Problemas comunes en el cultivo de verduras de hoja

Por Ángela S. Sáenz

Cultivos como lechuga, apio, culantro, y otras verduras de hoja pueden verse seriamente afectadas por enfermedades y plagas (problemas bióticos), o problemas relacionados al suelo o clima (problemas abióticos). En el posteo de hoy vamos a abordar algunos de estos problemas, para poder reconocerlos y así actuar rápidamente para remediarlos.

Problemas Bióticos

Babosas o caracoles

Las babosas y caracoles pertenecen al mismo grupo de organismos (los gasterópodos) y son capaces de invernar en el suelo. Estos organismos son especialmente problemáticos en ambientes fríos y húmedos, y son mayoritariamente nocturnos. Hay principalmente tres especies de babosa y una de caracol que causan problemas en las huertas de Maryland.

Las especies de gasterópodos más comunes de Maryland. De izquierda a derecha, las babosas Gris Grande (Deroceras reticulatum), Amarilla (Limax flavus), Tigre (Limax maximus), y el caracol común de jardín (Helix aspersa). Fotos: Wikimedia Commons.

El principal problema de las babosas y caracoles en las huertas es que son capaces de masticar hojas, tallos e incluso el interior de verduras de hoja. Al hacerlo dejan orificios irregulares con bordes suaves. Es sencillo identificar si estos animales han atacado su cultivo, ya que usualmente dejan un rastro de baba con coloración plateada.

Existen distintas prácticas que permiten controlar babosas y caracoles. Una de ellas es remover piedras, troncos, basura o maleza que pueda ser utilizada como refugio y conserve humedad. Otra es remover manualmente cualquier individuo que se encuentre después del anochecer. También se recomienda aumentar la circulación de aire o rodear las plantas de materiales secos y porosos. Debido a que estos animales se ven atraídos a ambientes húmedos, el riego por goteo o el disminuir la frecuencia de riego puede ayudar a controlar sus poblaciones.

Otras prácticas, a pesar de controlar estos animales, no son recomendadas. Por ejemplo, aunque la sal puede matarlos, no se recomienda utilizarla ya que puede dañar a las plantas y al suelo. Por otra parte, las aves pueden ser muy eficientes controlando esta plaga, sin embargo, estos animales también pueden dañar el cultivo, por lo que se recomienda precaución y la utilización combinada de los métodos presentados anteriormente.

Orugas y gusanos

Muchas larvas de mariposas o polillas (orugas) pueden atacar verduras de hoja. Estas orugas poseen mandíbulas masticadoras y se alimentan de hojas, tallos, brotes y flores. A pesar de que una pequeña cantidad de estos organismos no tiene un gran impacto en el cultivo, es importante monitorear constantemente las plantas para prevenir daño excesivo. Algunos indicios del ataque de estas orugas son la presencia de orificios, excrementos, u hojas con seda o enrolladas.

Gusano soldado. Imagen: J. K. Clark (U. California).

Varios métodos pueden ayudar a prevenir o controlar estos insectos. Entre ellos se encuentran el control de malezas, la eliminación de restos de plantas poscosecha, la poda de hojas enrolladas o con seda, y la eliminación mecánica de larvas presentes en el cultivo.

Muchos insectos benéficos atacan larvas de mariposas y polillas, y son de gran utilidad para controlar poblaciones de estas plagas. Avispas y moscas parasitoides ponen huevos dentro o encima del cuerpo de la oruga y éstos se desarrollan en su cuerpo hasta matarla. También existen depredadores como escarabajos de tierra, arañas, chinches asesinas y aves que pueden ser de gran ayuda en su control.

Gusano del tabaco con huevos de avispa parasitoide de la familia Braconidae. Foto: M. Wahrhaftig; Wikimedia Commons.

En caso de que estas prácticas no sean suficiente, es posible utilizar métodos químicos para controlar estas plagas. Debido a que son masticadores, cualquier método químico u orgánico de control que sea ingerido es eficiente para su control. Sin embargo, es importante tener en cuenta que estas sustancias pueden también matar poblaciones de insectos benéficos (como polinizadores, mariquitas y sírfidos), y por esta razón su uso debe estar restringido a casos en los que otros métodos no son aplicables. También es de suma importancia leer bien la etiqueta de estos productos, para así asegurar una correcta aplicación del producto. Algunos insecticidas orgánicos útiles para el control de estas orugas son el extracto de ajo, aceite de neem u otros aceites agrícolas, el insecticida microbiano Bt (Bacillus thurigensis), o compuestos como piretrinas o Spinosad.

Enfermedades

Hongos y bacterias pueden causar enfermedades en verduras de hoja, ya que muchos (por ejemplo, el mildiú) se alimentan de tejido foliar. Estos organismos causan lesiones progresivas que empiezan como pequeñas manchas amarillentas o marrones, que se expanden y pueden matar la hoja e incluso la planta.

Mildiú velloso en albahaca. Foto: Extensión UMD.

Para evitar el establecimiento y dispersión de hongos como Cercospora, Fusarium, y mildiú velloso en el campo se recomienda sembrar variedades resistentes, asegurarse de que las zonas de siembra posean un drenaje eficiente, evitar el riego por aspersión, aumentar la circulación de aire manteniendo suficiente espacio entre las plantas, y eliminar hojas o plantas infectadas ya que pueden servir como repositorio de enfermedades y bacterias.

Daño por Fusarium en lechuga. Foto: Wikimedia Commons.

Estas enfermedades son difíciles de controlar, y aún con estas prácticas, pueden establecerse en el cultivo y causar pérdidas. En estos casos es posible utilizar fungicidas para controlar o incluso proteger el follaje. Como para los insecticidas, es central leer bien la etiqueta del producto para así evitar perjudicar a las plantas sobre las que se aplican. Algunas sustancias de uso común para el control de estas enfermedades son el sulfato de cobre, el aceite agrícola o fungicidas orgánicos como la canela, el bicarbonato de calcio y el ácido cítrico. Entre los fungicidas químicos comunes se encuentran Mancozeb, Mandipropamid, Azoxystrobina y fosfanatos.

Problemas Abióticos

Entre los problemas abióticos más comunes en cultivos de hoja se encuentran las deficiencias nutricionales y los problemas de riego y drenaje. Para evitar estos tipos de daños se recomienda mantener una fertilización constante de acuerdo a las necesidades nutricionales de cada cultivo, un acondicionamiento correcto del área de siembra por medio del arado del suelo, camas elevadas y canales de drenaje.

El riego por goteo es el ideal para cultivos de hoja, a pesar de que otros métodos pueden ser utilizados al tener en cuenta las condiciones ambientales del sitio. Por ejemplo, la cantidad de agua a aplicar debe ser suficiente para que penetre las primeras capas del suelo y llegue a las raíces más profundas. Además, el riego debe realizarse en horas de la mañana para así asegurar que el follaje pueda secarse al sol, evitando el establecimiento de enfermedades o plagas.


Para más información


Ángela S. Sáenz es Ingeniera Agrónoma y estudiante de Maestría en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Ángela.

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