El cultivo intercalado: una herramienta de gestión ecológica de plagas

Por Alan Leslie

Los cultivos intercalados consisten en el cultivo de dos o más tipos de plantas lo suficientemente cercanas físicamente entre sí como para que se produzca una interacción beneficiosa y se mejore el sistema de cultivo. En este método, los cultivos se pueden plantar en muchas disposiciones diferentes; como hileras alternas, en lindes o en intersiembra. Aunque se trata de una definición muy amplia, en esencia los cultivos intercalados aumentan la diversidad de plantas para proporcionar beneficios ecológicos, como mejoras en la gestión de plagas o en la salud de los cultivos. Los beneficios exactos de este sistema dependen de los cultivos utilizados y de su disposición en el terreno.

Cultivo intercalado de relevo

Un tipo de cultivo intercalado es el de relevo. Se trata de un método que maximiza la productividad de una superficie limitada mediante cultivos secuenciales que se solapan parcialmente. En los cultivos intercalados de relevo, primero se siembra una única planta en un terreno y, mientras crece, se planta un segundo cultivo en la misma zona. Este segundo cultivo comienza a crecer y a asentarse a medida que se cosecha el primero, de modo que cuando el ciclo del primer cultivo concluye el segundo ya está creciendo en el campo.

Ejemplo de cultivo intercalado de relevo en el que se planta soja junto a una cosecha ya avanzada de trigo antes de su recolección. Foto: Universidad Estatal de Ohio.

Este método permite cultivar dos cosechas en un mismo año, especialmente en regiones en las que no habría tiempo para plantar y cosechar el segundo cultivo después de la cosecha del primero. Un ejemplo de cómo se utiliza este método en Maryland es en la siembra de pequeños cereales (como el trigo de invierno) antes de la cosecha del maíz o la soja. Este método permite crecer al trigo y ayuda a maximizar tanto su rendimiento como el del maíz o la soja.

Cultivo intercalado de leguminosas con no leguminosas

Este tipo de cultivo intercalado puede ayudar a compensar la necesidad de fertilizantes nitrogenados adicionales. Las leguminosas tienen la capacidad única de obtener nitrógeno a través de una relación mutualista con bacterias fijadoras de nitrógeno llamadas rizobios. Una vez que la legumbre muere, este nitrógeno pasa a disposición de otras plantas en el mismo terreno. Por esta razón, el beneficio del nitrógeno en los cultivos intercalados con leguminosas puede depender del reemplazo sucesivo de las plantas, de la muerte de las raíces y los brotes de las leguminosas y el reciclaje de sus nutrientes en el suelo. Los ejemplos más exitosos de cultivo intercalado de leguminosas y no leguminosas se han dado en campos de pastoreo y heno, donde las leguminosas perennes, como el trébol, proporcionan un beneficio a largo plazo a las no leguminosas, como las gramíneas.

Intercalado de plantas de diferentes alturas

Las plantas altas de eneldo (en el borde izquierdo) proporcionan una cobertura contra el viento para las plantas de verduras adyacentes más pequeñas, a la vez que atraen a polinizadores y otros insectos beneficiosos. Foto: A. Leslie.

En algunos casos, intercalar plantas altas con plantas más pequeñas puede proporcionar una cobertura para estas últimas, protegiéndolas del sol intenso o del viento. La luz solar directa puede causar daños a muchos cultivos que producen frutos, como los pimientos, por lo que tener algo de sombra adicional puede protegerlos de las quemaduras solares (ver aquí para aprender sobre estas quemaduras en manzanas). Además, algunos cultivos, como el tomate, se benefician de la sombra durante la parte más difícil del verano y muestran un mejor crecimiento si disponen de algo de cobertura cuando la intensidad de la luz solar es mayor. En los campos más amplios y expuestos, que también pueden ser vulnerables a fuertes vientos, los cultivos más altos pueden actuar como cortaviento, protegiendo así a los más pequeños de los daños causados por el viento.

Pimiento con quemaduras de sol por exposición y falta de cobertura. Foto: A. Leslie.

Reducir la proliferación las malezas

Rábano y zanahoria intercalados para mejorar su capacidad competitiva frente a plantas no deseadas, aprovechando el crecimiento rápido del rábano. Foto: Extensión de la Universidad de Minnesota.

Una estrategia para gestionar la proliferación de malas hierbas consiste en cultivar productos que den sombra al suelo, lo que ayuda a evitar que las semillas de las malezas germinen y crezcan. Algunas estrategias de cultivo intercalado combinan diferentes plantas que podrían no cubrir completamente la superficie del suelo por sí solas, pero que en equipo funcionan mejor tanto dando sombra al suelo como suprimiendo a las malezas. Por ejemplo, las zanahorias tienden a crecer lentamente y, en su primera etapa de crecimiento, no son buenas competidoras frente a las malezas, mientras que los rábanos tienden a crecer más rápido y a cubrir eficazmente el suelo con sus hojas. Al intercalar los dos cultivos, los rábanos pueden limitar el crecimiento de malezas desde el principio y ayudar a mantener el huerto libre de las mismas hasta que las zanahorias alcanzan un tamaño más grande. He aquí una sencilla tabla para identificar los cultivos que pueden y no pueden cultivarse juntos.

Cultivos trampa

Cultivo trampa de calabaza Hubbard azul plantado junto a calabazas. El Hubbard azul es más atractivo para las insectos plaga, lo que provoca menos daño en el cultivo comercial principal. Foto: Universidad de Georgia.

Para las plagas es muy fácil encontrar e infestar a las plantas en monocultivo. Al incorporar una segunda especie vegetal a una plantación, las señales visuales y químicas que los insectos plaga utilizan para encontrar a sus huéspedes pueden diluirse o desaparecer, lo que conduce a una reducción de las plagas en el cultivo de interés. Un ejemplo de esta estrategia es una táctica conocida como cultivo trampa.

Los cultivos trampa protegen a las plantas comerciales de los daños causados por las plagas al ser más atractivos para éstas. Normalmente, estos cultivos trampa rodean al campo de la planta comercial e interceptan a las especies de plagas a medida que ellas se adentran en el campo. Un ejemplo de cultivo trampa es la calabaza Hubbard azul plantada como cultivo trampa alrededor de la calabaza de verano, la calabaza u otras cucurbitáceas. Los escarabajos rayados y manchados del pepino, así como las chinches de la calabaza, se sienten mucho más atraídos por el Hubbard azul que por otras variedades de cucurbitáceas, por lo que este método de cultivo intercalado utiliza esencialmente un cultivo para proteger a otro de los daños causados por los insectos.

Las chinches de la calabaza adultas muestran preferencia por algunos cultivos de cucurbitáceas sobre otros, lo que hace que los cultivos trampa sean una estrategia eficaz para reducir los daños por esta plaga. Foto: A. Leslie.

Beneficios para el ecosistema

Existe mucha evidencia que demuestra los beneficios que pueden tener estos sistemas de cultivo diversos en el terreno. La plantación de diversos cultivos en la misma zona aumenta la riqueza del suelo; mediante sus exudados radiculares (de las raíces), las diversas especies de raíces proporcionan recursos a los organismos de la cadena/red alimenticia del suelo, y pueden mejorar el ciclo de los nutrientes y la salud del terreno. Además, se ha demostrado que un diverso sistema de cultivo también mejora la salud del suelo a través de su efecto sobre la materia orgánica del mismo, así como su respiración, su cantidad de agua disponible y la tasa de infiltración del agua.

Un mantillo vivo de trébol plantado entre hileras de pimientos proporciona nitrógeno adicional y suprime las malezas, aunque en este sistema sólo se cosecha el pimiento. Foto: A. Leslie.

Aunque los sistemas de cultivo intercalado pueden diseñarse para múltiples cultivos comerciales, también se puede combinar un cultivo comercial con un cultivo protector, llamados «mantillos vivos». Estos sistemas también pueden proporcionar muchos de los beneficios mencionados anteriormente (como mejorar la salud del suelo, reducir los daños causados por los insectos o suprimir las malas hierbas) y pueden ser más flexibles, ya que sólo requieren que se coseche el cultivo comercial. Los mantillos vivos suelen ser de bajo crecimiento para reducir la competición con el cultivo comercial, y pueden incluir especies anuales o perennes, estas últimas permitiendo utilizar el mismo mantillo vivo con varios cultivos comerciales sucesivos. Consulte este otro artículo para aprender más sobre estos cultivos.

Posibles problemas asociados a los cultivos intercalados

Los cultivos intercalados pueden aportar muchos beneficios a un sistema de cultivo, pero también existen posibles problemas asociados con las nuevas estrategias de intercalado. En primer lugar, tenemos la complejidad de gestionar múltiples especies dentro de una misma plantación. A menudo, la fertilidad del suelo, el riego y la aplicación de pesticidas deben ser uniformes para las diferentes especies intercaladas, por lo que las plantas que coexisten deben tener necesidades similares. En segundo lugar, las estrategias de cultivo intercalado que maximizan la cobertura del suelo a menudo hacen que se pierda la capacidad de cultivar o usar maquinaria entre hileras sin dañar los cultivos en crecimiento. Por último, las estrategias de cultivo intercalado que incorporen especies muy diferentes pueden reducir la efectividad de las estrategias de rotación de cultivos, ya que su eficacia requeriría evitar múltiples especies o incluso familias de plantas para el cultivo siguiente.

Otras consideraciones

Es importante recordar que los cultivos intercalados dependen de las interacciones ecológicas para proporcionar beneficios al sistema de cultivo, por lo que sus resultados finales dependerán de las condiciones ambientales de cada terreno y de la presión del clima y las plagas. Las estrategias de cultivo intercalado deben probarse y modificarse para adaptarse a cada explotación agrícola concreta, por lo que la experimentación y el perfeccionamiento por parte del agricultor serán la clave del éxito de los cultivos intercalados.

Un experimento con brócoli intercalado con edamame para atraer insectos beneficiosos adicionales que ataquen a la chinche arlequín, una plaga del brócoli. Foto: A. Leslie.

En resumen, a pesar de los posibles problemas, el cultivo intercalado es una estrategia sencilla que, una vez bien adaptada al terreno, tiene un gran potencial para proporcionar beneficios en términos de gestión de plagas, productividad de cultivos y salud del suelo.


Para saber más:
– Rotación de cultivos y cultivos intercalados: pdf
– Tabla de diferentes combinaciones de plantas de cultivo: enlace


Alan Leslie es Agente de Extensión Agrícola de la Universidad de Maryland en el condado Charles. Hacer click aquí para leer otros posteos de Alan. Traducido del inglés por Álvaro Villar Cobo, UMD School of Languages, Literatures, and Cultures.


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