Preparación del suelo: ideas y consideraciones

Por Ángela Sáenz

La primavera ha llegado y las temperaturas poco a poco empiezan a subir. Esto quiere decir que es momento de preparar nuestro suelo para la siembra. Como ya lo mencionamos, algunas verduras y hortalizas deben prepararse en almácigo por adelantado (leer artículo aquí). Sin embargo, para cultivos de hoja como la lechuga, perejil, col o mostaza, este es el momento ideal para siembra directa en el suelo. Independientemente del tamaño de su terreno o el área que desea dedicar para la siembra, existen ciertos cuidados indispensables. En el posteo de hoy, les compartiremos algunos de éstos.

Desinfección de herramientas

El primer paso para iniciar la preparación del terreno es la desinfección de su equipo y sus herramientas. Herramientas como palas, arados o tijeras de podar pueden acumular bacterias o esporas de hongos desde la temporada pasada, las cuales pueden infectar su suelo o plantas nuevas.

Asegúrese de que su equipo esté libre de patógenos desinfectándolo en una solución de 10% de cloro en agua o con desinfectante antimicrobial. Sumérjalos alrededor de media hora y, una vez pasado este tiempo, asegúrese de enjuagar y secarlos bien para evitar corrosión del material. Una buena práctica agrícola es realizar este tipo de desinfección especialmente en tijeras de podar, de forma periódica y para evitar la propagación de microbios entre sus plantas.

Foto: shrinkin’violet.

Deshierba y limpieza del terreno

Plantas como pastos y plantas de hoja ancha pueden competir por recursos con nuestro cultivo. Algunas de estas malezas tienen la capacidad de desarrollarse muy rápido, compitiendo con nuestros cultivos con sus raíces, o desarrollando follaje más rápido y así sombreando nuestras plantas.

Dependiendo del momento de siembra, existen diferentes formas de eliminar malezas. Una de ellas es cubrir el suelo con plástico transparente, lo que incrementa la temperatura del suelo, hace que germinen las arvenses y mueran por el calor. Esta práctica también puede ser utilizada parcialmente, dejando que las malezas emerjan y luego controlándolas por medio de deshierba manual con un azadón o una deshierbadora, o por medio de aplicaciones de herbicidas.

Foto: Bicanski.

En caso de utilizar un herbicida es muy importante leer bien la etiqueta, y escoger el químico cuidadosamente. Existen dos grandes grupos de herbicidas, aquellos de amplio espectro que atacan todo tipo de plantas y usualmente son herbicidas de contacto. Esto quiere decir que al entrar en contacto con el tejido vegetal lo “quema”. El otro tipo de herbicida es llamado herbicida selectivo, específico para un grupo de plantas, ya sea de hoja angosta (zacates o poáceas) o de hoja ancha (el resto de plantas monocotiledóneas). Estos herbicidas usualmente son herbicidas sistémicos ya que son absorbidos por las hojas y transportados a través de toda la planta para así matarla. Estos herbicidas pueden ser pre-emergentes sirviendo como un sello en el suelo o ser post-emergentes atacando directamente el tejido vegetal.

Es importante también eliminar cualquier residuo de cosecha, rocas, u otros materiales que puedan dificultar la preparación del terreno.

Preparación del suelo

Antes de la siembra, es importante asegurarse de que el suelo esté suelto y con buen drenaje, ya que las plantas absorben agua y oxígeno a través de las raíces. El suelo puede compactarse con las heladas invernales, lo que limita el espacio poroso disponible, afectando el desarrollo del cultivo.

Foto: L. Cheung.

No sólo la estructura del suelo es importante, también debemos considerar la disponibilidad de minerales que servirán como nutrientes esenciales para la planta (ver artículo de deficiencias nutricionales aquí). Para obtener esta información puede conseguir un kit de pruebas de suelo que brindan información general acerca de los niveles de nutrientes y de pH. Sin embargo, para producciones comerciales se recomienda realizar muestreos de su suelo y enviarlos a un laboratorio especializado para obtener resultados más confiables (ver algunas sugerencias aquí).

La mayoría de las pruebas de suelo brindarán información acerca de los contenidos de nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), macronutrientes esenciales para el crecimiento de las plantas. Estos valores pueden informarnos acerca de los niveles fertilidad del suelo y el tipo de fertilización que debemos aplicar a nuestra área de siembra para suplir los nutrientes necesarios para el desarrollo de nuestras plantas.

Estas pruebas también incluyen el valor de pH del suelo, que mide qué tan acido o básico su suelo es. El pH del suelo afecta directamente el crecimiento de las plantas al afectar la disponibilidad de nutrientes. La escala de pH varía entre 0-14, siendo cero muy ácido y catorce muy básico. Un pH neutro es de 7, sin embargo, las plantas tienen distintas preferencias de pH. Los vegetales y la mayoría de las plantas ornamentales crecen mejor en suelos con un rango de pH entre 5.5-7.

Para incrementar el nivel de pH se utilizan enmiendas con carbonato de calcio o magnesio, mientras que para disminuir estos niveles es común utilizar sulfatos o componentes con sulfuro. Se recomienda evitar el sulfato de aluminio, ya que puede causar toxicidad en plantas.

Adición de materia orgánica

La materia orgánica es sumamente importante para la estructura y adición de microorganismos benéficos al suelo. Durante la preparación del suelo agregue materia orgánica preparada comercialmente o abono casero en una capa de no más de 10 cm (4 pulgadas) de forma superficial. Al momento de arar el suelo, asegúrese de combinar los primeros 15-20 cm (6-8 pulgadas) de suelo con la materia orgánica, teniendo en cuenta que esta va a ser la profundidad a la cual la mayoría de las raíces de cultivos anuales se desarrollará. Por esta razón es esencial que no queden terrones grandes y se homogenice bien la materia con el suelo.

Foto: wpsopo.

Asegúrese de que al menos dos semanas pasen entre la adición de la materia orgánica y el momento de siembra, para que la humedad y el pH se estabilicen. Antes de sembrar, rastrille el suelo hasta que quede a nivel. Si su suelo tiende a acumular mucha agua recuerde mantener canales de drenaje para drenar el exceso, o formar camas elevadas en su línea de siembra. Mantenga también una zona de unos 20 cm (8 pulgadas) entre cama y cama para facilitar el acceso a las plantas sin caminar encima de ellas, ya que el peso y constante tránsito podría compactar el suelo.

Una consideración más a tener en cuenta es la dirección en la cual va a formar sus camas o líneas de siembra. En caso de tener disponibilidad de espacio coloque sus filas de Este a Oeste, ya que de esta manera puede maximizar la captación de luz solar y evitar daños por quema de sol en sus frutos.


Para más información:
Calidad de suelos: https://extension.psu.edu/introduccion-a-los-suelos-la-calidad-de-los-suelos
Manejo del suelo: https://extension.psu.edu/introduccion-a-los-suelos-el-manejo-de-los-suelos
Manejo integrado de suelo para una agricultura resiliente: pdf
Guía sobre la salud del suelo: pdf
Materia orgánica en el suelo: pdf
Cómo orientar una plantación: pdf
Construyendo huertos caseros: https://extension.uga.edu/publications/detail.html?number=B577-SP&title=Construyendo%20Huertos%20Caseros


Ángela Sáenz es Ingeniera Agrónoma y estudiante de Maestría en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Ángela.


Cuéntenos lo que piensa y ayúdenos a escribir artículos de su interés contestando a estas pocas preguntas. ¡Muchísimas gracias!

2 comentarios sobre “Preparación del suelo: ideas y consideraciones

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