Heladas en plantas

Por Ángela Sáenz

Algunos vegetales de cosecha tardía aún pueden encontrarse en el campo durante el invierno. Sin embargo, con la disminución de las temperaturas es importante saber cómo identificar y prevenir el daño por heladas en frutos y verduras.

Lo primero que debemos entender es que una vez que un daño por helada severo ocurre, éste es irreversible, y es por ello que es necesario conocer algunas acciones efectivas para evitarlo. Además, es importante entender que a pesar de que algunas plantas sobrevivirán en bajas temperaturas, las temperaturas cercanas al mínimo para el desarrollo de las plantas van a reducir su metabolismo y ritmo de crecimiento, afectando así a la producción.

¿Qué es una helada?

Una helada ocurre cuando la temperatura del aire llega a los 0°C (32° F) o a temperaturas más bajas. Cuando esto sucede, el agua en el interior del tejido de las plantas puede o no congelarse, dependiendo de múltiples otras condiciones. Esto definirá si la planta podrá o no resistir la helada.

Una helada se vuelve problemática ya que, las bajas temperaturas llevan al agua que está dentro de las células de las plantas a congelarse y expandirse. Estos cristales de hielo pueden entonces romper las paredes celulares, dañando al tejido de manera irreversible. Los daños acuosos en hojas o frutos que muchas veces observamos cuando sufrieron heladas se deben entonces a esta ruptura celular. Algunas plantas, como el ruibarbo, el puerro o la mache, tienen adaptaciones fisiológicas especiales que le permiten soportar temperaturas bajas por períodos cortos sin presentar daño interno.

Los vegetales morados o rojos contienen un pigmento llamado antocianina que ayuda a resistir el frío. Foto: Wikicommons.

Robustez de las plantas

Dependiendo de la tolerancia de cada cultivo, la muerte de tejidos por helada puede suceder en temperaturas ambientales de algunos grados por debajo de la temperatura de congelamiento por 5-10 minutos, o por temperaturas mantenidas por debajo de los 0°C (32° F) por al menos 3-5 horas. Vegetales como el tomate, el chile, los frijoles o el maíz se dañan fácilmente con heladas ligeras (-3-0°C, 28-32° F).

Teniendo en cuenta estos conocimientos, aquí le presentamos una lista no exhaustiva de vegetales que soportan o no heladas.

  • Vegetales resistentes a heladas (por debajo de -2°C (28° F)
    Espárrago, coles, endivia/escarola, espinaca, achicoria, kale, colinabo/colirrábano, lechuga, mostaza, papa, ruibarbo, naba, mache y puerro.
  • Vegetales resistentes a heladas ligeras (-2-0°C (28-32° F))
    Remolacha, brócoli, repollo, zanahoria, coliflor, apionabo, apio, acelga, chirivía, rabanito, coles de Bruselas y culantro.
  • Vegetales susceptibles a heladas (-2-0°C (28-32° F))
    Pepino, frijoles, berenjena, melón, okra, chile, calabacín, ayote, maíz dulce, camote, tomate, sandía.

¿Cómo saber si sus vegetales sufrieron daño por helada?

El primer indicio se observa en las hojas, las cuales se vuelven café y transparentes al descongelarse (conocido como “empapado” o “water-soaked”, en inglés). Una vez secas, las hojas se acucharan y pueden resquebrajarse.

Los síntomas de helada son distintos en diferentes vegetales. En vegetales de flor como el brócoli o la coliflor el daño se observa primero en un marchitamiento de las flores centrales más nuevas. En vegetales de hoja como el culantro o la lechuga, los síntomas comunes son la coloración café, el empapado y el resquebrajamiento. Después de sufrir daños de helada, los vegetales de bulbo como la cebolla y el ajo se vuelvan suaves y húmedos, con coloraciones amarillo-grisáceo. En papas y camotes, se observa la presencia de parches grises o azul-grisáceo por debajo de la piel, mientras que el tubérculo se vuelve suave y acuoso.

Daño por bajas temperaturas en coliflor. Foto: R. Sith, S. Koike.

¿Cómo proteger los cultivos de las heladas?

Para proteger sus vegetales, es importante utilizar los espacios de siembra en su finca o huerta de forma estratégica. Cultivos de otoño o invierno deben colocarse en las zonas menos ventosas, con protección de árboles.

Además de identificar los mejores sectores en su terreno, es también clave conocer cuáles verduras se siembran en la zona durante esta época (ver este calendario de siembra para Maryland) y buscar variedades comerciales resistentes al frío.

Muchos agricultores y productores utilizan túneles elevados, invernaderos o estructuras protectoras con calentadores o estufas para mantener temperaturas estables. Otra opción es el uso de coberturas flotantes y otras coberturas protectoras anti-congelantes o de algodón como las que tratamos en este posteo anterior.

Túnel bajo con cobertura. Foto: B. Phillips, MSU Extension.

Estas estructuras de protección pueden ser más efectivas cuando se utilizan en conjunto con coberturas flotantes internas, ya que ayudan a crear un microclima al nivel de las plantas y aseguran que la temperatura en el túnel sea sensiblemente mayor a la exterior. Estas coberturas pueden ser removidas en días soleados y calientes para calentar el suelo, aumentando la ventilación y permitiendo a las plantas realizar fotosíntesis.

Las coberturas plásticas de suelo también pueden ayudar a incrementar la temperatura del mismo, lo que también ayuda a las plantas. Las coberturas plásticas son muy útiles, ya que durante el día calientan el suelo y en la noche el plástico evita el escape de calor hacia la atmósfera. El uso de plásticos transparentes es ideal para calentar el suelo, permitiendo también la penetración de luz. Por esta última razón, el uso de estas coberturas transparentes debe asociarse al control de malezas. Otra limitante importante de este sistema es que en caso de más altas temperaturas, estos plásticos pueden llevan a un daño de las plantas por exceso de calor.

Finalmente, una técnica utilizada por productores para proteger contra heladas es el riego por aspersión. En este caso, una película de agua es dispersada encima de las plantas que, al congelarse, evita que las superficies de la planta lleguen a temperaturas menores a 0°C (31.5° F). De esta forma, una capa de hielo cubre las hojas y actúa como un aislamiento térmico de los tejidos que cubre. Es importante notar que, de ser usado, este sistema requiere ajustes específicos de riego. Para conocer todos los detalles al respecto consulte la sección “Medidas Específicas de Protección contra el frío – Rociadores” de este artículo.


Para saber más:
Un excelente recurso para aprender más acerca de métodos para protección de heladas es el descrito por la FAO en este documento.


Ángela Sáenz es Ingeniera Agrónoma y estudiante de Maestría en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Ángela.

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