Por Anahí Espíndola
Como bióloga de la polinización, dos de las preguntas más frecuentes que recibo son qué plantar para apoyar a los polinizadores y si las plantas no nativas son perjudiciales para los polinizadores. Aunque puedo mencionar varias plantas relativamente fáciles de cultivar que han demostrado ser buenas para apoyar a los polinizadores de nuestra zona (aquí, aquí y aquí hay algunas ideas), es realmente difícil dar una respuesta clara basada en conocimientos de investigación a la segunda pregunta. En el artículo de hoy, decidí intentar explicar por qué esto es así, y aun así intentar responder a esa pregunta. Eso sí, le aviso desde ya que mi respuesta es básicamente un «depende» con algunas grandes salvedades. Siga leyendo para ver a qué me refiero.
Los conceptos se topan con la realidad
Una de las características del conocimiento científico es que se acumula y ese conocimiento que recopilamos puede usarse para hacer predicciones sobre lo que uno puede esperar observar bajo nuevas condiciones. Estas predicciones, por supuesto, no son necesariamente correctas todo el tiempo, pero se espera que su precisión aumente con la cantidad de conocimiento que tenemos sobre los procesos que buscamos predecir. Como campo científico, la biología ha acumulado mucho conocimiento, lo que nos permite hacer predicciones bastante lógicas sobre el posible efecto de las especies no nativas en los polinizadores. Veamos cuáles son algunas de esas predicciones.
Como mencioné en posteos anteriores, las interacciones que observamos hoy entre plantas y sus polinizadores son el resultado de millones de años de (co)evolución, que ha modulado la complementariedad de las necesidades de ambas partes de la interacción. Esto significa que la evolución llevó a que las especies que interactúan estén generalmente bien adaptadas entre sí. Por ejemplo, las especies que han estado interactuando durante mucho tiempo en un lugar determinado (como ocurre con especies nativas) tienden a estar mejor “sincronizadas” mejor entre sí; las abejas que usan ciertas plantas tienden a estar activas cuando esas plantas florecen, y las plantas que necesitan ciertas abejas tienden a florecer cuando esas abejas están activas. Esto significa que es plausible que si esas plantas o abejas no están disponibles en un momento determinado, no puedan sobrevivir adecuadamente porque su compañero de interacción no está presente. En el contexto de las plantas nativas vs. no nativas, es posible que el hecho de que sean no nativas las haga menos buenas para los polinizadores, ya que es más probable que no estén «sintonizadas» con las necesidades temporales de las especies locales.
Desde otra perspectiva, las plantas y los polinizadores tienen una interacción basada en el consumo de recompensas florales (polen, néctar, etc.) por parte del polinizador (y en algunos casos, como las polillas y mariposas, el consumo de otros tejidos vegetales en sus estadios larvales). Sin embargo, esas recompensas no son químicamente idénticas entre plantas, lo que significa que cada especie, género o familia vegetal tenderá a tener recompensas que contienen compuestos químicos específicos a esos grupos, y a las que los polinizadores que las consumen están adaptados, lo que conduce a diferentes niveles de especialización. La consecuencia práctica de esto es que no todos los polinizadores visitan todas las plantas, sino que ciertos polinizadores sólo visitarán las plantas que ofrecen recompensas que ellos son fisiológicamente capaces de consumir y digerir. Estas adaptaciones a ciertos compuestos químicos evolucionan a lo largo de mucho tiempo, lo que significa que es más probable que especies nativas de una misma zona puedan tenerlas, simplemente porque esas especies han estado expuestas a esos compuestos durante más tiempo y, por tanto, tuvieron más oportunidades de adaptarse a ellos.
Dado todo este conocimiento, se espera que las especies que han (co)evolucionado durante largos períodos de tiempo —como las especies nativas de una misma región—sean más apropiadas para polinizadores nativos que especies “nuevas” para la región (especies no nativas). De hecho, hay algunos estudios que muestran que algunas especies de plantas no nativas no son química ni temporalmente accesibles para ciertas especies de abejas, lo que lleva a que estas abejas las eviten por completo. Eso sí, es importante mencionar que estos estudios se cuentan con los dedos de una mano, no porque la gente no quiera hacerlos, sino porque testear tales ideas en muchas especies en todo el mundo requiere de mucha financiación, tiempo, acceso a lugares adecuados y habilidades técnicas… todo lo cual hace que estos estudios sean extremadamente difíciles de realizar.



Entonces, ¿las especies no nativas son buenas o malas para los polinizadores?
A pesar de las grandes complejidades técnicas, financieras y logísticas de probar los puntos que mencioné anteriormente, algunos estudios han intentado evaluar el efecto de las especies no nativas en las interacciones de polinización mediante el estudio de espacios verdes con diferentes proporciones de especies nativas y no. Estos estudios confirman algunas de las predicciones pero también aportan una luz más matizada al tema… lo que apunta a la necesidad de más estudios y a mi respuesta del tipo «depende» a la pregunta que se me hace todo el tiempo. Así que, déjeme decirle qué suelen mostrar estos estudios.
En un estudio relevante se estudiaron jardines con diferentes niveles de cobertura vegetal por especies nativas y no nativas. En estas plantas, los investigadores midieron visitas florales (o sea, visitas de potenciales polinizadores). En ese estudio se visitaron MUCHOS jardines y se contaron las visitas florales durante toda una temporada. Lo que vieron fue que, en general, los polinizadores tendían a ser más abundantes cuando la mayoría de las plantas nativas estaban floreciendo (en la primavera), pero que más adelante en la temporada las no nativas proporcionaban recursos a polinizadores que estaban todavía activos, pero que no tenían nativas que visitar, porque éstas ya no estaban en flor. Basándose en ese estudio, se podría sugerir que plantar plantas nativas es realmente bueno (ya que lleva a la mayor cantidad de visitas de polinizadores), pero que plantar plantas no nativas que florecen más tarde en la temporada (especialmente cuando las nativas que florecen en esa época no están disponibles) puede ayudar a apoyar a algunos polinizadores durante esos periodos porque compensan la falta de recursos florales nativos disponibles. Dicho esto, ese estudio estaba geográficamente restringido (una pequeña región de Alemania), incluyó sólo jardines urbanos, no pudo manipular la composición de la elección de las plantas (eran jardines ya establecidos según los gustos de los propietarios) y se realizó durante una sola temporada. Los autores también reconocieron que muchas veces las no nativas pertenecían a la misma familia de plantas autóctonas, lo que significa que quizás los polinizadores ya estaban ligeramente preadaptados a sus composiciones químicas. Además, advirtieron sobre el uso de especies no nativas que podrían tener potencial de invasión.
Sólo se realizaron unos pocos estudios después de este, pero los que existen encontraron resultados un poco diferentes. Por ejemplo, un estudio realizado en jardines en París durante dos temporadas encontró que las plantas nativas efectivamente apoyan interacciones de polinización más diversas, abundantes y especializadas, pero que las no nativas utilizadas en esos lugares parecían apoyar interacciones más generalistas que las especies nativas. Esto sugeriría que las plantas nativas parecen estar especialmente bien posicionadas para aumentar la diversidad de polinizadores y para apoyar a polinizadores *especializados* que, de otro modo, no serían apoyados en absoluto por las no nativas.
Finalmente, otro estudio (en EE. UU.) que no se centró tanto en las plantas sino en los polinizadores, encontró que las abejas no nativas no melíferas tendían claramente a preferir plantas no autóctonas sobre las nativas, lo que significa que esas plantas tenderían a proporcionar apoyo especialmente a polinizadores no nativos y, por lo tanto, ayudan en cierto modo a la supervivencia de abejas no nativas que, en algunos casos, compiten por recursos y desplazan a las especies autóctonas.
¡Esto es complicado! ¿Qué hago con esta información?
En general, mis recomendaciones basadas en todo esto son:
- Se deben preferir plantas autóctonas cuando sea posible, ya que efectivamente soportan más polinizadores e interacciones de polinización más complejas.
- Si no son invasoras, se podría considerar plantar no nativas, especialmente si plantas de la misma familia o género ya son nativas de la región. Sin embargo, siempre es importante preguntarse por qué se quiere hacer esto, y reconsiderar nuestras decisiones dado el riesgo de introducción de especies invasoras.
- Las plantas no nativas pueden ayudar a apoyar a polinizadores durante el período de «escasez de verano», cuando hay pocas nativas en flor… aunque también se puede intentar aumentar la frecuencia de las nativas que sí florecen en esa parte de la temporada, plantando específicamente especies nativas que florecen en ese momento.
Dra. Anahí Espíndola – Profesora Asociada en el Departamento de Entomología de la Universidad de Maryland, College Park, USA. Hacer click aquí para leer otros posteos de Anahí.
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