Verduras de invierno, consideraciones y buenas prácticas

Por Ángela Sáenz

Con el otoño ya establecido y los vientos fríos acercándose poco a poco, los tipos de cultivos y plantas que podemos producir en nuestros huertos también van cambiando. Verduras como el chile dulce, pimientos, maíz, frijoles verdes o frutas como la sandía o el melón se quedaron en el verano y ya fueron cosechadas en su gran mayoría. Sin embargo, algunos cultivos todavía pueden ser cosechados y sembrados en estas épocas e incluso aguantar un poco de nieve y bajas temperaturas.

Algunas verduras de invierno

Verduras de hoja como la lechuga, la espinaca o el perejil son resistentes al frío y de haber sido sembradas a finales de verano pueden ser fácilmente cosechables por algunas semanas más.

Cultivos como la mache, conocido como lechuga de maíz, es una planta perfecta para estas épocas y puede ser sembrada entre el principio del otoño hasta el Día de Gracias a finales de noviembre. Esta verdura de hoja necesita suelos bien drenados y buena iluminación, y tolera heladas. La mache puede ser cosechada entre marzo y abril con el inicio de la primavera el siguiente año, siempre y cuando no esté congelada en el momento de la cosecha (si es así, esperar que se descongele y después cosechar). Esta planta además, es rica en vitamina B y C, hierro, ácido fólico y potasio.

Verduras de raíz como la remolacha, la zanahoria y los nabos toleran bien el frío y tienden a ser más dulces luego de la primera helada. Como estas verduras conservan energía durante su crecimiento en forma de almidones en la parte que consumimos, al bajar la temperatura se induce la conversión de almidones a azúcares, que surten una función de “anti-congelante” para la planta. Esta transformación los hace más dulces al gusto. Otros vegetales que presentan esta característica son los cultivos de col como el brócoli, coles de Bruselas y el kale.

Planta de mache cercana al momento de la cosecha. Foto: WikiCommons.

¿Cómo y dónde sembrar cultivos de invierno?

Existen algunas consideraciones importantes para la siembra de cultivos de otoño o invierno, como la selección del sitio de siembra. Por ejemplo, es importante que la zona donde usted coloque sus cultivos tenga al menos 6-8 horas de luz directa al día. Además de la luz, es importante encontrar sitios que no sean tan fríos. Para esto, puede aprovechar estructuras como paredes o mallas que den al sur, o camas elevadas confeccionadas con madera que conservarán el calor del día y mantendrán temperaturas más altas en el suelo y el follaje, ayudando al desarrollo de las verduras.

También para mantener temperaturas más altas, es importante preparar el suelo con materia orgánica que conserve calor y fertilizantes bajos en nitrógeno que ayuden al desarrollo de las raíces de sus verduras, evitando que la planta gaste energía produciendo hojas que puedan quemarse con las heladas. Utilice coberturas muertas como hojarasca o paja para conservar el calor del suelo, y asegúrese que exista un buen drenaje, las plantas no necesitan tanta agua en otoño e invierno como en verano.

Cuando realice su planeamiento de siembra anual, tenga en cuenta que algunos cultivos pueden ser sembrados en agosto y cosechados en otoño o invierno. Entre ellos se encuentran el rábano, la lechuga, los chícharos, espinacas, ajo, nabos, kale, zanahorias, remolacha y habichuelas. Lea más acerca de los tiempos de siembra y cosecha aquí. En el momento de elegir cuándo y qué plantar, es importante tener en cuenta la fecha de la primera helada. Un muy buen recurso para esto es el que aparece en esta página, que le brinda esta información al ingresar su código postal.

Kale de invierno en un túnel bajo. Notar los arcos de metal y la cobertura de tela fina. Foto: D. Diffenderfer, PennState Extension.

¿Cómo proteger las verduras durante el invierno?

Si aún tiene plantas como lechugas, espinacas, o perejil sembradas en su huerto, puede protegerlas del frío a través de marcos con una cubierta plástica transparente, plexiglás o incluso cajas de madera con vidrio arriba y sin fondo, ayudando a mantener el calor del sol cerca del cultivo y del suelo. Estas estructuras pueden cubrir toda la cama o área de siembra, o ser individuales y cubrir cada planta. Otra opción es el uso de camas calientes, estas son camas elevadas que incluyen un termostato eléctrico como un cobertor térmico, o el uso de otros materiales que sirvan de fuente de calor como el estiércol.

Recuerde que el invierno lleva consigo temperaturas bajas y pocas horas de sol, lo que retrasa el crecimiento de las plantas. Por esta razón, mantener el calor cerca de sus verduras es esencial, y colocar barreras contra el viento (por ejemplo, coberturas finas y claras) cerca de sus plantas es importante para este propósito.


Para saber más:

Recomendaciones para extender la temporada de cultivos:
https://washingtonhispanic.com/especiales/amplia-tu-temporada-de-cosecha-de-verduras-frescas/


Ángela Sáenz es Ingeniera Agrónoma y estudiante de Maestría en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Ángela.

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