Gusanos de bolsa: Orugas que construyen nidos de seda

Por Mariana Abarca

Hay especies de mariposas nocturnas o polillas que durante la etapa larvaria, es decir, cuando son orugas, construyen nidos de seda en las ramas de los árboles; se les conoce como gusanos de bolsa. Estas orugas viven en grupos de centenares de individuos, que generalmente son hermanos. La construcción de las bolsas es un proyecto grupal; cada bolsa empieza como una pequeña estructura de seda apenas visible en las ramas de los árboles y se va expandiendo conforme las orugas crecen, hasta formar estructuras de aproximadamente 30 cm de longitud. En el Este de los Estados Unidos hay dos especies de gusanos de bolsa que son muy abundantes: el gusano de bolsa del Este (Malacosoma americanum) y el gusano de bolsa de otoño (Hyphantria cunea). A pesar de construir estructuras de seda parecidas, estas especies son muy distintas físicamente y en su forma de vida. El gusano de bolsa del Este está activo durante la primavera y tiene una dieta restringida, mientras que el gusano de bolsa de otoño está activo durante el verano y tiene una dieta muy variada.

Los gusanos de bolsa del Este se distribuyen únicamente en el Este de Norteamérica, incluyendo los Estados Unidos desde el norte de Florida y hasta el sur de Canadá. Estas orugas se alimentan de las hojas tiernas de árboles en la familia de las Rosáceas y en algunas ocasiones pueden atacar árboles frutales u ornamentales en huertos y jardines. A pesar de alimentarse de árboles de importancia económica, no se consideran una plaga importante, ya que son fáciles de controlar.

Por otro lado, los gusanos de bolsa de otoño se alimentan de más de 400 especies de árboles, incluyendo coníferas y árboles deciduos. Esta especie es también originaria de Norteamérica, pero se ha extendido también a otras partes del mundo. A diferencia de los gusanos de bolsa del Este, los gusanos de bolsa de otoño son una plaga importante en Europa y Asia, donde atacan bosques y huertos. Es importante recalcar que ninguna de estas especies de gusanos de bolsa representa una amenaza para bosques o cultivos en Norteamérica, a pesar de que algunas personas consideran que las bolsas son desagradables a la vista.

Hembra y masa de huevos del gusano de bolsa del Este, Malacosoma americanum. Foto: J. Gallagher.

Gusano de bolsa del Este

Las palomillas o polillas del gusano de bolsa del Este tienen una sola generación al año. Los adultos, o palomillas/polillas, vuelan, se aparean y ponen huevos durante el verano. Las hembras son más grandes que los machos y ambos son de color café con un par de líneas café claro en las alas. Las hembras se aparean una sola vez, ponen huevos al día siguiente y mueren. Las palomillas del Este no se alimentan durante la etapa adulta y viven muy pocos días, sólo el tiempo suficiente para aparearse y poner huevos.

Masa de huevos del gusano de bolsa del este a) con espumalina. Fotos: M. Abarca.

Las hembras son muy selectivas y solamente ponen huevos en las ramas de los árboles que les sirven de alimento. El árbol hospedero más común es el cerezo negro (Prunus serotina), sin embargo, los huevecillos pueden encontrarse en otras especies de la misma familia (Rosáceas) como cerezos, manzanos y ciruelos. Los huevos forman un anillo alrededor de la rama que los porta y están recubiertos por espumalina, una cubierta protectora que regula la humedad y brinda protección parcial en contra de avispas parasitoides (las hembras de estas avispas ponen sus huevos dentro de los huevos de oruga y sus larvas se alimentan de los mismos). Cada masa de huevos tiene alrededor de 200 individuos y una pequeña fracción (~8%) típicamente muere a causa de parasitismo.

Orugas pequeñas y grandes. Las orugas cambian de color conforme crecen. Fotos: M. Abarca.

Los huevos pasan varios meses en las ramas de los árboles, desde el verano hasta la siguiente primavera. Las orugas eclosionan cuando los árboles hospederos están produciendo sus primeros brotes; estas orugas sólo pueden alimentarse de hojas tiernas, así que es importante que se sincronicen con la producción de hojas nuevas. Las orugas de bolsa del Este son de las primeras orugas en estar activas durante la primavera y están expuestas a temperaturas bajas y heladas. Los nidos de seda les ayudan a protegerse del mal tiempo y les dan un lugar dónde posarse a tomar el sol. Las orugas más pequeñas son negras, lo que les permite absorber más energía al asolearse.

Bolsas típicas de los gusanos del Este (Malacosoma americanum). Foto: M. Abarca.

Los gusanos de bolsa del Este construyen sus nidos en las junturas de las ramas. Estos nidos están formados por capas de seda y típicamente tienen una forma piramidal. Las orugas tienen que salir de los nidos para alimentarse y dejan rastros de feromonas en las ramas. Estos rastros indican la disponibilidad de hojas en las distintas ramas y les permiten a las demás orugas evitar las zonas donde ya se acabó el follaje. A principios del verano, las orugas terminan su desarrollo y dejan la bolsa para pupar en la corteza de los árboles o entre la hojarasca. Las palomillas/polillas emergen un par de semanas después y el ciclo comienza de nuevo.

Palomilla/polilla del gusano de bolsa de Otoño. Foto: K. Schulz.

Gusano de bolsa de Otoño

Las palomillas/polillas del gusano de bolsa de otoño también ponen huevos durante el verano, pero a diferencia de las del Este, pasan el invierno en forma de pupa y pueden tener más de una generación al año. Hay dos tipos de gusano de bolsa de otoño y se distinguen por su coloración, preferencias alimenticias y ciclo de vida. Se trata de la misma especie, Hypantria cunea, pero que está compuesta por dos grupos diferentes: negros (orugas de cabeza negra) y rojos (orugas de cabeza roja).

Bolsas típica del gusano de bolsa de otoño en a) acezintle (Acer negundo) y b) morera (Morus). Fotos: M. Abarca.

Las orugas de los gusanos de bolsa negros pueden tener una o dos generaciones al año y se alimentan de una gran variedad de árboles, incluyendo amor de Canadá (Cercis canadensis), cerezo negro (Prunus serotina) y acezintle o arce negundo (Acer negundo). Los gusanos de bolsa rojos tienen únicamente una generación al año y se alimentan de una menor cantidad de especies de árboles, en la zona de Maryland es común encontrarlos en nogales (Juglans nigra), pérsimo (Dyospiros virginiana) y cerezo negro (Prunus serotina). A diferencia de los gusanos de bolsa del Este, los gusanos de bolsa de otoño ponen huevos en las hojas de los árboles y las orugas eclosionan después de unas cuantas semanas. Estas orugas construyen bolsas alargadas que incluyen a las hojas que les sirven de alimento, así que pueden alimentarse sin tener que salir de la bolsa. Esto es importante porque las bolsas proveen protección en contra de depredadores como las avispas.

Avispa depredadora cazando orugas dentro de la bolsa. Foto: M. Abarca.

Muy pocas veces se recomienda controlar las poblaciones de gusanos de bolsa

Los gusanos de bolsa son una fuente importante de alimento para aves, mamíferos y artrópodos. Dada la crisis de biodiversidad que estamos viviendo, en Norteamérica no se recomienda usar insecticidas ni otros métodos para el control de estas orugas, ya que en general no son nocivas.

Sin embargo, existen dos casos en los que el control de estas orugas podría recomendarse. Hay veces que las poblaciones de gusanos de bolsa son tan abundantes que pueden defoliar árboles enteros. Los árboles se recuperan y producen nuevas hojas sin sufrir daño permanente, a menos de que sean defoliados completamente durante varios años consecutivos. Por lo tanto, en huertos frutales y jardines se recomienda impedir que el mismo árbol pierda todas sus hojas durante varios años consecutivos. Otra situación en la que se recomienda controlar el crecimiento de los gusanos de bolsa del Este es en los corrales donde hay yeguas gestantes. Esto es porque la ingesta de orugas del Este (Malacosoma americanum) y su excremento se ha asociado a casos de abortos espontáneos en yeguas.

Si es necesario controlarlos, la mejor manera de hacerlo es localizando las masas de huevos durante el otoño o el invierno, antes de que las orugas eclosionen. De esta manera las masas de huevos se pueden desechar sin dañar al árbol y sin el uso de pesticidas.


Dra. Mariana Abarca – Profesora Asistente, Biological Sciences, Smith College, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Mariana.

Polinizadores – un especial de Halloween 🎃🍂

Por Anahí Espíndola

El otoño llegó a Maryland y junto con las calabazas y las hojas amarillas hay una cosa que se ve en todas partes: ¡Halloween! Y como no puedo decorar físicamente este posteo, mi decoración de Halloween será más bien “conceptual”. En el posteo de hoy vamos a hablar de un tema que puede parecer espeluznante para muchos, pero que para mí refleja lo impresionante que es la diversidad biológica (de los polinizadores). Hoy hablaremos de algunas abejas polinizadoras “especiales”: ¡las abejas parásitas! Únanse a mí y maravillémonos juntos con estos animales increíbles que viven aquí mismo, en Maryland.

¿Abejas parásitas? ¿¡Lo qué!?

Sí, leyeron bien. Aunque la mayoría de las abejas son solitarias y construyen y aprovisionan sus nidos, varios grupos han tomado un camino evolutivo un poco diferente al de sus parientas. Estas abejas han desarrollado comportamientos parásitos, explotando los nidos y la comida de otras especies de abejas, y en el proceso matando a la cría huésped. Debido a que muestran comportamientos similares a los pájaros cucú, quienes ponen huevos en nidos de otras aves para que esas especies los críen (aquí hay un muy buen video sobre el tema), estas abejas también se conocen como abejas cucú.

Las abejas parásitas (derecha) y no-parásitas (izquierda) se ven muy diferentes. Una de las principales diferencias es el hecho de que las abejas parásitas no tienen estructuras para recolectar polen (como patas peludas), como podemos ver en estas fotos. Fotos: J. Gallagher.

Las abejas cucú son distintas de las abejas no-parásitas. Debido a que han evolucionado hacia la no construcción de nidos ni su aprovisionamiento (los adultos sí comen néctar y polen), estas abejas carecen de todas las estructuras comúnmente presentes en las abejas que colectan polen (por ejemplo, pequeñas bolsas en sus patas, pelos) y que les permiten juntar materiales para la construcción de sus nidos. Por otro lado, a diferencia de las abejas no-parásitas, que a menudo pueden poner sólo un huevo por día, las abejas cucú pueden poner muchos huevos en el mismo día. Esta adaptación les permite aprovechar al máximo la oportunidad que representa un nido disponible. También, como uno se puede imaginar, las abejas hospederas no están muy contentas de que otras abejas vengan y exploten sus nidos, así que no dudan en defenderlos. Por esta razón, las abejas cucú están cubiertas de una fuerte “armadura” con estructuras gruesas y voluminosas que protegen a las hembras parásitas contra los probables ataques de las abejas huésped. Por último, algunas abejas cucú pueden camuflarse utilizando olores corporales que son similares a los del huésped, lo que les permite ingresar a los nidos sin ser “olidas”.

Pero, ¿cómo hacen?

Un rasgo común de estas abejas es que están muy especializadas en sus huéspedes, lo que significa que una especie parásita a menudo parasita a un grupo relativamente chico de abejas no-parásitas. Por esta razón, y dependiendo del grupo que parasiten, hay diferentes métodos que las abejas cucú usan para parasitar a los nidos.

Las larvas de muchas abejas cucú están equipadas con mandíbulas impresionantes, que usan para atacar y matar a las larvas que se están desarrollan en la misma celda del nido. Imagen: Rozen et al., 2019; American Museum Novitates.

Algunas abejas cucú parasitan las celdas que ya han sido selladas. Abejas de este grupo entran al nido, abren la(s) celda(s), matan al huevo del huésped con su aguijón o sus mandíbulas, y luego ponen un huevo en la celda (ahora vacía) y la vuelven a sellar. Hembras de otras especies que también parasitan celdas ya selladas, las abren, pero en lugar de matar al huevo huésped, simplemente ponen su huevo y la vuelven a sellar. En este caso, no es la hembra sino las larvas las que matan al huevo/larva huésped. Estas larvas parásitas tienen mandíbulas fuertes y grandes que les permiten atacar a las larvas residentes y matarlas, guardándose toda la comida de la celda para sí mismas. Finalmente, otras especies de abejas cucú no esperan hasta que las celdas huésped estén cerradas. Las hembras de estas especies entran en nidos con celdas abiertas y ponen sus pequeños huevos en las mismas. Sin darse cuenta, la hembra huésped cierra estas celdas, y cuando la larva parásita crece, ataca y mata con sus fuertes mandíbulas a la larva huésped.

¿Existen abejas parásitas en Maryland?

¡Sí! Aunque estas historias puedan parecer venidas de otro planeta, no necesitamos viajar a lugares exóticos para encontrarnos con estas especies. ¡También ocurren aquí mismo!

Una especie de Maryland muy interesante es la abeja cucú de Macropis (Epeoloides pilosula), que parasita los nidos de la abeja colectora de aceites del género Macropis. Debido a los altos niveles de especialización de, por un lado, Macropis en su planta hospedera (ver aquí para saber más) y, por otro lado, de la abeja cucú en , E. pilosula es extremadamente rara y está protegida en el este de América del Norte.

Las pequeñas abejas cucú de Macropis son muy raras en Maryland y están protegidas en casi todo su rango de distribución. Foto: M. Veit.

Otro ejemplo de abejas cucú locales son las parásitas de varias otras abejas mineras: las abejas parásitas del género Nomada. ¡La regla de la falta de pelos y estructuras para colectar provisiones es especialmente presente en estas especies! Se conocen alrededor de 30 especies de este género en nuestro estado, y muchas de ellas son raras. Mientras que la abeja cucú manchada Nomada maculata se encuentra con cierta regularidad en el estado, Nomada bethunei se ha observado sólo en un par de localidades. La mayoría de estas especies de Nomada son, sin embargo, raras y a menudo amenazas.

Se conocen varias especies de abejas cucú del género Nomada en Maryland. Éstas a menudo parasitan a los nidos de abejas mineras. Foto: M. Lucas.

¿Pueden las abejas parásitas conducir a la extinción de otras abejas?

Las abejas parásitas y no-parásitas han estado evolucionando juntas por millones de años y es muy poco probable que este tipo de interacción lleve a la extinción de las especies parasitadas. De hecho, estas últimas también han desarrollado formas de proteger a sus crías (material para otro posteo 😉). Curiosamente, debido a que las abejas parásitas están tan especializadas en sus huéspedes, ¡son ellas las que pueden estar aún más en riesgo de extinción que sus huéspedes! De hecho, las abejas cucú son raras, difíciles de encontrar y es probable que sus poblaciones se extingan rápidamente después de que su especie huésped desaparece de una localidad. Así, si queremos proteger a este increíble grupo de polinizadoras, proporcionarle recursos a ellas y sus anfitrionas es clave (ver este y este otro posteo para conocer algunas formas de ayudar a los polinizadores).


Dra. Anahí Espíndola – Profesora Asistente, Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Anahí.

Control de Plagas sin Insecticidas: las Chinches Asesinas

Por Darsy Smith

Entre los muchos insectos que nos ayudan a controlar plagas en nuestros espacios verdes, las chinches asesinas ocupan un lugar muy importante. Estos insectos pertenecen a la familia de los redúvidos, un grupo muy diverso de depredadores generalistas de áfidos, orugas, cochinillas y otras plagas. En este blog de nuestra serie de control de plagas sin insecticidas, aprenderemos más sobre quiénes son estos insectos, cómo identificarlos, y cómo así protegerlos para que sigan controlando insectos no deseados en nuestras huertas y espacios verdes.

¿Quiénes son los insectos asesinos?

Este grupo de chinches tiene una diversidad morfológica y de coloración muy amplia, con más de 160 especies conocidas en Norteamérica. Mientras algunos redúvidos son de color marrón o negro, otros poseen colores brillantes como rojo y amarillo, y muchas veces presentan patrones de colores especiales en sus cuerpos. Por lo general, sus cabezas son elongadas y los ojos pueden verse dorsalmente. Una característica importante de estos insectos es la forma de su aparato bucal (la “boca”), adaptado a succionar y que en general se puede ver debajo de la cabeza. Esta estructura bucal es fina, con forma de aguja y con la capacidad de funcionar como sorbete o popete. Los adultos tienen alas completas pero los juveniles no tienen alas completamente desarrolladas, lo que hace que la parte dorsal de su abdomen no esté cubierta del todo.

¿Cómo se desarrollan los redúvidos?

Es común clasificar a los insectos desde un punto de vista del desarrollo, ya que ésto refleja sus relaciones evolutivas. Así, los redúvidos o insectos asesinos son insectos que, a diferencia de otros controladores de plagas como las mariquitas y los sírfidos, presentan metamorfosis incompleta. Esto significa que estos insectos muestran cambios más progresivos y menos drásticos en su desarrollo que otros insectos.

El ciclo de vida de un redúvido mostrando las transiciones de huevo, a juveniles o ninfas y adulto. Foto: https://assassinbugfacts.weebly.com

Los redúvidos no pasan por el estado de pupa antes de convertirse en adulto, sino que el desarrollo del adulto es progresivo y requiere de transiciones a través de estadíos llamados “juveniles” o “ninfas”. Dado que la transformación no es drástica y es gradual, las ninfas pasan por cuatro o cinco estadíos antes de llegar al estado adulto. En cada uno de estos estadíos, el redúvido crece en tamaño y desarrolla nuevas estructuras. Por ejemplo, la formación completa de las alas ocurre entre la última transformación de ninfa a adulto.

Algunos redúvidos fáciles de identificar a simple vista

Chinche de emboscada
Estas chinches tienen patas delanteras grandes y parecen que tienen guantes de boxeo, siendo esta una característica específica del grupo. Estas patas son centrales para su función como depredadoras, ya que es gracias a ellas que pueden ser grandes cazadoras. Se las conoce como chinches de emboscada ya que, gracias a su coloración de camuflaje, se pueden esconder fácilmente entre las flores o plantas para sorprender a sus presas (abejas, moscas, áfidos, trípidos y otros insectos pequeños).

Las chinches de emboscada tienen coloración que permite que se puedan camuflar en las plantas. ¡Sus patas delanteras son muy impresionantes como se ve en esta imagen de una chinche del género Phymata. Foto: M. Ellis.

Chinche patas de hilo
Estas chinches se pueden confundir fácilmente con insectos-palo. Para poder diferenciarlos, es útil observar el primer par de patas delanteras. En las chinches patas de hilo este primer par es diferente a los otros pares, y es de tipo rapaz (parecido a las de una mantis religiosa o mamboretá). En el insecto-palo, todas las patas son iguales y no se ven estas estructuras en el primer par de patas.

La chinche patas de hilo (izquierda) se puede diferenciar del insecto-palo (derecha) por sus patas delanteras adaptadas a la caza. Fotos: E. Concari, B. Dupont.

Insecto rueda
Su nombre viene de la “cresta” presente detrás de su cabeza. Esta característica es tan especial que este es el único insecto con una estructura tal en Estados Unidos. Estos insectos son por lo general de color oscuro y se alimentan mayormente de escarabajos y orugas.

Los insectos rueda son fáciles de reconocer porque tienen una cresta en su parte dorsal, que recuerda a una rueda. Aquí vemos un espécimen de insecto rueda nativo de Maryland (Arilus cristatus). Foto: V. DeLoach.

A pesar de que cubrimos una parte de la diversidad de este grupo, y ahora tendría que ser capaz de identificar a varios de estos insectos, recuerde que la diversidad de colores y formas en este grupo de insecto es muy amplia. Si no puede identificarlos con estas características, ¡no dude en sacarles una foto y subirlas a las aplicaciones seek o inaturalist para recibir asistencia directa y en vivo para su identificación! De esta forma podrá también empezar a reconocer y valoran más a estos controladores de plagas importantísimos de nuestros espacios verdes.


Darsy Smith es estudiante de Doctorado en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, en College Park. Hacer click aquí para leer otros posteos de Darsy.

La importancia de la textura en la calidad de las frutas

Por Macarena Farcuh

La textura es un componente clave de la calidad de la fruta cuando se considera la aceptabilidad del consumidor. La textura de la fruta suele percibirse primero con el sentido del tacto y luego por la sensación experimentada al comerla. Por ejemplo, la mayoría de los consumidores quieren una manzana crujiente y un melocotón que sea jugoso y tenga una textura fundente, es decir, que ceda al masticar sin ser blanda, pero libere esa jugosidad característica.

La textura de la fruta, y en particular la firmeza de la pulpa, es un importante índice de madurez. Por ejemplo, la fruta destinada a la venta en supermercados se cosecha cuando presenta una textura firme, lo que permite una fácil manipulación y disminuye daños. De esta forma, las manzanas que se van a almacenar por más de 3 meses deben cosecharse con una firmeza de al menos 15 libras. Por otro lado, cuando las frutas se cosechan para consumo inmediato, la firmeza es más baja y debe ser de unas 13-15 libras.

¿Cómo se mide la textura de la fruta?

Para medir con precisión la textura de la fruta, las pruebas pueden realizarse de forma instrumental o utilizando sujetos humanos mediante una evaluación sensorial.

Las técnicas instrumentales pueden consistir en técnicas destructivas, la más común de las cuales es la prueba de penetración con un penetrómetro de mano. Como vimos en posteos previos, un penetrómetro funciona midiendo la fuerza necesaria para perforar la pulpa de la fruta hasta el punto de causar un daño irreversible. Las marcas más comunes son el medidor de firmeza Effegi y el medidor de presión Magness-Taylor.

La textura se puede medir con un penetrómetro de mano tipo Efeggi. Foto: M. Farcuh, University of Maryland.

Las técnicas sensoriales son equivalentes al concepto de dar un mordisco a la fruta y decidir sobre su calidad. Para este método, se puede entrenar a sujetos humanos en diferentes atributos de textura, que luego se utilizan para describir el producto. De forma alternativa, también se puede pedir a un gran número de sujetos humanos no entrenados que evalúen la fruta usando su preferencia como consumidores.

¿Qué factores afectan a la textura de la fruta?

Origen genético
En melocotones, hay grandes diferencias de textura cuando se comparan los que pertenecen a los tipos fundentes y no-fundentes. Mientras que los de tipo no-fundente conservan su firmeza y se ablandan lentamente – por lo que son los más adecuados para las conservas –, los de tipo fundente se ablandan rápidamente a medida que maduran y se cultivan para ser consumidos en fresco. Las manzanas también pueden variar en su textura: las de variedad Fuji son conocidas por tener una textura suave y crujiente, mientras que las Honeycrisp se caracterizan por ser crujientes, pero también por ser jugosas.

Melocotón de pulpa tipo fundente. Foto: M. Stebnicki, Pexels.

Manejo de la carga de fruta en el huerto
El aclareo y la poda pueden influir en la textura de la fruta al afectar su tamaño y su exposición a la luz solar. Por ejemplo, en un estudio de manzanas Royal Gala, la firmeza de la fruta estuvo positivamente relacionada con el tamaño de la fruta, lo que significa que las frutas más grandes fueron más firmes en la cosecha que las más pequeñas. La poda también es clave para las características de textura de la fruta. Mediante prácticas de poda correctas, los productores pueden asegurar, entre otros, que la copa optimice la distribución de la luz a toda la fruta del árbol (vea este otro posteo sobre tipos de poda). Una poda incorrecta puede dar lugar a un sombreado de la fruta, lo que provoca una fruta poco madura, más pequeña y con una textura dura e indeseable.

Manejo nutricional de fruta en el huerto
En general, evitar los desequilibrios de nutrientes es crucial para mantener las características de textura óptimas de la fruta. Por ejemplo, la fruta procedente de árboles con deficiencias de nitrógeno suele ser más pequeña y de textura más firme. El exceso de nitrógeno, por otro lado, hace que la fruta pierda firmeza, disminuyendo su potencial de almacenamiento. Un factor clave en las características de la textura de la fruta es el calcio. Niveles inadecuados de calcio pueden provocar un ablandamiento prematuro, por lo que se recomienda suplementar la fruta con sprays de calcio para conseguir una textura de alta calidad y un potencial de almacenamiento más largo. La deficiencia de potasio también provoca cambios en la textura, ya que los árboles producirán frutos pequeños y de escaso color que pueden no madurar, dejando así la fruta dura y no comestible. El boro es otro nutriente importante, ya que su deficiencia puede estar relacionada con el desarrollo de frutos de textura harinosa.

Manzana de la variedad Gala con grietas por exceso de lluvia durante la temporada de crecimiento. Foto: M. Farcuh, University of Maryland.

Manejo del riego en el huerto
Un huerto que sufre sequía puede tener frutos prematuramente blandos. Por otro lado, un huerto que recibe agua en exceso puede llevar a frutos agrietados como consecuencia del rompimiento de las células de las frutas.

Factores ambientales

La luz es uno de los factores más importantes para conseguir una calidad óptima de la fruta, por lo que la poda es una práctica central. Por esta razón, si se garantiza que todos los frutos de un árbol reciban luz solar adecuada y uniforme, será más probable el conseguir la textura deseada.

La temperatura durante el desarrollo de la fruta también desempeña un papel importante. Se ha demostrado que los huertos de melocotones y manzanas que están expuestos a temperaturas primaverales más altas que la media ven un aumento en la tasa de crecimiento de la fruta al principio del desarrollo. Estos mismos árboles son incapaces de mantener este ritmo de crecimiento y acaban teniendo una fruta más pequeña y firme que no se ablanda. Las temperaturas más altas que la media en verano y otoño también adelantan la madurez, lo que puede llevar a un ablandamiento prematuro de las manzanas después de la cosecha.

Las precipitaciones y la humedad también son factores importantes. En el Atlántico Medio, la presencia de lluvias durante la temporada de crecimiento y maduración puede llevar a que los árboles estén sobresaturados de agua, lo que puede provocar que la fruta se parta o se agriete. Por el contrario, se ha demostrado que la fruta que experimenta estrés por sequía sufre cambios químicos y físicos en sus células que acaban disminuyendo la firmeza de la fruta.


En resumen, la textura de las frutas es un aspecto clave para su calidad. Sin embargo, este aspecto es difícil de manejar dado el gran número de variables asociadas. Sin embargo, una textura deseable siempre está asociada a una mayor satisfacción de los consumidores, ¡por lo que vale la pena el esfuerzo!


Dra. Macarena Farcuh – Profesora Asistente y especialista en Extensión, Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Macarena.

Plagas y Enfermedades de la Col, el Repollo y asociados

Por Ángela Sáenz

Las crucíferas son un grupo de plantas comestibles de la familia Brassicaceae, distribuidas en todo el mundo. Esta familia incluye verduras como la col, el repollo, la coliflor, el brócoli, el rábano, entre otros. Debido a sus altos contenidos de vitaminas y minerales, son de gran importancia agrícola y nutricional. Sin embargo, si los cultivos no se monitorean de forma apropiada, enfermedades y plagas pueden dañar una gran parte de su producción. En el posteo de hoy trataremos algunas de las enfermedades y plagas presentes en crucíferas, presentando soluciones para su control.

La hernia de las crucíferas

Causada por un hongo de suelo (Plasmodiophora brassicae), las plantas susceptibles son infectadas a través de sus raíces. Los síntomas más comunes se observan en las raíces, que pueden deformarse, hincharse, resquebrajarse o incluso pudrirse. Una de las características visuales más importantes de esta enfermedad es la formación de agallas en la raíz.

La hernia de las crucíferas se puede detectar por la formación de agallas en las raíces de estas plantas. Fotos: A. Sáenz, Wikimedia.

Las raíces de las plantas son centrales para la misma, ya que ayudan a trasportar nutrientes y agua desde el suelo hacia las hojas. Al existir un daño en esta sección, las plantas retrasan su crecimiento, presentan amarillamiento en sus hojas, y aparecen marchitas durante las horas más caliente del día, recuperándose en la noche, cuando refresca.

Esta enfermedad es difícil de tratar ya que las esporas del hongo pueden mantenerse en el suelo por hasta cinco años. Sin embargo, se puede disminuir la severidad del ataque al incrementar el pH del suelo (>7.1), mejorar su drenaje, realizar rotación de cultivos y controlar malezas de la misma familia (crucíferas). Es importante notar que algunas plantas pueden mostrar síntomas leves, por lo que es de suma importancia monitorear las raíces frecuentemente.

Mancha foliar del repollo o mancha negra de las crucíferas

Esta enfermedad es causada por hongos del género Alternaria (A. brassicae, A. brassicicola). El patógeno ataca hojas, tallos y cabezas florales, dañando las partes comerciales de la planta. Inicialmente causa lesiones en forma de manchas concéntricas de color marrón oscuro a gris o negro, con borde amarillento en hojas viejas.

Este hongo puede sobrevivir en residuos de cosecha y malezas, así como en semillas de crucíferas, por lo cual se recomienda el uso de semilla certificada libre de enfermedades, o bien tratar las semillas con agua caliente antes de sembrarlas. También se recomienda el uso de variedades resistentes, la rotación con cultivos distintos a crucíferas al menos cada 2-4 años, y evitar el regado en exceso y la aspersión, ya que el agua puede dispersar y ayudar al crecimiento del hongo. Finalmente, para evitar la dispersión de esta enfermedad, se recomienda remover las plantas afectadas y la aplicación de fungicidas aprobados.

Mancha foliar del repollo. Fotos: Wikipedia, Cornell University.

Pudrición negra de las Brasicáceas

Otra enfermedad que puede afectar seriamente a plantas del grupo de las crucíferas es la pudrición negra, causada por la bacteria Xanthomonas campestris var. campestris. Este patógeno ingresa al tejido vascular de la planta por medio de las raíces o por heridas mecánicas. Al ser atacadas, las hojas muestran lesiones en el borde y marchitamiento en forma de “V” que se extiende hacia la vena central. Conforme la enfermedad avanza, el resto de las venas se ennegrecen, lo que termina matando a la hoja. Plantas enfermas pueden presentar enanismo y desprendimiento de hojas.

Los primeros síntomas de la pudrición negra de las brasicáceas incluyen lesiones en el borde de las hojas. Foto: G. Holmes (invasive.org).

El clima húmedo y lluvioso con temperaturas cálidas (~70°F/21°C) promueve la dispersión de la enfermedad, lo cual la hace más común durante los meses cálidos. Como la bacteria puede sobrevivir en las semillas, se recomienda el uso de semilla libre de enfermedad. Entre las medidas de control de esta bacteria, se recomienda la rotación de cultivos al menos cada tres años, control de malezas, riego por goteo, y buen drenaje del suelo o uso de camas elevadas.

Oruga de la col

Las larvas de las mariposas Pieris rapae se alimentan de crucíferas, realizando pequeños orificios en las hojas. Estas orugas son de color verde y se camuflan fácilmente al colocarse en la vena central de las hojas. A pesar de que la presencia de estas orugas afecta inicialmente sólo a la estética de las hojas, sin un control adecuado, pueden alimentarse de toda la hoja, dejando expuestas sólo las venas.

El primer paso para controlar esta plaga es el monitoreo. Controlando los adultos (las mariposas), se pueden mantener a raya las poblaciones de estas orugas. Los adultos son fácilmente identificables, siendo pequeñas mariposas blanco-amarillas, que colocan sus huevos en la base de las hojas. Tratar de reducir el acceso de los adultos a las plantas (por ejemplo, con una malla) es una buena estrategia de control preventivo.

La oruga de la col es la larva de pequeñas mariposas. Su control y monitoreo es esencial para evitar pérdidas. Fotos: J. Guynn, Pixabay.

Entre los métodos de control de esta plaga se encuentra el uso de insecticidas naturales como el Neem, el jabón potásico, piretroides, el uso de Bacillus thuringiensis (Bt) para el control de larvas en los primeros estadios, así como el uso de enemigos naturales como avispas parasitoides. Es también esencial remover los desechos de cosecha del campo para evitar sitios de hibernación para las pupas de esta mariposa, incluso recoger a mano las larvas que se encuentren y ahogarlas en agua jabonosa.

Gusano medidor falso

Esta larva de polilla Trichoplusia nies muy común en crucíferas y se dispersa fácilmente en el campo, completando múltiples generaciones en un mismo año, ya que las hembras pueden colocar entre 300 a 600 huevos. Esta oruga se alimenta inicialmente de las hojas bajeras, pero, conforme la larva crece, mastica orificios grandes evitando los márgenes de la hoja. Este daño puede ser tan grande que incluso puede barrenar la cabeza del repollo, haciendo que la parte comercial de este cultivo no pueda ser vendida.

Sin control, las orugas de estas pequeñas pollilas son capaces de hechar a perder las cabezas de repollo. Fotos: Pixabay, Wikimedia.

Estas orugas poseen múltiples enemigos naturales que pueden ayudar a disminuir su presencia en el campo. Entre ellos se encuentran las avispas del grupo Braconidae, las moscas del grupo Tachinidae, e incluso el virus nuclear de polyhedrosis (Trichoplusia ni NPV). Al igual que para las orugas de la col, Bt y Neem son usados comúnmente como insecticidas biológicos. Finalmente, y como para la mayoría de estas plagas, el monitoreo constante es esencial para su control.

Escarabajo pulga o Alticinos

Este pequeño escarabajo de la familia de los crisomélidos causa daño en las hojas de crucíferas y ataca principalmente a plántulas jóvenes. Las larvas pueden también atacar parte de las raíces, creando pequeños túneles y disminuyendo el rendimiento de cosecha. Los adultos pueden transmitir virus o enfermedades bacterianas, por lo que su temprano monitoreo y control es esencial.

Para evitar su establecimiento en el campo se recomienda remover desechos de cosecha donde las pupas puedan hibernar. También se recomienda el uso de herbicidas como Neem, piretrinas, o Spinosad.

Los escarabajos pulga atacan a las hojas y raíces de crucíferas, y pueden causar pérdida de rendimiento en la cosecha. En la foto se ve el daño en las hojas. Foto: UMD extensión.

Chinche arlequín

Murgantia histrionica o chinches arlequín son chinches olorosas, que al ser molestadas excretan una sustancia de olor fuerte y desagradable. Con sus partes bucales succionadoras, estas chinches se alimentan de hojas de crucíferas. Por esta razón, las hojas se marchitan y se vuelven marrón. Los adultos pueden reproducirse en restos de cultivo o material vegetal presente alrededor de los campos.

Las plantas bajo el ataque de esta plaga muestran pequeños puntos blancos causados por la penetración de las partes bucales de este insecto. Ante un ataque severo, estas plantas pueden también marchitarse o deformarse.

Los adultos colocan huevos en el envés de las hojas, por lo que un monitoreo constante ayuda a determinar su presencia. Los adultos y ninfas son muy coloridas por lo que son fáciles de observar en el campo. Para prevenir su ataque, se recomienda eliminar restos de cosecha, mientras que el monitoreo visual de las plantas y recolección de ninfas y adultos ayuda a disminuir sus poblaciones. También se recomienda el uso de insecticidas como el Neem, piretrina o jabón agrícola, o el cultivo de variedades resistentes.

Las chinches arlequín son muy llamativas y fáciles de observar e identificar. Los huevos son puestos en el envés de las hojas y son también muy característicos. Fotos: M. Raupp, K.-I. Ueda.


Para más información

Enfermedades del repollo: click aquí.
Ficha diagnóstica de Alternaria: click aquí.
Alternaria en el repollo: click aquí.


Ángela S. Sáenz es Ingeniera Agrónoma y estudiante de Maestría en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Ángela.

Pawpaw: la fruta tropical de nuestros bosques de Maryland

Por Anahí Espíndola

Sobre todo desde que cultivo mis propias verduras y frutas, he desarrollado esta capacidad inconsciente de alegrarme por adelantado de los productos de cada estación. Y ahora que estamos llegando al final del verano, una de mis obsesiones son unas frutas nativas deliciosas que me transportan de forma gustativa a Sudamérica. En el posteo de hoy hablaremos de una planta nativa del este de Estados Unidos, cuyas frutas, hojas, madera y corteza son utilizadas por los nativos de América del Norte: ¡las pawpaws!

Las pawpaws (izquierda) y las chirimoyas o guanábanas (derecha) pertenecen a la misma familia de plantas, pero las pawpaws son la única especie adaptada a climas templados.

¿Qué son las pawpaws?

Las pawpaws son árboles que pertenecen a la misma familia de plantas que las chirimoyas y las guanábanas (Annonáceas). Desde una perspectiva botánica, las pawpaws son muy especiales porque son la única especie de la familia adaptada a crecer fuera de los trópicos y capaces de sobrevivir en climas templados como los de Maryland. Todas las pawpaws crecen en el este de América del Norte, pero la especie más común es la pawpaw común Asimina triloba,muy abundante en nuestra región. La pawpaw común está adaptada a crecer en hábitats bien drenados y fértiles, como los que se encuentran en nuestros bosques. Son tan comunes que en cualquier caminata por los bosques de la zona será casi imposible no encontrarse con varios de estos árboles creciendo juntos.

Las pawpaws crecen en suelos fértiles bien drenados, y son comunes en nuestros bosques, donde a menudo crecen en pequeñas arboledas. Foto: K. Schulz.

Las frutas de pawpaw son deliciosas

Además de ser árboles nativos que crecen bien en nuestra región, las pawpaws tienen una de las frutas nativas más deliciosas y grandes de los Estados Unidos continentales. Los frutos son grandes y se parecen de afuera a un mango verde, pero son blancos/amarillos y carnosos por dentro. Su sabor es tan delicioso que siempre lo relaciono con frutas tropicales. Personas más técnicas que yo en cuanto a descripción de sabor dicen que tienen una textura parecida a natillas o flan, y un gusto similar al de plátanos, piñas y mangos. En cualquier caso, créame cuando le digo que estas frutas son absolutamente increíbles y se pueden comer frescas, en yogures, en pasteles, como mermeladas, congeladas, ¡en helados!

Los frutos de pawpaw son verdes por fuera y amarillentos y carnosos por dentro. Nótese las semillas muy grandes. Foto: A. Espíndola.

¡¿Cómo no me enteré antes?!

¡Esa fue mi pregunta la primera vez que las probé! Resulta que producir pawpaws para la venta no es muy simple, ya que las frutas son frágiles y no se pueden transportar largas distancias. Esto significa que las pawpaws generalmente se producen y consumen localmente, y que es difícil encontrarlas si uno no conoce a alguien que tenga algunos árboles. Además, la temporada de fruta de pawpaws es relativamente corta (final del verano), lo que significa que uno tiene que estar en el lugar y momento correctos para comerlas. Por suerte, en temporada, las pawpaws se pueden conseguir en algunas ferias de productores locales o en granjas (vea esta lista de ferias de Maryland). También se puede intentar encontrarlas en los bosques de la zona, dejándose guiar por el aroma dulce de las frutas maduras.

Las pawpaws también alimentan a otros animales

Los frutos de pawpaws no son sólo consumidos por humanos, sinot también por otros animales, como mapaches, ardillas y osos. Además, la planta no sólo alimenta a otros con sus frutas; sus hojas son hospederas de algunas mariposas llamativas de nuestra región. Las hojas de pawpaws son la comida preferida de las larvas de mariposa cebrada cola de golondrina, y es común observar a las hembras de estas mariposas visitar y poner huevos sobre sus hojas.

Las hojas de pawpaw son el alimento preferido de las larvas de mariposa cebrada cola de golondrina. Fotos: L. Meade, M. McCarty.

¿Cómo cultivar pawpaws?

Como las pawpaws están bien adaptadas a nuestras condiciones climáticas y de suelo, es una muy buena idea elegir esta planta para nuestros espacios verdes, ya que son fáciles de cultivar. Las pawpaws se pueden hacer crecer a partir de semillas, pero lo más simple es conseguirlas en un vivero. Varios viveros en el área venden árboles de pawpaws adaptados a nuestras condiciones locales. Además, algunos condados y ciudades proporcionan apoyo financiero para plantar estos árboles nativos (vea, por ejemplo, este enlace; seleccionar “español”).

Los árboles de pawpaws comienzan a producir frutos un par de años después de la siembra. Sin embargo, la producción de frutas requiere de una forma de polinización particular. De hecho, las frutas se formarán sólo si hay polinización cruzada, ya que una flor de pawpaw no puede polinizarse a sí misma. Esto significa que las pawpaws necesitan polinizadores para producir frutos.

Las pawpaws son polinizadas principalmente por moscas, que las flores atraen en primavera con sus flores oscuras y sus aromas de “levadura”. Se sabe que estos aromas atraen y “engañan” a los polinizadores, imitando el olor de frutas maduras, donde estos insectos ponen sus huevos o prefieren alimentarse. Las flores atraen a estos dispersores de polen, quienes, mientras visitan las flores, las polinizan contra su voluntad. Por esta razón, puede imaginar que tener más de una pawpaw en los alrededores de su casa aumentará la producción de frutos, ya que será más probable que los polinizadores engañados ya hayan visitado otra planta y por lo tanto ya lleven polen cuando visiten su árbol.

Las flores de pawpaw han evolucionado para atraer y engañar a moscas y escarabajos, luciendo colores oscuros y oliendo a frutas maduras. Así, la planta poliniza sus flores sin ofrecer ninguna recompensa a los polinizadores. Foto: J. Gallagher.

Si desea estar absolutamente seguro de obtener una buena cosecha de pawpaws a fines del verano, también puede polinizarlas a mano. Para hacerlo, usando un pincel fino, recoja el polen de las anteras de una flor, transfiriéndolo luego al estigma de otra. Además de estar seguro de obtener frutas a fines del verano, usted podrá también experimentar en carne propia lo que siente un polinizador haciendo su trabajo. 😊


Dra. Anahí Espíndola – Profesora Asistente, Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Anahí.

¿Cómo determinar la madurez de las manzanas y su fecha óptima de cosecha?

Por Macarena Farcuh

Cosechar manzanas en el momento óptimo es de vital importancia para mantener su calidad postcosecha. Los frutos que se cosechan muy temprano generalmente presentarán una coloración roja insuficiente de la piel, un alto contenido de almidón, un bajo contenido de azúcar, altos niveles de acidez, serán demasiado firmes, de tamaño pequeño, y/o carecerán de sabor. Si los frutos se cosechan demasiado tarde, se volverán demasiado maduros, lo que conducirá al desarrollo de un mal sabor, a altas tasas de ablandamiento, a una alta propensión a los daños y a los patógenos, así como a una vida de almacenamiento muy corta.

Para determinar la madurez de las manzanas y las fechas de cosecha se pueden utilizar múltiples índices de madurez, incluyendo el cambio de coloración de fondo, la firmeza de la pulpa, el contenido de almidón, el contenido de azúcar y la acidez. Es importante recordar que ninguno de estos índices de madurez es suficiente por sí solo para indicar el estado de madurez de la fruta. Hay que tener en cuenta el uso de múltiples índices a la hora de tomar decisiones de cosecha y comercialización. Además, el valor de cada índice de madurez se basa en el mercado de destino de la fruta. En general, las manzanas destinadas al consumo inmediato se cosechan con una madurez más avanzada que las manzanas destinadas a almacenamiento. Como los índices de madurez pueden variar según el cultivar, el huerto y la temporada, es crucial seleccionar fruta representativa para estas mediciones de madurez y empezar a tomar muestras semanalmente alrededor de cuatro semanas antes de la fecha prevista de cosecha.

A continuación, detallaremos como se mide cada uno de estos índices de madurez en frutos de manzanas y cuya evaluación, en conjunto, nos permite determinar el estado de madurez de estas frutas.

Cambios de color

Estos cambios se miden en el color de la superficie (parte de la piel coloreada de rojo) y del fondo (parte de la piel coloreada amarillo/verde) y son importantes índices de madurez. Es importante notar que los requisitos de coloración de los frutos difieren según el cultivar/la cepa (rojo sólido, rojo rayado, verde o amarillo).

Color de la superficie: Para los cultivares de color rojo, el indicador de su grado comercial se basa en el porcentaje de la superficie de la fruta que tiene un buen tono de color rojo (a más color, mejor grado). Por ejemplo, en el caso de Honeycrisp, el color mínimo aceptable para los supermercados es de un 50% a un 60% de coloración roja sin presentar coloración verde en el color de fondo.

Color de fondo: El cambio de verde a amarillo en el color de fondo de las manzanas puede ser un buen indicador de la madurez de la fruta. Esto es especialmente importante en cultivares como Gala y Fuji. Es este cambio el que da la pauta para la cosecha de fruta destinada al almacenamiento a largo plazo. Por otro lado, cambios de color de fondo de amarillo a crema indican el momento de cosecha para frutas con almacenamiento a corto plazo (consumo dentro del mes de la cosecha).

Firmeza

A medida que la fruta madura, la firmeza de la pulpa disminuye. La firmeza se puede determinar objetivamente con el uso de un penetrómetro manual (por ejemplo, el penetrómetro Effegi) o con un penetrómetro de mesa (por ejemplo, el penetrómetro Magness-Taylor). Estos instrumentos miden la cantidad de fuerza necesaria para penetrar en la pulpa de la fruta. Ver este otro posteo para más detalles.

Uso de un penetrómetro manual para medir la firmeza de la pulpa de la manzana usando un cabezal de medición de 7/16 pulgadas. Foto: M. Farcuh,

Dado que la firmeza de la pulpa está altamente correlacionada con la calidad del almacenamiento postcosecha, la firmeza es un aspecto clave a medir para determinar el potencial de almacenamiento de la fruta. En general, las manzanas destinadas al almacenamiento a largo plazo (>3 meses) deben cosecharse con una firmeza de al menos 15 libras; mientras que la fruta para el almacenamiento a corto plazo (1-2 meses) es apropiada una firmeza de 13-15 libras.

Cambios en el contenido de almidón de la pulpa

El almidón de la pulpa de la fruta se convertirá en azúcares a medida que las manzanas maduren. Por lo tanto, el estado de madurez de las manzanas puede determinarse realizando una sencilla prueba de almidón y yodo. Cuando el yodo se une a las moléculas de almidón de la pulpa de la manzana, las convierte en una coloración azul-negra; mientras que las células que contienen azúcares no tendrán ningún cambio de color. Esta prueba registra el grado de desaparición del almidón en la pulpa, ya que la concentración de almidón disminuye a medida que la fruta madura. En esta prueba se comparan los patrones de coloración de cada mitad de manzana testeada con imágenes de una escala conocida, identificando la imagen que más se parezca a la manzana testeada.

Resultado de la realización de la prueba de almidón-yodo mediante la aplicación de una solución de yodo en la superficie cortada de una manzana. Los sectores no coloreados corresponden a regiones con azúcares. Foto: M. Farcuh.

El patrón de desaparición del almidón es específico de cada cultivar/cepa de manzana. Por ejemplo, Golden Delicious, Gala, Honeycrisp y Fuji no pierden almidón en un patrón uniforme en distintas partes de la fruta; mientras que Delicious pierde su almidón en un anillo moderadamente uniforme.

El sistema común de clasificación del índice de almidón es en una escala de 1 a 8, donde 1 es almidón completo (todo negro azulado) y 8 es sin almidón (sin mancha). Los valores óptimos de cosecha para la prueba de almidón variarán en función del cultivar/cepa. En general, en una escala de 1 a 8, se recomiendan valores de 3 a 5 para la cosecha de manzanas para el almacenamiento a largo plazo, o de 6-7 para el mercado fresco.

La tabla de prueba de yodo de almidón en una escala de 1 a 8 desarrollada para las manzanas McIntosh. Esta tabla fue desarrollada por Blanpied y Silsby, 1992, y puede utilizarse para muchos cultivares de manzana. A menudo se denomina “tabla de Cornell”. Foto: Cornell Extension.

Contenido de sólidos solubles

El contenido de azúcares de las manzanas aumentará a medida que la fruta madure. Para medir el porcentaje de contenido de sólidos solubles (CSS) de una muestra de zumo de fruta extraída, se utiliza un refractómetro manual o digital. El aparato mide la desviación de la luz al pasar por el jugo y escala el índice de refracción en porcentaje de CSS.

Es importante mencionar que, en las frutas, la medición del CSS consiste en azúcares, ácidos orgánicos y sales inorgánicas. Sin embargo, los sólidos solubles son más sencillos de medir que los azúcares, y se ha demostrado que el CSS funciona como una aproximación eficaz al porcentaje de contenido de azúcar de la fruta.

Refractómetro manual (derecha) y refractómetro digital (izquierda) para medir el contenido de sólidos solubles de una muestra de jugo de manzana. Foto: M. Farcuh.

En general, se recomienda cosechar las manzanas con lecturas en torno al 12% a 14% de CSS. No obstante, el objetivo de CSS variará según el cultivar/la variedad y los mercados de destino.

Cambio de acidez

Los ácidos orgánicos disminuyen a medida que las manzanas maduran, y se puede medir como acidez titulable (AT). Sin embargo, la AT en sí misma no se suele utilizar como índice de madurez porque hay pocas directrices para la madurez de las manzanas basadas en este índica. Esto se debe a la gran variación de la AT entre los cultivares de manzanas.

La medición de la acidez de la fruta suele requerir instrumentos de laboratorio especializados, como un titulador. La AT se mide agregando a un volumen conocido de jugo de la fruta una base como el hidróxido de sodio obtener un pH=8,2. El índice de AT se calcula considerando, entre otros, el volumen de jugo y de base utilizada.


Dra. Macarena Farcuh – Profesora Asistente y especialista en Extensión, Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Macarena.

Problemas comunes en el cultivo de verduras de hoja

Por Ángela S. Sáenz

Cultivos como lechuga, apio, culantro, y otras verduras de hoja pueden verse seriamente afectadas por enfermedades y plagas (problemas bióticos), o problemas relacionados al suelo o clima (problemas abióticos). En el posteo de hoy vamos a abordar algunos de estos problemas, para poder reconocerlos y así actuar rápidamente para remediarlos.

Problemas Bióticos

Babosas o caracoles

Las babosas y caracoles pertenecen al mismo grupo de organismos (los gasterópodos) y son capaces de invernar en el suelo. Estos organismos son especialmente problemáticos en ambientes fríos y húmedos, y son mayoritariamente nocturnos. Hay principalmente tres especies de babosa y una de caracol que causan problemas en las huertas de Maryland.

Las especies de gasterópodos más comunes de Maryland. De izquierda a derecha, las babosas Gris Grande (Deroceras reticulatum), Amarilla (Limax flavus), Tigre (Limax maximus), y el caracol común de jardín (Helix aspersa). Fotos: Wikimedia Commons.

El principal problema de las babosas y caracoles en las huertas es que son capaces de masticar hojas, tallos e incluso el interior de verduras de hoja. Al hacerlo dejan orificios irregulares con bordes suaves. Es sencillo identificar si estos animales han atacado su cultivo, ya que usualmente dejan un rastro de baba con coloración plateada.

Existen distintas prácticas que permiten controlar babosas y caracoles. Una de ellas es remover piedras, troncos, basura o maleza que pueda ser utilizada como refugio y conserve humedad. Otra es remover manualmente cualquier individuo que se encuentre después del anochecer. También se recomienda aumentar la circulación de aire o rodear las plantas de materiales secos y porosos. Debido a que estos animales se ven atraídos a ambientes húmedos, el riego por goteo o el disminuir la frecuencia de riego puede ayudar a controlar sus poblaciones.

Otras prácticas, a pesar de controlar estos animales, no son recomendadas. Por ejemplo, aunque la sal puede matarlos, no se recomienda utilizarla ya que puede dañar a las plantas y al suelo. Por otra parte, las aves pueden ser muy eficientes controlando esta plaga, sin embargo, estos animales también pueden dañar el cultivo, por lo que se recomienda precaución y la utilización combinada de los métodos presentados anteriormente.

Orugas y gusanos

Muchas larvas de mariposas o polillas (orugas) pueden atacar verduras de hoja. Estas orugas poseen mandíbulas masticadoras y se alimentan de hojas, tallos, brotes y flores. A pesar de que una pequeña cantidad de estos organismos no tiene un gran impacto en el cultivo, es importante monitorear constantemente las plantas para prevenir daño excesivo. Algunos indicios del ataque de estas orugas son la presencia de orificios, excrementos, u hojas con seda o enrolladas.

Gusano soldado. Imagen: J. K. Clark (U. California).

Varios métodos pueden ayudar a prevenir o controlar estos insectos. Entre ellos se encuentran el control de malezas, la eliminación de restos de plantas poscosecha, la poda de hojas enrolladas o con seda, y la eliminación mecánica de larvas presentes en el cultivo.

Muchos insectos benéficos atacan larvas de mariposas y polillas, y son de gran utilidad para controlar poblaciones de estas plagas. Avispas y moscas parasitoides ponen huevos dentro o encima del cuerpo de la oruga y éstos se desarrollan en su cuerpo hasta matarla. También existen depredadores como escarabajos de tierra, arañas, chinches asesinas y aves que pueden ser de gran ayuda en su control.

Gusano del tabaco con huevos de avispa parasitoide de la familia Braconidae. Foto: M. Wahrhaftig; Wikimedia Commons.

En caso de que estas prácticas no sean suficiente, es posible utilizar métodos químicos para controlar estas plagas. Debido a que son masticadores, cualquier método químico u orgánico de control que sea ingerido es eficiente para su control. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas sustancias pueden también matar poblaciones de insectos benéficos (como polinizadores, mariquitas y sírfidos), y por esta razón su uso debe estar restringido a casos en los que otros métodos no son aplicables. También es de suma importancia leer bien la etiqueta de estos productos, para así asegurar una correcta aplicación del producto. Algunos insecticidas orgánicos útiles para el control de estas orugas son el extracto de ajo, aceite de neem u otros aceites agrícolas, el insecticida microbiano Bt (Bacillus thurigensis), o compuestos como piretrinas o Spinosad.

Enfermedades

Hongos y bacterias pueden causar enfermedades en verduras de hoja, ya que muchos (por ejemplo, el mildiú) se alimentan de tejido foliar. Estos organismos causan lesiones progresivas que empiezan como pequeñas manchas amarillentas o marrones, que se expanden y pueden matar la hoja e incluso la planta.

Mildiú velloso en albahaca. Foto: Extensión UMD.

Para evitar el establecimiento y dispersión de hongos como Cercospora, Fusarium, y mildiú velloso en el campo se recomienda sembrar variedades resistentes, asegurarse de que las zonas de siembra posean un drenaje eficiente, evitar el riego por aspersión, aumentar la circulación de aire manteniendo suficiente espacio entre las plantas, y eliminar hojas o plantas infectadas ya que pueden servir como repositorio de enfermedades y bacterias.

Daño por Fusarium en lechuga. Foto: Wikimedia Commons.

Estas enfermedades son difíciles de controlar, y aún con estas prácticas, pueden establecerse en el cultivo y causar pérdidas. En estos casos es posible utilizar fungicidas para controlar o incluso proteger el follaje. Como para los insecticidas, es central leer bien la etiqueta del producto para así evitar perjudicar a las plantas sobre las que se aplican. Algunas sustancias de uso común para el control de estas enfermedades son el sulfato de cobre, el aceite agrícola o fungicidas orgánicos como la canela, el bicarbonato de calcio y el ácido cítrico. Entre los fungicidas químicos comunes se encuentran Mancozeb, Mandipropamid, Azoxystrobina y fosfanatos.

Problemas Abióticos

Entre los problemas abióticos más comunes en cultivos de hoja se encuentran las deficiencias nutricionales y los problemas de riego y drenaje. Para evitar estos tipos de daños se recomienda mantener una fertilización constante de acuerdo a las necesidades nutricionales de cada cultivo, un acondicionamiento correcto del área de siembra por medio del arado del suelo, camas elevadas y canales de drenaje.

El riego por goteo es el ideal para cultivos de hoja, a pesar de que otros métodos pueden ser utilizados al tener en cuenta las condiciones ambientales del sitio. Por ejemplo, la cantidad de agua a aplicar debe ser suficiente para que penetre las primeras capas del suelo y llegue a las raíces más profundas. Además, el riego debe realizarse en horas de la mañana para así asegurar que el follaje pueda secarse al sol, evitando el establecimiento de enfermedades o plagas.


Para más información


Ángela S. Sáenz es Ingeniera Agrónoma y estudiante de Maestría en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Ángela.

Picazón por ácaros de hoja de roble y su relación con los huevos de cigarras periódicas

Por Paula Shrewsbury

A fines de julio y principios de agosto, artículos sobre mordeduras de ácaros de hoja de roble comenzaron a ser publicados en respuesta a numerosos informes de personas en la región del Distrito de Columbia (DMV) presentando mordeduras rojas y picazón en la parte superior de sus cuerpos. Esto llevó a que muchos especialistas de Extensión hayan recibido numerosas consultas sobre estas picaduras y su relación con las cigarras periódicas de la Nidada X. En este artículo, presento un resumen de los aspectos más importantes de este fenómeno, así como una lista de recursos para obtener información más detallada al respecto.

Picazón por ácaros de hoja de roble

En nuestra región, el minúsculo ácaro de hoja de roble, Pyemotes herfsi, se alimenta comúnmente de larvas de las moscas Macrodiplosis erubescens, quienes forman agallas en los bordes de las hojas de roble (Quercus palustris). Además de alimentarse de la mosca de la agalla de roble, también se ha reportado que el ácaro puede alimentarse de al menos cinco grupos de insectos diferentes (por ejemplo, orugas de polilla de agujas de pino, psílidos de las agallas del almez).

Imagen de microscopía de un ácaro Pyemotes herfsi. Foto: Broce et al. (2006).

Después de completar su desarrollo en las moscas, los ácaros caen del árbol entre fines de julio y principios de otoño, y pueden ser transportados grandes distancias por el viento. Al caer, los ácaros aterrizan en animales y humanos, a los que entonces pueden picar. La mordedura causa una reacción que crea una erupción y picazón.

En el oeste medio de los EE.UU. (Missouri, Nebraska), este ácaro se detectó por primera vez en 2004, y entre 2014-2017 se ha reportado en asociación con la mosca de la agalla de roble, causando picaduras en seres humanos.

Erupciones y ronchas en la piel (izquierda) y agallas de moscas en los bordes de las hojas de roble (derecha). Imagen: Broce et al. (2006).

La relación entre los ácaros y las cigarras periódicas

Recientemente, estos ácaros han sido observados parasitando huevos de cigarras periódicas (Nidada XIII), y definidos como la causa de un brote de erupciones cutáneas en humanos en el área de Chicago (Illinois) en agosto-septiembre de 2007. Además de estas observaciones, en 1885 se había reportado que, a pesar de no estar estrictamente asociados a nidos de cigarras periódicas, una especie de estos ácaros – probablemente P. herfsi – era “el ácaro más comúnmente encontrado” en nidos de cigarras periódicas en muestras recogidas en Michigan, Virginia y el Distrito de Columbia.

A nuestro saber, nadie en el área del DMV ha encontrado ácaros P. herfsi en nidos de cigarras. Sin embargo, dada la asociación histórica entre las cigarras periódicas y el ácaro, es muy probable que los miles de millones de huevos de cigarra periódica de la Nidada X hayan servido como fuente de alimento para los ácaros, resultando en un aumento de sus densidades y el incremento de mordeduras de ácaros en humanos.


Preguntas Frecuentes

¿Qué causa las picaduras rojas que muchas personas en nuestra área están encontrando?

Es probable que sea un ácaro conocido como Pyemotes herfsi que se alimenta de insectos en los árboles y luego cae al suelo. Al caer, pueden aterrizar sobre humanos, y en ese caso éstos también pueden ser mordidos.


Los ácaros, ¿vienen de los nidos de cigarras periódicas?

A nuestro saber, nadie ha encontrado ácaros de P. herfsi en nidos de huevos de cigarra en nuestra región. Sin embargo, dada la asociación histórica de los dos, es probable que la abundancia de huevos de cigarra periódica de la Nidada X haya resultado en un aumento en las densidades de ácaros y la aparición de mordeduras de ácaros en humanos.


¿Cómo me expuse a los ácaros?

La exposición más probable puede venir de nuestra presencia bajo árboles (por ejemplo, robles) infestados de insectos de los que se alimentan los ácaros (por ejemplo, nidos de cigarras periódicas o agallas causadas por insectos), del rastrillaje de hojas con ácaros parasitando insectos que crean agallan en hojas, o de ácaros que fueron transportados por el viento y terminaron aterrizando sobre las personas.


¿Cómo se puede diferenciar entre el ácaro P. herfsi y las mordeduras de ácaros rojos?

Las mordeduras de P. herfsi generalmente ocurren en la parte superior del cuerpo, alrededor del cuello, los hombros y el pecho. Las mordeduras de ácaros rojos ocurren en lugares “ajustados” en las partes inferiores del cuerpo, como debajo del cinturón, la ropa interior, los calcetines u otros lugares en los que la ropa está apretada contra la piel.


¿Cuánto tiempo después de ser mordido comienzan a picar las mordeduras?

Los síntomas comienzan a aparecer 10-16 horas después de la exposición.


¿Cómo se ven estas picaduras de ácaros?

Las mordeduras pueden parecer áreas elevadas y rojas con una pequeña ampolla central. Las mordeduras pican mucho y pueden ser dolorosas si se rascan. Recuerden que estas mordeduras ocurren en la parte superior del cuerpo, alrededor del cuello, los hombros y el pecho.


¿Qué puedo hacer contra estas picaduras?

NO rasque, ya que puede conducir a infecciones bacterianas secundarias Use productos etiquetados para aliviar la picazón y otros síntomas. Consulte a un médico si los síntomas son graves o aparecen infecciones.


¿Cómo puedo prevenir las picaduras de estos ácaros?

Reducir la exposición a árboles con nidos de huevos de cigarra o agallas (por ejemplo, robles). Báñese después de pasar tiempo en áreas donde puede haber estado expuesto a ácaros. Use ropa protectora (por ejemplo, mangas largas, un sombrero, guantes) cuando esté en áreas de exposición potencial o rastrillaje de hojas. Note que los repelentes utilizados para prevenir las picaduras de mosquitos, garrapatas, etc. no son efectivos contra estos ácaros.


¿Puedo aplicar pesticidas en los árboles con huevos de cigarras para así matar a los ácaros?

Es muy probable que la aplicación de acaricidas a árboles con nidos de cigarras no sea efectiva, ya que los ácaros están protegidos dentro de los nidos de huevos de cigarra, y de esta forma no entrarían en contacto con el pesticida.


¿Cuándo desaparecerán estos ácaros?

Los huevos de cigarra tardan 6-10 semanas en eclosionar. En el DMV, la eclosión de la mayoría de los huevos de cigarra periódica de la Nidada X se completará a fines de agosto. Una vez que la fuente de alimento del ácaro haya desaparecido, sus densidades deberían bajar y su presencia será menos problemática.


Para más información:


Dr. Paula Shrewsbury es Profesora en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park. Haga click aquí para leer más artículos de Paula.
Traducción por Dr. Anahí Espíndola, Profesora Asistente del Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park.

Colibríes – Quiénes son, cómo polinizan, y cómo ayudarlos

Por Anahí Espíndola

El verano está aquí, y una de sus ventajas es que atrae a muchos nuevos visitantes a nuestra región, entre los cuales están los colibríes. En el posteo de hoy hablaremos sobre estas hermosas aves, sobre por qué comen tanto y qué podemos hacer para asistirlas mientras nos visitan.

Colibríes o picaflores

Los colibríes son un grupo de aves que se especializan en alimentarse exclusivamente de néctar, aunque también complementan sus dietas con algunos insectos que pueden encontrar en las flores que visitan. Los colibríes están restringidos al continente americano, lo que significa que sólo se los puede encontrar en el hemisferio occidental. Debido a que visitan las flores, actúan como muy buenos polinizadores de muchas plantas, al punto de ser considerados el grupo más grande de vertebrados polinizadores.

Las especies de colibríes en los Estados Unidos son migratorias, viajando miles de millas entre sus “residencias” de verano y de invierno. Entre todas las especies de colibríes que están presentes en el país, al menos siete han sido observadas en Maryland. De estas siete, una no sólo visita sino que también se reproduce en nuestra región: el colibrí garganta rubí.

El colibrí garganta rubí (aquí un macho) se reproduce en Maryland y puede ser observado durante el verano. Foto: M. L. Reynolds.

¿Por qué los colibríes comen tanto?

¿Conocen la historia de la oruga hambrienta? ¡A veces me parece que la historia debería ser más bien sobre el colibrí hambriento! De hecho, los colibríes rompen récords ya que son los animales con la tasa metabólica más alta de todo el reino animal. A pesar de ser tan chiquito, ¡este pequeño animal utiliza alrededor de 100 veces más calorías por gramo de cuerpo que los elefantes! Por esta razón, los colibríes necesitan mucha energía para sobrevivir y siempre tienen hambre, necesitando consumir diariamente alrededor del equivalente de su peso corporal (¡imagínense cómo sería si nosotros necesitáramos comer tanto!).

¿Qué comen los colibríes?

Los colibríes se alimentan principalmente de néctar que recogen en las flores que visitan. El néctar que producen estas flores es relativamente diluido (alrededor de 25% de azúcar), lo cual es perfecto para los colibríes. De hecho, los colibríes colectan néctar mientras vuelan, lo que consume mucha energía. Este néctar diluido no es demasiado viscoso y por esa razón puede ser recogido rápidamente por los colibríes mientras vuelan, ayudándolos a ahorrar más energía.

La punta de la lengua de un colibrí está dividida, lo que lo ayuda a aumentar el volumen de néctar que puede obtener con cada lamida. Foto: L. M. Stephen.

Y hablando de colectar néctar… es posible que se hayan dado cuenta de que los colibríes tienen picos muy largos. Lo que quizás no sepan es que sus picos y lenguas han evolucionado y están increíblemente adaptadas para hacer de la colección de néctar un proceso muy eficiente. Por ejemplo, un colibrí tiene un fuerte grupo de músculos que le permite realizar hasta 20 lamidas por segundo. Además, los bordes de sus picos se superponen parcialmente, lo que crea una estructura apretada desde la que el néctar puede no gotear cuando se está ingiriendo. Y si esto no fuera suficientemente impresionante, tal vez les sorprenderá saber que las lenguas de los colibríes tienen crestas longitudinales y sus bordes están doblados hacia el centro, creando ‘canales’ que actúan como pajitas o tubos y que les permiten aspirar fácilmente el néctar. Por último, la punta de sus lenguas está dividida longitudinalmente y cubierta de pequeños “pelos”, lo que les permite absorber la mayor cantidad de néctar posible en cada lamida. Si quieren ver todo esto en acción, aquí les comparto este impresionante video (en inglés).

¿Qué flores visitan los colibríes?

Los colibríes tienen una visión excepcional, capaces de ver los mismos colores que nosotros, pero también el espectro ultravioleta (UV). Sin embargo, los colibríes visitan principalmente flores rojas, rosadas y a veces blanquecinas. ¿Por qué? ¿Hay algún signo especial en las flores rojas y que ellos prefieren? En realidad, su preferencia por ese color no es innata, y los colibríes aprenden a reconocer el color de flores que ofrecen el mejor néctar. Debido a que la mayoría de las flores rojas no son atractivas para otros polinizadores, éstas tienen la mayor cantidad de néctar disponible para los colibríes. Por esa razón, cuando se les da la opción, los colibríes tienden a elegir flores rojas o rosadas, no porque sean las únicas que pueden ver, sino porque son las más propensas a ofrecer más comida.

Algunas de las flores que se pueden plantar para atraer a los colibríes en nuestra región tienen flores rojas y elongadas, como las cardenalas encarnadas (Lobelia cardinalis; izquierda), las aguileñas (género Aquilegia; centro) y las bálsamo de abeja (Monarda didyma; derecha). Fotos: B. Buchanan/USFWS, G. Smith/USFWS, J. Schneid.

Del punto de vista de la flor, ser polinizada por un colibrí requiere de estructuras especiales para proteger los órganos reproductivos de la visita de un polinizador tan grande y móvil como un colibrí. Por esta razón, las flores preferidas por los colibríes suelen ser alargadas y rígidas, al menos en su base, donde están los ovarios. Estas flores también han evolucionado para posicionar sus anteras de una manera muy específica, lo que permite una polinización óptima: estas flores generalmente depositan polen en el pico o la frente del colibrí…  ¡Los colibríes son excepcionalmente buenos dispersores de polen!

Los flores visitadas por colibríes depositan polen en sus cabezas y picos. Foto: Kpts44.

¿Cómo ayudar a los colibríes?

Hay varias acciones que se pueden tomar si se desea atraer a colibríes a nuestros espacios verdes. La más sencilla es plantar flores preferidas por los colibríes. En nuestra región, éstas pueden ser las balsaminas (género Impatiens), las cardenalas encarnadas (Lobelia cardinalis), las bálsamo de abeja (Monarda didyma), las aguileñas (género Aquilegia), o las madreselvas trompeta (Lonicera sempervirens).

Otra forma de atraerlos (idealmente en combinación con el cultivo de sus plantas preferidas) es estableciendo comederos de colibríes. Estos se pueden obtener en muchas tiendas, y deben ser llenados con una solución 1:4 de azúcar en agua hervida (ver receta en este enlace). La única condición para que la solución sea nutritiva y saludable es que tiene que ser cambiada regularmente, porque comenzará a fermentar después de 3-4 días. Si mantiene la solución fresca, no hay ningún inconveniente en tenerla siempre disponible en su patio. Tomando estas dos acciones, es posible ayudar a los colibríes y al mismo tiempo apreciar su belleza desde la comodidad de nuestras ventanas.


Dra. Anahí Espíndola – Profesora Asistente, Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Anahí.