón temprano

Es una enfermedad en hojas muy común en tomates, causada por los hongos Alternaria linariae y A. solani. La infección aparece en forma de círculos café concéntricos en hojas bajas. Las lesiones se agrandan y pueden dar lugar a una cobertura atizonada en la hoja, pudiendo causar la pérdida del follaje. Esta enfermedad puede afectar a cualquier etapa de desarrollo, pero es más problemática durante la fructificación, ya que, a pesar de afectar principalmente a hojas viejas, puede también atacar el tallo y los frutos.

Foto: J. Duarte.

Este hongo se dispersa por viento y agua; el salpicado de la lluvia puede hacer que las hojas sean infectadas al inicio de la temporada de producción. Este hongo puede invernar en el suelo y en residuos de cosechas por más de un año, por lo que es recomendable remover cualquier resto de cultivo al final de la temporada de cosecha.

Para controlar la dispersión de esta enfermedad se recomienda controlar las arvenses o malas hierbas, y eliminar residuos de cosecha del campo. También es importante un espaciamiento adecuado entre plantas para favorecer la aireación. Debido al método de dispersión de este hongo, el uso de coberturas de suelo es recomendable. Finalmente, al aplicar riego se debe evitar mojar el follaje, por lo que el riego por goteo es ideal. Para reducir su incidencia, es importante mantener un monitoreo constante y eliminar cualquier hoja infectada. En áreas con alta incidencia la aplicación de azufre en polvo puede ayudar a proteger hojas nuevas.

Ácaro rojo o arañita roja (Tetranychus urticae)

Fotos: J. Duarte, A. Soto Sáenz.

Esta plaga es común en condiciones de alta temperatura y baja humedad relativa. El daño creado por este ácaro se observa inicialmente en forma de puntos o manchas amarillas en el haz de las hojas. Una vez que la infestación es alta se puede observar un bronceado y amarillamiento de las hojas, mientras que el envés de la hoja muestra una fina tela sedosa a través de la cual estas arañitas se mueven y protegen.

Para evitar la infestación de esta plaga se recomienda una fertilización balanceada e irrigación controlada, evitando el exceso de nitrógeno. También se recomienda la eliminación de arvenses y residuos de cosecha, ya que los ácaros pueden invernar en estos materiales.

Una de las formas de control de esta plaga es la aplicación matinal de aceite agrícola o jabón potásico o con piretroides. A pesar de que este tratamiento es eficaz, es extremadamente importante leer las instrucciones de cualquier producto antes de aplicarlo en un cultivo.

Minador de la hoja (Liriomyza trifolii)

Esta plaga es común en muchos vegetales. El minador es una larva de mosca que se alimenta del interior de las hojas, creando una galería o mina interna en forma de serpentina que la protege de agentes externos. Este insecto puede invernar como pupa en el suelo y múltiples generaciones pueden encontrarse a través del periodo de cultivo.

El daño inicial puede observarse en forma de puntos de aguja. Conforme la larva se va desarrollando y alimentándose de la superficie foliar, crea una galería con coloración amarillenta o grisácea.

Foto: S. Nelson.

Debido a que este insecto se alimenta por debajo de la superficie, insecticidas de contacto no son efectivos para su control. Para controlarlo, se recomienda un monitoreo constante y, en caso de encontrar las minas, aplastarlas con los dedos para matar la larva. El control de arvenses y la remoción de restos de cultivo ayuda a disminuir la presencia de este insecto. También lo hace la labranza del suelo al principio de la primavera, ayudando a matar las pupas que se encuentren invernando en el suelo.

Mosca blanca (Bemisia spp.)

Esta plaga afecta una gran variedad de cultivos y puede transmitir virus nocivos. Estos son insectos chupadores y, al alimentarse de los fluidos de las plantas, excretan una sustancia brillante llamada ligamaza o mielada que puede cubrir las hojas. Esta sustancia suele cubrirse de un hongo negro o grisáceo llamado fumagina, que puede invadir toda la superficie de la hoja, evitando la fotosíntesis y debilitando la planta. Entre los daños que causa se encuentran el amarillamiento y la caída de hojas.

Foto: J. Duarte.

Entre las prácticas para evitar el ataque de este chupador se encuentra el uso de coberturas vivas como culantro, para enmascarar el olor del tomate, remoción de arvenses, el uso de jabones de potasio, repelentes o insecticidas naturales, y trampas pegajosas o enemigos naturales.


Para saber más:

Explorando e Identificando Enfermedades en Tomates – PennState Extension.

López Marín, L.M. 2017. Manual Técnico del cultivo de tomate (Solanum lycopersicum). INTA. San José, CRC.


Ángela S. Sáenz es Ingeniera Agrónoma y estudiante de Maestría en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Ángela.

Control de plagas con enemigos naturales. Las mariquitas.

Por Darsy Smith

Los enemigos naturales son organismos que se alimentan de otros organismos como parte de su dieta, la cual puede variar día a día por la disponibilidad de presa y condiciones del ecosistema donde éstos viven. En el mundo de los insectos los enemigos naturales son principalmente clasificados en dos grupos: los que comen de todo y los que son un poco más selectivos con su dieta. Es decir, los depredadores y los parasitoides.

Si pensamos en estos organismos en nuestras granjas y jardines, nos damos cuenta rápidamente de que la presencia de estos insectos puede ser de gran ayuda para nosotros. Como estos insectos se alimentan usualmente de plagas, si los ayudamos a establecerse en nuestros espacios verdes, estamos permitiéndoles ayudarnos a controlar insectos indeseables en nuestros jardines… lo cual nos permite reducir la necesidad de controlar las plagas usando métodos más nocivos para nosotros y el medio ambiente (por ejemplo, insecticidas) y muchas veces ahorrar dinero.

En esta primera nota de una serie de artículos sobre control biológico de plagas, hablaremos de algunos depredadores que son de gran ayuda en nuestros jardines, y de algunas acciones simples que podemos tomar para ayudarlos a establecerse.

¿Qué es un depredador?

Los depredadores son insectos que se alimentan directamente de presas, especialmente usando distintos métodos de caza. La mayoría de los depredadores son visibles a nuestro ojo y no se necesita equipo especial para verlos en nuestro jardín. ¡Es en realidad muy probable que usted ya haya visto algunos de éstos! Algunos depredadores conocidos incluyen a las famosas mariquitas, los sírfidos (que también son polinizadores), antocóridos, geocóridos, y redúvidos.

¿Cómo promover la presencia de depredadores en nuestros espacios verdes?

En general, los depredadores son generalistas, es decir que se alimentan de diferentes grupos de presas. Por esta razón, es menos probable que se queden sin comer estando en un hábitat diverso. Y por esto mismo, si queremos ayudar a estos depredadores, es ideal proveer de condiciones diversas en nuestros espacios verdes. Aumentar la diversidad de plantas (ver aquí para algunas ideas) y reducir el uso de insecticidas son algunas de las estrategias para llegar a este fin.

Las mariquitas son depredadores voraces de áfidos. Foto: I. Marsman.

La reina de los depredadores: la mariquita

Las mariquitas (o vaquitas de San Antonio) tienen cuerpo ovalado y son de colores brillantes como rojo y amarillo. Las mariquitas son depredadores voraces, y por esta razón son considerados agentes extremadamente importantes de control de plagas. Entre las muchas presas de las mariquitas, se encuentran los áfidos, lo cual hace que se las pueda encontrar en cualquier lugar donde haya un conglomerado de estas pequeñas plagas. Para hacerse una idea del potencial impacto de estos depredadores en el control de áfidos puede ser interesante pensar en la cantidad de presas que cada mariquita consume.

Por ejemplo, la mariquita coloquialmente conocida como la mariquita de siete puntos (Coccinella septempunctata) puede consumir de cientos a miles de áfidos en un día según un estudio realizado en la India. Como dato curioso la cantidad de áfidos que una mariquita consume al día varía entre las distintas especies de mariquitas y hasta de la especie de áfidos del cual se estén alimentando. Además de controlar plagas, algunas mariquitas también se alimentan de polen y pueden actuar a veces como polinizadores, siendo este un servicio ecológico que también proveen en nuestros espacios verdes.

¿Cómo reconocer a las mariquitas?

Como otros insectos, las mariquitas pasan por varias etapas de desarrollo, y en casi todas actúan como depredadores. Como estas etapas de desarrollo se presentan en distintas formas, veamos cómo reconocer a las distintas formas de desarrollo de estos depredadores.

Como las mariposas, las mariquitas completan su ciclo de vida pasando por cambios morfológicos drásticos, llamado metamorfosis completa. La metamorfosis completa incluye la transformación del huevo de mariquita en larva, pupa y adulto. Todos estos estadios de desarrollo se pueden observar en nuestros espacios verdes. Veamos cómo reconocerlos.


Huevos

Los huevos son usualmente de color amarillo o anaranjado con forma ovalada. Se pueden encontrar en pequeños grupos (o sea muchos huevos conglomerados, en vez de un solo huevo aislado) en el envés y/o haz de las hojas.
Foto: Maggie.


Larva

La larva de la mariquita tiene 6 patas y su cabeza es fácilmente distinguible dorsalmente. El color de la larva varia entre especies de mariquita. Dado a que la larva es activa, se la puede encontrar en las hojas, tallo, flores, y hasta en el suelo.
Foto: Jean and Fred.


Pupa

La pupa es muy sedentaria, y es considerada no móvil. Su color varía entre especies de mariquita. Se las puede encontrar en tallos y hojas.
Foto: G. San Martin.


Adulto

Los adultos son muy móviles y pueden moverse de las partes bajas de la planta a las flores o viceversa, al igual que la larva. Además, al igual que la larva y la pupa el color de el adulto varía entre especies de mariquitas.

Puede ser sorprendente saber que no todas las mariquitas son rojas con puntitos negros. ¡Existe una diversidad de colores increíble en este grupo de insectos!
Fotos: M. Talbot, abumadsen, M. Schultz, I. M. Wolfe.

Ahora que ya sabe identificar todos los estadios de uno de los depredadores más comunes (si no el más común) en las áreas verdes incluyendo tu jardín. Pendiente a el siguiente artículo de esta serie de Control Biológico de Plagas para que aprendas sobre otros grupos de insectos que nos ayudan día a día a controlar las plagas en nuestras áreas verdes.


Darsy Smith es estudiante de Doctorado en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, en College Park. Hacer click aquí para leer otros posteos de Darsy.

Deficiencias nutricionales en verduras

Por Ángela S. Sáenz

Las plantas, como cualquier organismo vivo, tienen requisitos nutricionales que deben ser provistos para un desarrollo sano. Como no son capaces de alimentarse como los animales, las plantas deben adquirir estos nutrientes del suelo.

Todos los suelos y sustratos en donde crecen las plantas tienen capacidades nutricionales diferentes y, por lo tanto, es importante tener esto en cuenta al momento de seleccionar cualquier cultivo. Para obtener una buena producción y rendimiento, todos los minerales necesarios para su óptimo crecimiento deben ser proveídos. A fin de permitir que los cultivos tengan la mayor productividad, es común entonces agregar abonos o fertilizantes al terreno o sustrato en el que se está cultivando.

¿Cuáles son los abonos para los suelos?

Muchos sustratos comerciales se encuentran formulados con fertilizantes inertes u orgánicos, que permiten ajustar deficiencias presentes en el suelo. La composición específica de estos abonos está siempre descrita en los paquetes, y las proporciones de nutrientes minerales más comunes son las presentadas con los valores N-P-K para los elementos mayores, que se ocupan en mayor proporción, y Ca-Mg-S los principales elementos menores (también son importantes, pero en menor medida el Boro, Hierro, Manganeso, Zinc, entre otros). En estos paquetes, los valores presentados representan la proporción de Nitrógeno (N), Fósforo (P), Potasio (K), Calcio (Ca), Magnesio (Mg) y Azufre (S) separados por un guion. Estos minerales son absolutamente centrales para el desarrollo de las plantas y por esa razón son los más comúnmente presentes en los fertilizantes.

Los abonos comerciales indican la proporción de los nutrientes mayores (N-P-K) con tres valores (mostrados en el encuadro rojo). Foto: L. Barkovsky.

¿Cómo saber si una planta tiene deficiencias nutricionales?

La forma más común para determinar si una planta está experimentando deficiencias nutricionales es por medio de una caracterización visual.

Los vegetales comunes muestran ciertas características que sirven para detectar las deficiencias minerales, y cada nutriente se manifiesta de formas diferentes. Aquí presentamos algunas características que indican deficiencias en los elementos más importantes.

Nitrógeno (N)

Amarillamiento uniforme en hojas viejas, venas de las hojas amarillas.

Retraso en el crecimiento.

Foto: Porotos o frijoles con deficiencia en Nitrógeno.


Fósforo (P)

Presencia de coloración rojiza o púrpura en hojas viejas, oscurecimiento o marchitamiento en algunas zonas o en el borde de las hojas.

Flores pequeñas o ausentes, crecimiento atrofiado.

Foto: planta de maiz con deficiencia en Fósforo.


Potasio (K)

Quema o secamiento en los bordes o extremos de hojas viejas.

Puede mostrarse como deformación en el ápice. Pueden aparecer pequeños agujeros en las hojas.

Foto: hoja de tomate con deficiencia en Potasio.


Calcio (Ca)

Deformación o rizado en hojas nuevas y/o ápices, amarillamiento entre las venas.

Pudrición de flores, crecimiento atrofiado, tallos débiles.

Foto: Planta de papas con deficiencia en Calcio (notar el rizado de las hojas).


Magnesio (Mg)

Amarillamiento uniforme en la nervadura de las hojas, puede aparecer como moteados en hojas viejas, venación con coloración verde oscuro.

Foto: árbol mostrando deficiencia en Magnesio.


Azufre (S)

Amarillamiento uniforme en hojas nuevas.

Foto: planta de soja mostrando deficiencia en Azufre.

Para más información

Guía de Horticultura para Principiantes – NC State Extension

Construyendo Huertos Caseros – University of Georgia Extension


Ángela S. Sáenz es Ingeniera Agrónoma y estudiante de Maestría en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Ángela.

¿Cuándo y cómo sembrar verduras en Maryland?

Por Anahí Espíndola

Foto: A. Espíndola

¡La primavera llegó a Maryland y la temporada de siembra y cosecha de verduras ha comenzado!

Para saber qué y cuándo plantar en su huerta, consulte el nuevo calendario de siembra en español que el Servicio de Extensión de la Universidad de Maryland ha creado especialmente para la región del Atlántico Medio de los Estados Unidos. Para acceder al calendario de siembra, haga click en el link, consulte o baje el documento directamente desde la ventana que aparece debajo.

¡A cultivar se ha dicho!


Dra. Anahí Espíndola – Profesora Asistente, Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer hacer click aquí para leer otros posteos de Anahí.